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BARCELONEANDO

Nuevo bus; Sarrià enfurecido

Se viene una nueva línea de bus a la zona alta que molesta mucho por su trayecto por calles incómodas

No es por dar ideas, pero hace 40 años se secuestró un vehículo de TMB durante una reivindicación vecinal

Carlos Márquez Daniel

La calle de Anglí, con coches aparcados en lo que a partir del lunes será un carril bus. 

La calle de Anglí, con coches aparcados en lo que a partir del lunes será un carril bus.  / MAITE CRUZ

Cabreo monumental en la zona noble de la ciudad. Resulta que un par de calles de subida y bajada han cambiado su configuración para hacerle sitio a una de las nuevas líneas de la red ortogonal de autobuses. En concreto, la V9, que va del Poble Sec a Sarrià. Los vecinos se han empezado a movilizar, pero 'amb seny’ y sin aspavientos, porque aquí no son muy duchos en esto de las protestas. El lunes, el día que debuta el nuevo bus, celebran una asamblea para organizar una respuesta. Veremos. 

Se quejan de que el consistorio ha hecho caso omiso de sus propuestas para modificar el trayecto. Las afectadas (o beneficiadas, según se mire) son las calles de Calatrava Anglí. Ambas tienen en su extremo sur la Via Augusta. El bus llegará a esta arteria por Ganduxer y tomará Calatrava, una calle prototipo de la ciudad dormitorio que es Tres Torres: coches a ambos lados y un solo carril de circulación. Se ha eliminado el aparcamiento del lado Llobregat para dar mayor anchura a la vía (para que quepa el bus, vamos...) y se ha cambiado por aparcamientos de motos. Podrían haber pintado un carril bici o incluso ampliar la acera. Pero no. A partir del paseo de la Bonanova, el V9 seguirá en sentido Tibidabo por Iradier, donde también ha volado una hilera de párking, aquí, para dar cabida a un carril bus.

Adiós al 'stop&go' 

La bajada es lo más sangrante para los moradores. Anglí conecta la Ronda de Dalt con la Bonanova y con Via Augusta. Un volquete de coches que ahora pierde el 50% de su capacidad para ceder paso al discutido V9. Se le añade que ahí está la escuela Sant Ignasi, la segunda finca privada más grande de la ciudad (la primera es Can Barça) que a diario convierte esta calle en un 'stop&go' de madres y padres que reparten y recogen hijos. Se masca el pavor entre todos ellos. Los chats del cole, cuentan las familias, van llenitos de comentarios sobre lo que está por venir. El ayuntamiento, que ya ha aprendido que la política va más de reducir de daños que de sacar pechito, ha esperado a que terminaran las clases para sacar las nuevas líneas a la calle. En septiembre, el bus llevará casi tres meses de rodaje. Se siente. 

Los vecinos pidieron que el bus subiera todo Ganduxer para conectar con Iradier y que bajara luego por el albor de Via Augusta, en la plaza de Borrás. Así se evitaría tocar Anglí y Calatrava. No les han hecho caso. De ahí que el lunes se sienten para preparar el contrataaque. No es por dar ideas, pero viene que ni pintado el recuerdo de lo sucedido hace ahora 40 años.

"Cariño, voy para allá"

Era el 6 de mayo de 1978. Manuel Vital, conductor de bus y líder vecinal de Torre Baró, secuestró un articulado de la línea 47 para demostrar a los concejales del ayuntamiento que era posible hacer pasar aquel hercúleo vehículo por la carretera Alta de Roquetes. Después de dar dos vueltas entre la plaza de Catalunya y la Guineueta, a la altura del paseo de Valldaura se bajó de bus y llamó a su señora desde una cabina para decirle que iba para allá. Con el bus. Durante el trayecto la gente se iba sumando a la protesta mientras el 47 escalaba por las empinadas calles de estas barriadas de Nou Barris. Las pancartas las pintaron con el aceite del mismo bus. Aquel día terminó en comisaría, pero un año después vio cómo el transporte llegaba hasta Canyelles. Y ahí sigue el 47, hasta hoy, con el mismo trazado.

La situación en Sarrià es muy distinta. Se diría incluso que antagónica, pues aquí el bus sí llega pero no como a los nativos les gustaría. Ambos casos sí coinciden en la sensación de ninguneo, en la queja de que la cosa pública no les hace caso. Con el V9 se suma la estrategia de haber esperado a que termine el cole para asestar el golpe, lo que ha enfurecido aún más a estas gentes. La asamblea del lunes será rica en indignación. Lástima que Manuel Vital falleciera en el 2010. Pero quién sabe, quizás su energía viaje en bus hasta Sarrià. 

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