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EN LA ZONA DE EMBARQUE DE LA T-2

Una pasajera se queda atrapada una hora en un ascensor del aeropuerto de Barcelona

La mujer llega a Sevilla 13 horas más tarde de lo previsto tras costearse un segundo billete ante la pasividad de Aena

Óscar Hernández

Carmen González graba con el móvil el momento en que es rescatada del ascensor del aeropuerto.

Atrapada. Una avería provocó que una mujer volara de Barcelona a Sevilla con 13 horas de retraso. Pero esta vez no fue el avión el que se estropeó, sino el ascensor de la zona de embarque de la Terminal 2 del aeropuerto de El Prat en el que la esta administrativa sevillana de 46 años regresaba del  lavabo. A solo unos metros de su avión, la pasajera quedó encerrada durante 55 minutos en la cabina del ascensor. Su rescate, incompresiblemente, tuvo que ser activado desde Madrid. Y el operario que debía salvarla se encontraba en Barcelona.

Domingo 10 de junio a las 8.15 de la mañana. Carmen González Alba, la protagonista de esta estresante historia, se encuentra en la terminal 2, donde operan las compañías de bajo coste, con siete amigas con las que se disponen a regresar a Sevilla en un vuelo de Ryanair después de pasar el fin de semana en Barcelona. Solo llevan equipaje de mano. El vuelo sale a las 8.55 horas, pero hay tiempo para ir al lavabo que está a pocos metros de la puerta de embarque. Solo hay que bajar unas escaleras o coger un ascensor. González deja su maleta a sus amigas y va al lavabo. Al volver entra en la cabina del ascensor y pulsa el botón. Este arranca y de repente se para. Empieza la pesadilla.

El operario, en Barcelona

"El ascensor se quedó parado en medio. Yo llamé en dos ocasiones al teléfono de emergencia del ascensor pensando que me sacarían enseguida. Una mujer me contesta que el está en Madrid y que no tienen a nadie en el aeropuerto, pero que enviarían a alguien desde Barcelona”, explica González, que no entró en pánico, aunque tampoco pensaba que su rescate se demorara mucho.

Pasa el tiempo y con él la marcha atrás para salida del vuelo. "Estaba preocupada por perder el avión, por mis amigas, por mi maleta que estaba con ellas y por mis dos hijos, que aunque son mayores, me esperaban a las once en Sevilla para ayudarle a uno de ellos con los estudios", cuenta la pasajera.

González, a la izquierda, con sus amigas antes de dirigirse al aeropuerto de El Prat.  / EL PERIÓDICO

Siguen corriendo los minutos y González continúa sin poder salir del ascensor. Habla con sus amigas con el móvil para que se hagan cargo de la maleta, pero los empleados de Ryanair les dicen que no pueden subirla al avión y que la dejen  la terminal. ¿Sola? Después de mucho insistir consiguen que la guarden en una oficina de la compañía, pero las amigas se van. Y González sigue en el ascensor, atrapada. Para matar el tiempo y sin creerse lo que le está ocurriendo aprovecha incluso para hacerse una foto de sus pies y de la puerta del ascensor que no se abre.

Problemas para abrir la puerta

Pasados 55 minutos llega la esperada ayuda. El empleado de mantenimiento de la empresa de ascensores que se encontraba en. "No puedo entender que no hubiera un técnico en el aeropuerto, sobre todo en el de Barcelona que es como una ciudad", dice. Sí, incomprensible. "Escucho la conversación del técnico con alguien sobre los problemas que tiene para abrir la puerta e incluso se plantean sacarme por el techo", recuerda. Hasta que, por fin, consiguen sacarla. Pero el avión ya se ha ido y ella se queda allí, sola.

"El empleado del aeropuerto y el técnico del ascensor fueron muy amables pero cuando les pregunté que cómo volvía a Sevilla me dijeron que no podían hacer nada y que vaya al mostrador de Aena en la terminal, junto al a estatua de Botero”, recuerda.

Carmen González, la pasajera que quedó atrapada en el ascensor. / EL PERIÓDICO

González sale de la zona de  embarque y va al mostrador donde le explican que salvo recoger su queja por escrito tampoco pueden hacer nada más. Ella pide que le gestionen lo del billete, que  la ayuden. Pero tiene que hacerlo ella sola. Reclama hablar con un responsable para que la ayude, pero le contestan que no hay nadie más. "Yo apenas tenía dinero porque volvía a casa. Al final me fui a Ryanair y me vendieron otro billete a Sevilla por 77 euros. El avión salía a las 21.00 horas pero, encima, despegó con una hora de retraso". González se reencontró con sus dos hijos en Sevilla a la una de la madrugada ¡14 horas más tarde de lo previsto!

Aena se compromete a pagar los gastos

La directora del aeropuerto de Barcelona ha llamado hoy a la pasajera para pedirle disculpas y darle una epxlicación de lo ocurrido. El informe interno de Aena culpa al centro de recepción de llamadas de la empresa de ascensores Thyssen de no haber avisado al aeropuerto. Esta empresa sí llamó a un técnico suyo que fue el que finalmente acudió a abrir el ascensor.  "Nosotros tenemos pemanentemente personal para atender estos casos y habríamos sacado a la señora en 10 minutos, pero nadie nos avisó", explicó un portavoz del aeropuerto. Aena se ha comprometido a pagar a González todos los gastos que tuvo ese día, según ella misma acaba de confirmar.

"Yo lo que tengo claro es que nunca más cojo un ascensor en un aeropuerto", concluye la mujer, ya recuperada del susto. "Pero en cuanto pueda vuelvo a Barcelona, una ciudad que me encanta", afirma esta sevillana.