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ANUNCIO MUNICIPAL

La sala de venopunción de Ciutat Vella abrirá las 24 horas este verano

La medida se incluye en el plan de choque para combatir el problema de la heroína en el Raval

El Periódico / Barcelona

Educadores de calle frente al nuevo CAS Baluard, en noviembre.

Educadores de calle frente al nuevo CAS Baluard, en noviembre. / ÁLVARO MONGE

El Centro de Atención y Seguimiento (CAS) Baluard abrirá las 24 horas ininterrumpidamente a partir del próximo julio. La medida, que supondrá que por primera vez la ciudad disponga de un servicio de atención nocturna continuada a personas drogodependientes, se mantendrá de manera temporal durante los meses de verano. No se trata de la primera ampliación horaria del CAS Baluard, que desde el verano de 2016 funciona entre las siete de la mañana y las 10 de la noche. El equipamiento, que gestiona la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) y que el pasado mes de octubre se trasladó al edificio Perecamps, en las Drassanes, dispone desde principios de este año de un nuevo contrato que ha aumentado los recursos en 800.000 euros al año, hasta consolidar un presupuesto de 2,37 millones anuales.

Esta ampliación horaria da la continuación del plan de choque específico e integral para combatir la problemática de las drogas en el Raval que el Ayuntamiento de Barcelona puso en marcha hace un año. En el último pleno municipal se aprobó una ampliación de la dotación tanto económica como de recursos humanos para esta iniciativa, que contará con una inversión de cerca de cinco millones y una plantilla de 63 personas destinadas a los diferentes ámbitos de intervención social y que incluye un refuerzo policial.

Tres usuarios en una de las salas para inhalar del CAS Baluard. / ÁLVARO MONGE

La ampliación horaria del CAS Baluard durante el verano anunciado este domingo por el consistorio mediante una nota de prensa es, pues, "un complemento a otras iniciativas que ya se han tomado y que se están aplicando en el distrito desde hace meses". Entre ellas está el refuerzo de los programas de prevención en las escuelas de educación secundaria y de los programas comunitarios para niños y jóvenes, y el incremento de educadores de calle encargados de actuar en el espacio público para hacer políticas de reducción de daños (recoger jeringas), de ofrecer recursos y de establecer relaciones de confianza que permitan el trabajo en el tiempo con los consumidores de drogas.

Este servicio ha pasado de las 10 personas en junio de 2016 a las 23 personas que trabajan ahora. Esta ampliación de personal ha permitido incrementar los horarios de atención y cubrir también los fines de semana.

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