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viaje al pasado en glòries

El Museu del Disseny canoniza la edad de oro del diseño

'¿Diseñas o trabajas?' ofrece un viaje no solo nostálgico por la creatividad comunicativas de los 80 y los 90

Carles Cols

Un collage de varias de las piezas exhibidas en el Museu del Disseny

Un collage de varias de las piezas exhibidas en el Museu del Disseny

El Museu del Disseny estrena exposición permanente. Es decir, que lo que se visita, recién adquirido u obtenido por generosa donación, pasará a formar parte de la colección propia del museo, que falta le hace. A los más jóvenes, el título no les dirá nada. ¿Diseñas o trabajas? Así la ha titulado la comisaria, Raquel Pelta. Fue una expresión que se hizo un hueco en los años 80, cuando, de repente, quienes madrugaban para ir al tajo se sorprendieron de que hubiera quien se levantaba tarde y se ganaba mejor la vida con, por ejemplo, componer carteles, portadas para vinilos, darle una vuelta al estilo de revistas contraculturales, echar mano de tipografías insólitas y juntar letras, profesionales de un oficio que, ¡oh, caramba!, además exigía trasnochar y dejarse ver los locales de moda. De ahí lo de “diseñas o trabajas”. Se decía con retintín, como burla, pero también con envidia. La exposición es, según Pelta, una mirada panorámica al fruto de una etapa que abarca de 1980 al 2003. Panorámica y, en cierto modo, en technicolor, porque el diseño sirvió también para pasar página del ceniciento franquismo.

El colorido diseño de los 80 puso fin al ceniciento franquismo y, además, con Madrid y Barcelona al alimón

Los nombres son sobradamente conocidos. Enric Satué, America Sánchez, Peret, Pati Nuñez Juan Gatti, Toni Misserachs, Nacho Lavernia, Pilar Villuendas y un par de decenas más, a caballo de Barcelona y Madrid, porque la competición era sana y amigable. En los quisoscos de Barcelona se compraban, por supuesto, aquellas ediciones apaisadas de Madrid me mata, pero si de un duelo de diseñadores se trataba, la banca saltó con Mariscal, sobre todo, en 1992, con su Cobi, el perro más influyente de la historia artística de España si se excluye de la disputa al Perro semihundido de Francisco de Goya.

Pelta, la comisaria de ¿Diseñas o trabajas?, sostiene que los 80 tuvieron un nosequé similar a los locos 20 o a los atrevidos 60 (no los de España, por supuesto), pero sin que la mayoría de sus protagonistas tuvieran claro que algo especial estaba sucediendo. La mejor prueba de que eso tal vez era así ha sido palpable a la hora de recolectar el material destinado a la exposición. El museo se ponía en contacto con ellos y más de uno reconocía que no conservaba tal o cual trabajo que le hizo famoso.

Peret y Oscar Mariné, en uno de los pasillos de la exposición / ALBERT BERTRAN

La tarea de recopilación, pues, no ha sido tan fácil como la proximidad en el tiempo puede sugerir. Puede incluso que piezas que se exhiben en la muestra se vendan simultáneamente en los Encants, al otro lado de la plaza, como esos posters de las películas de Almodóvar, una suerte de versión hispana de los carteles cinematográficos del incónico Saul Bass, a cargo del madrileño Stvdio Gatti. Otras piezas están directamente en la casa de no pocos cincuentones, como las exquisitas portadas de algunos discos de Radio Futura y Gabinete Caligari, entre otras.

"¿Diseñas o trabajas?" no habría nacido como expresión sin el empuje que el poder político dio a esa nueva profesion de trasnochadores

La expo es una excursión por la nostalgia de cada cual, pero también hay ahí un relato. Varios. El primero de ellos se apunta con el primer cartel del recorrido. Es indispensable no pasar de largo. Lleva fecha de 1979, o sea, que es un anticipo de lo que sucedería en parte después durante los 80, que las velas del diseño se hincharon con el viento de popa de las administraciones públicas, decididas a comunicar de un modo distinto. Es un trabajo de José Ramón Sánchez para el PSOE. El lema no va muy lejos. Vota PSOE, dice. Lo singular es la imagen, algo así como un muy castellano país de cuento de princesas, con una fortaleza mediaval que asoma en mitad de un frondosísimo bosque. Es casi lisérgico, pero a años luz aún de lo que serían más tarde los 80 y los 90.

Posdata: no hay en ‘¿Diseñas o trabajas?’ ni un Curro de la Expo de Sevilla. Ni un Naranjito. Ahí queda, para el debate.

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