24 feb 2020

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Plan para humanizar el sector económico del delta del Llobregat

Colau, Marín y Tejedor presentan 30 actuaciones que deberán contar con la colaboración estatal

La planificación persigue hacer la zona más habitable y sostenible sin dejar de incrementar su actividad

Toni Sust

Los alcaldes de Barcelona, L’Hospitalet y el Prat, durante la presentación de la estrategia para el delta del Llobregat durante la presentación de la estrategia del delta del Llobregat.

Los planes que engloban a tres o más administraciones y tienen una dimensión económica, otra de sostenibilidad y otra de habitabilidad, con decenas de proyectos incluidos y partidas económicas en algunos casos confirmadas y en otros por determinar, entrañan riesgos. El principal, que no se acaben convirtiendo en una realidad global. En todo caso, el tiempo dirá cómo avanza, y cómo acaba, el plan que este viernes han presentado la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau; la de L’Hospitalet, Núria Marín, y el alcalde de El Prat, Lluís Tejedor.

Un plan de carácter metropolitano con un calendario anunciado que concluye en el 2025 y que persigue hacer de la plataforma económica del delta del Llobregat una zona más humanizada, con mayor actividad económica y, a la vez, más sostenible. No parece fácil. En síntesis, lo que se quiere lograr, según la documentación del consistorio, es lograr "un paradigma más sostenible" impulsando actividad económica "de la mano de la reducción de perjuicios ambientales", rebajando la contaminación causada por la actividad industrial y la movilidad. También se destaca el objetivo de que la plataforma económica sea vista como "una parte integral y vivible de la ciudad metropolitana".

El plan, denominado ‘Estrategia delta del Llobregat’, apuesta, según la terminología municipal, un espacio “más natural, más ciudadano y con mayor actividad económica inclusiva”. Prevé 30 actuaciones, algunas de ellas ya existentes como proyecto hace años, como un parque de pimes. La inversión estimada que supondría el plan es de 1.800 millones de euros, pero a un año de las elecciones y con tantas administraciones involucradas, se hace difícil dar por hecho que todo ello se hará realidad. De entrada, gran parte de la zona afectada corresponde al Estado, un interlocutor decisivo que necesariamente debe participar del acuerdo entre administraciones.

1.500 hectáreas de suelo industrial, 300 en desuso

El espacio de actuación, la plataforma económica del delta del Llobregat, incluye el polígono de la Zona Franca, Mercabarna, el barrio de la Marina del Prat Vermell, las dos zonas de actividad logística, la zona del aeropuerto y las áreas económicas de L’Hospitalet y El Prat de Llobregat. En total, 1.500 hectáreas de las que 300 están disponibles para incrementar la actividad económica: o son solares por construir (la mayoría) o naves en desuso.

En la plataforma económica del delta, la mayoría de las almas son de empleados: 75.000 personas trabajan allí. Y en su inmensa mayoría utilizan el coche para llegar a la zona: no hay alternativas de transporte lo suficientemente desarrolladas, uno de los vacíos que rellenar. El plan prevé una apuesta por las energías alternativas con la colocación de 400 hectáreas de placas fotovoltaicas.

Paseo del pie de Montjuïc

También hay vecinos afectados por la planificación, los de la Marina del Prat Vermell, donde, además, está prevista la construcción de 10.000 viviendas, con el crecimiento poblacional consiguiente: se calcula que la población del barrio será de 25.000 personas. Según el gerente del consistorio, Jordi Martí, uno de los retos de la estrategia es que la zona deje de ser “un tapón”, lo que en el caso de la Marina se antoja especialmente necesario. A reducir su aislamiento del resto de la ciudad debe contribuir la llegada del metro al barrio, con la entrada en funcionamiento, en julio próximo, de dos paradas en la Marina, Foneria y Foc Cisell.

Pero la estrategia 2016-2025 prevé como uno de sus puntos más destacados otro proyecto que busca conectar la Marina: la construcción del paseo del pie de Montjuïc que irá de la plaza de la Carbonera, desde el paseo de Josep Carner, a la calle de la Mare de Déu del Port, el paseo de la Zona Franca y la calle A. El paseo está planteado como un corredor urbano con un trazado paralelo al viaducto elevado en el Morrot, cuya terminal ferroviaria desaparecerá para hacer posible la reforma.