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Recuento de personas que duermen en la calle

Los sintecho se mantienen pero son cada vez más jóvenes

925 barceloneses pernoctaron anoche al raso, según un censo realizado por un millar de voluntarios

El elevado precio de la vivienda y los sueldos más bajos agravan el problema de la vivienda

Óscar Hernández

Las voluntarias Mónica Galcerán y Alba López inscriben en su base da datos a un sintecho detectado en un cajero en LEsquerra del Eixample, la pasada madrugada.

Las voluntarias Mónica Galcerán y Alba López inscriben en su base da datos a un sintecho detectado en un cajero en LEsquerra del Eixample, la pasada madrugada. / FERRAN NADEU

Las personas que duermen al raso en Barcelona se mantienen en una nada optimista cifra de 925 personas, según han confirmado esta pasada madrugada el Recompte 2018 organizado por la Xartxa d'Atenció a Persones sense Llar (XAPSLL). Y aunque la batida exhaustiva que han hecho 920 voluntarios en todos los distritos de la ciudad para buscar personas sin hogar sólo ha dado datos cuantitativos, los técnicos ya han confirmado que la edad de estas disminuye cada año. Según los voluntarios sociales que trabajan esta problemática, los motivos son fundamentalmente el mayor precio de la vivienda y la precariedad laboral.

"Aunque tenemos a más personas trabajando en la  calle para atenderlas, la cifra de personas sin hogar no disminuye. Además. hemos detectado que la edad está bajando. Por la existencia de esta población más joven  hemos tenido que abrir un espacio de acogida solo para ellos", ha explicado este mediodía la primera teniente de alcalde Laia Ortiz, quien se ha mostrado preocupada por el resultado del recuento de anoche: 956 personas durmiendo en la calle y 2.099 alojadas en equipamientos sociales. "Aunque sean 70 personas menos que el año pasado, esta cifra es una mala noticia para lc ciudad. No descansaremos hasta que no haya nadie durmiendo en la calle", ha indicado la responsable municipal en temas sociales.

Ortiz ha comparecido acompañada de Maite Mauricio y Joaquim Corral, miembros de entidades  de la Xarxa d'Atenció a Persones sense Llar, entidad que cada año por estas fechas organiza el Recompte.  Desde la medianoche y hasta las dos de la madrugada, 925 voluntarios  se repartieron en 287 grupos para revisar otras tantas zonas de la ciudad perfectamente delimitadas en mapas y comprobar cuantas personas estaban durmiendo en la vía pública, en entradas de garajes o en cajeros automáticos.

Un total de 3.055 personas

Las 956 personas detectadas durmiendo en la calle hay que sumarlas a las 2.099 que anoche pernoctaron en equipamientos municipales o en dormitorios de entidades sociales. La cifra es similar a los 1.025 sintecho que habia en las calles el año pasado y los 2.006 en residencias sociales. La foto fija de los sintecho se ha realizado también por distritos. En algunos, como Ciutat Vella, la cifra se sintecho ha dismunuido (de 271 a 210),  mientras que en otros como Gràcia, ha aumentado ( de 29  a 52).

Tanto pata Ortiz, como para Coral y Mauricio, estos cambios en los barrios no son significativos ya que pueden obedecer a una mejor movilidad entre distritos. Sí coinciden en subrayar que el aumento del precio de los pisos , tanto de alquiler como de propiedad, y los sueldos cada vez más bajos agravan la situación e incluso provocan que en la actualidad haya personas en la indigencia pese a tener algún ingreso, claramente insuficiente para vivir de forma autónoma.

Topes en los alquileres

"La realidad es que cada vez es más difícil que las personas atendidas accedan a una vivienda de alquiler o a una habitación, pese a obtener ingresos, mientras crece el número de personas sin hogar que tienen trabajo. En concreto, si un 5% de las personas sin hogar del 2012 tenían ingreso por un trabajo, ahora ese porcentaje se ha triplicado y el año pasado era del 14%", indica un informe  sobre el Recompte 2018.

"Independientemente de la fotografía que proporcionan los recuentos cada año -añaden los expertos de la XAPSLL - la clave continúa siendo las prevención e incidir en políticas supramunicipales que hagan frente a las causa del 'sinhogarismo', con un sistema de rentas mínimas garantizadas, un cambio de las políticas migratorias, la fijación de topes en los precios de los alquileres o la revisión del uso de los pisos vacíos".