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INICIATIVA ANÓNIMA

El Ratoncito Pérez 'vive' en una calle peatonal de Les Corts

Una reproducción de la vivienda del personaje del tamaño de un roedor surge en la calle del Taquígraf Garriga

Óscar Hernández

La pequeña casa de Ratoncito Pérez, en la calle del Taquígraf Garriga, 23. / RICARD CUGAT

La pequeña casa de Ratoncito Pérez, en la calle del Taquígraf Garriga, 23.
Unos hermanos gemelos contemplan la casa de Ratoncito Pérez, el pasado viernes en Les Corts.
Figuritas depositadas junto a la casa de Ratoncito Pérez.

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El Ratoncito Pérez vive. Y en Les Corts. Gracias a la iniciativa de un padre anónimo y su hija pequeña, y la solidaridad de decenas de vecinos, el personaje que canjea los dientes de leche por dinero o regalos (que el roedor pone bajo la almohada de los niños) tiene casa en el número 23 de la calle del Taquígraf Garriga, a pocos metros de la plaza de Comas, epicentro del distrito de Les Corts.

El anónimo y altruista padre de familia ha construido la minicasa del "dentista Ratoncito Pérez" a pie de calle. Exactamente a pie de calle, ya que hay que mirar el suelo para observar la coqueta entrada de la vivienda, que hasta tiene al lado su propia rampa de aparcamiento.

Vecinos del barrio, sobre todo niños, añaden elementos de 'atrezzo' a la minivivienda del personaje, que curiosamente está en un edificio con síntomas de abandono, algo extraño en un barrio cada vez más cotizado gracias a sus calles peatonales y su buena comunicación. La existencia de cuatro escuelas en los alrededores facilita que la casa del Ratoncito Pérez esté comenzando a generar sus propias peregrinaciones.

Haces seis meses

"Hace unos seis meses que un par de veces por semana se pasa un padre con su hija de 4 años y se encarga de arreglar la pequeña casa, aunque los vecinos y los niños también colaboran. Siempre está ordenada y nadie se lleva las piezas”, explica Maite Ropero, propietaria de la cristalería que hay justo delante. "Lo primero que puso fue la puerta en la que ponía Dentista Ratoncito Pérez. Luego fue añadiendo más cosas", añade. Y confiesa que le emociona "que haya gente que haga estas cosas con todo lo que está pasando en el mundo".

Basta permanecer unos instantes a cualquier hora delante de la casita para observar como los transeúntes reaccionan de forma distinta al observar la existencia de la original infravivienda. “Yo creo que la han hecho para denunciar los problemas de la vivienda y pedir que el ayuntamiento proteja el centro histórico de Les Corts y sus casas bajas”, afirma la estudiante Susana Pérez justo después de enseñarle la casita a un amigo inglés.

Afluencia de niños

"Yo la descubrí hace 15 días y eso que paso a menudo por esta calle. Me parece muy mona. Es algo muy bonito y gracioso”, explica encantada Montse Eslava, de 51 años y vecina también del barrio. Julián Barba, de 54, también pasa frente a la morada del roedor fantástico casi a diario. "Cada día veo que se paran niños y algunos hasta juegan con las figuritas", indica Julián Barba, de 54 años.

Ninguno de estos vecinos ha visto que algún pequeño o sus padres depositen sus dientes junto a la puerta de la minivivienda. Y si lo han hecho, estos desaparecen de inmediato. Tal vez estén ya al otro lado de la minipuerta.

La casa oficial del roedor mágico está en Madrid

La de Taquígraf Garriga, 23 no es la primera vivienda del Ratoncito Pérez. El Ayuntamiento de Madrid instaló una placa para señalar este lugar en la calle del Arenal, 8. Allí estaba la pastelería Prast. Y en ella, la caja de galletas donde dormía el ratón Pérez según el cuento que escribió el jesuita Luis Coloma para el rey Alfonso XIII quien, con 8 años, acababa de perder un diente.

La figura de un ratón como el personaje que recoge los dientes de leche existe en varias culturas, aunque especialmente en la española y la americana. Al parecer, estaría relacionado con el hecho de que los dientes de los roedores no se caen nunca y no paran jamás de crecer. En otros países es un hada la que se lleva las blancas piececitas infantiles de marfil.

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