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SITUACIÓN DE LA INFRAVIVIENDA EN BARCELONA

Barracas en Glòries: "Es imposible saber cuántas personas malviven aquí"

La Xarxa de Suport als Assentaments recuerda que cada vez que se desmantela un grupo de chabolas "las personas no desaparecen"

Colau calcula que hay 68 asentamientos en los que viven 444 personas, cifra similar a la de años anteriores

Helena López / Barcelona

Barracas y chabolas en la confluencia de Tánger con Álava.

Barracas y chabolas en la confluencia de Tánger con Álava. / ALBERT BERTRAN

Quim Estivill, uno de esos pocos imprescindibles, creó hace una década la Xarxa de Suport als Assentaments del Poblenou. Lo hizo junto al añorado Manel Andreu; otro ejemplar de esa rara especie de personas que dedican su vida a ayudar a los más vulnerables de forma casi tan invisible como lo son para la mayoría las personas a las que ayudan; entendiendo ese como el único camino para mejorar la vida en sus barrios. Diez años más tarde, la red, formada por un tenaz pero pequeño grupo de vecinos, sigue activa; no por capricho, sino por necesidad. "En la macronave de Puigcerdà vivían 300 personas. La desalojaron hace ya cinco años, pero las personas no desaparecen, ¿qué esperaban?", reflexiona Montse Milà, otra de las luchadoras del colectivo.

Al ser consultado de forma cíclica por cómo ve desde la trinchera la evolución de los asentamientos, Estivill lo tiene claro: "Somos un grupo de vecinos, no nos nos dedicamos a hacer censos. Además, todas las estadísticas son mentira. El ayuntamiento tampoco sabe con exactitud lo que hay. Es imposible. En la zona del 22@ hay una docena de solares muy poco visibles, en los que una barraquita en un rincón es muy difícil de ver", señala el miembro de la Xarxa, quien pone sobre la mesa otra realidad aún más invisible y también muy extendida: las infraviviendas en pisos okupados. "De las 38 familias con las que trabajamos de forma regular, la mayor parte vive en este tipo de pisos", prosigue. De los núcleos de barracas, atienden al situado tras los servicios funerarios, formado por unas seis familias rumanas de etnia gitana.

Pequeño núcleo barraquista en la calle de Zamora, en el 22@ / FERRAN SENDRA

Miradas subjetivas

"Vienen también a buscar comida a la parroquia de Sant Pancraç grupos de jóvenes senegaleses que viven en infraviviendas en el Besòs", continua. Les ofrecen un carro con 20 kilos de comida una vez al mes. Hasta donde llega una entidad pequeña como la suya, cuyo trabajo ha sido siempre más de denuncia que asistencialista.

Sobre el papel de los servicios sociales -la otra pregunta tan recurrente como obligada- Estivill tampoco duda: "con los recursos de los que disponen no pueden hacer frente ni a la mitad de la mitad del problema". "A veces a nosotros nos cuesta entender que puedan vivir así, pero entonces te cuentan que antes tenían que andar cinco kilómetros para ir a buscar agua a la fuente y ahora tienen la fuente a 300 metros y te desmontan", concluye.

Expulsados de Francia e Italia 

Fuentes municipales aseguran que la evolución del fenómeno "ha sido bastante estable, con una tendencia al alza". "Han desaparecido los grandes asentamientos y han ido apareciendo otros más pequeños y más dispersos", prosigue la misma voz. El consistorio también señala un cambio de procedencia de las personas que habitan en ellos, en estos momentos principalmente de la Europa del Este. El aumento en los últimos dos años está claramente vinculado a fenómenos de expulsión del colectivo de personas gitanas de países cercanos como Francia e Italia y a reagrupamientos familiares. O desde otras ciudades: la teniente de alcalde Laia Ortiz ha sostenido hoy que municipios gobernados por el PDECat dan billetes de tren a Barcelona a los sintecho, en respuesta a la aprobación en la comisión municipal de Derechos Sociales de sendas propuestas del PDECat y Ciudadanos para incrementar los recursos para el plan contra el sinhogarismo.

En cuanto a las cifras -esas que Estivill coge con pinzas- la misma voz municipal calcula que en el 2017 -el último año cerrado- había 68 asentamientos en los que vivían 444 personas (en el 2015, cuando el actual equipo de gobierno tomó el poder, se calcularon 50 asentamientos y 412 personas). El equipo de Colau reivindica también otro número: actualmente destinan 660.000 euros al año a atender esta realidad (lo que supone multiplicar por 2,4 los recursos destinados).

Algunas barracas a los pies de la Torre Agbar /albert bertran

En terrenos municipales

El gran terreno frente al Teatre Nacional en el que se extiende el hoy por hoy mayor núcleo de barracas del 22@ son en realidad dos solares. Uno, de propiedad municipal, denunciado por el gobierno de Colau y actualmente en los juzgados, pendiente de orden judicial. El otro, de propiedad privada para el que La Llave de Oro ha pedido licencia "para iniciar obras en breve", fue desalojado por orden judicial hace unas semanas. La intervención, en la confluencia entre las calles de Pamplona y de Tánger, contó con la intervención de la Guardia Urbana y la presencia de los servicios sociales. A los pocos días, tal y como explicó ayer este diario, las chabolas volvían a estar allí. 

Como señala Milà, las personas -y la miseria- no desaparecen por orden judicial.

Nuevo recuento de personas sin techo este miércoles 

El Ayuntamiento de Barcelona y las 32 organizaciones que forman la Xarxa d'Atenció a Persones Sense Llar (XAPSLL) harán este miércoles por la noche un nuevo recuento de las personas que duermen al raso en las calles de Barcelona. El consistorio y la XAPSLL esperan igualar los mil voluntarios que participaron en el último recuento del año pasado, que contabilizó un total de 1.026 personas durmiendo en la intemperie. Se trata del tercer año consecutivo en el que entidades y  consistorio colaborarán no solo para obtener una fotografía fija de la situación, sino, también, para visibilizar una realidad social creciente en el conjunto de ciudades de Europa. 

Este martes, además, la Fundación Arrels ha hecho un llamamiento para buscar 600 voluntarios para la noche del 5 al 6 junio para hacer una macroencuesta a las personas que viven en la calle. Para preguntarles sobre el tiempo que llevan en la calle, qué causas les llevaron a esa situación, si reciben ayuda de los servicios sociales, si han sido víctimas de agresiones...

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