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Pisarello toma en Norteamérica el pulso internacional de la marca Barcelona

En un viaje a Montreal y Nueva York dice que la capital catalana "se consolida como ciudad de referencia" con la que otras urbes buscan "proyectos comunes"

Idoya Noain

Gerardo Pisarello interviene en la cumbre de Nueva York Ciudades para las personas.

Gerardo Pisarello interviene en la cumbre de Nueva York Ciudades para las personas.

La marca Barcelona resiste en la esfera internacional. Ese es, al menos, el diagnóstico que hacía satisfecho el miércoles el teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, que ha participado en un viaje de cuatro días a Montreal y Nueva York en el que los encuentros tanto institucionales como en el ámbito académico, científico y empresarial han dejado un gusto dulce.

Parecería que las muchas complejidades y complicaciones de la política municipal barcelonesa, catalana y española se quedan atrás al cruzar el Atlántico. No hubo mención ni pregunta alguna al respecto, por ejemplo, en un panel sobre el potencial y las limitaciones de la política de las ciudades celebrado el martes en la Universidad de Nueva York en el participó Pisarello. Y el miércoles, cuando después de reunirse con su homóloga neoyorquina, Alice Glen, se le preguntaba a Pisarello en el consistorio neoyorquino sobre si los efectos políticos del 'procés' no han despertado interés entre sus interlocutores, respondía que "se hacen comentarios en general, pero lo que llama la atención es la potencia que tiene Barcelona sobre esta situación".

"Hemos podido constatar que, más allá de la situación de dificultad política, lo que está en primera línea del interés de otras ciudades es cómo poder establecer una relación con Barcelona, vínculos para proyectos comunes", aseguraba el número 2 de Ada Colau. "Se consolida como una gran ciudad de referencia, con imagen y marca muy potentes, y una marca que cada vez más aparece vinculada no solamente a una ciudad en la que se pueden hacer negocios, sino que está batallando por el derecho a la vivienda, una ciudad que quiere innovar en materia tecnológica, una ciudad que apuesta por la ciencia... El interés está ahí".

Alianza reforzada con Nueva York

En Nueva York, la alianza con el consistorio dirigido por Bill de Blasio empezó hace más de dos años y se ha reforzado desde entonces, con un diálogo fluido y equipos técnicos trabajando conjuntamente en proyectos concretos en temas que van desde vivienda accesible hasta economía compartida o innovación o ciencia. "Son temas globales pero creo que son particularmente importantes para Nueva York y Barcelona y el hecho de que compartimos valores similares hace un auténtico placer trabajar juntos", ratificaba Glen, la teniente de alcalde neoyorquina. “Compartimos una agenda progresista en común y hay muchas formas en que ambos intentamos cosas nuevas”.

Eje central en su reunión fue la vivienda, un tema en el que dos urbes populares que además son grandes imanes para el turismo comparten retos, como los precios disparados. Y Glen, que se interesó por las políticas de Aprop, las viviendas modulares  que se están impulsando en Barcelona, marcó un objetivo compartido: Asegurarnos de que conforme nuestras ciudades se fortalecen no pierden a la gente que han sido parte de ellas durante generaciones y que pueden seguir siendo accesibles".

Se habló también, mucho, de la economía colaborativa, en palabras de Glen, "de lo que está haciendo a nuestros trabajadores, cómo está cambiando la naturaleza de nuestro trabajo y de cómo, como ciudades, tenemos que pensar en lo que eso significa para los ingresos de la gente y la calidad de vida". Y ella será una de las representantes municipales internacionales que acudirá en noviembre a Barcelona a la cumbre Sharing Cities, donde unos días antes de la Smart City Expo, según explicó Pisarello, se hablará de “los grandes retos de la economía colaborativa, por ejemplo, cómo negociamos con las grandes plataformas digitales como Uber o Airbnb, cómo conseguimos que estas plataformas digitales respeten los derechos básicos de los trabajadores y también aprovechar todo lo que las nuevas pataformas digitales comportan en términos económicos”.

Presión en la ONU

En sus reuniones con la alcaldesa de Montreal y su homóloga neoyorquina Pisarello compartió una propuesta que Ada Colau va a presentar en julio en Naciones Unidas. Se trata de un documento en el que las ciudades defenderán principios básicos en materia de defensa del derecho a la vivienda y que se espera que se incluya como declaración en la revisión de objetivos de desarrollo sostenible de la ONU.

“El objetivo básico es defender la idea de que la vivienda no puede ser una mercancía como cualquier otra, no puede ser un bien de lujo accesible solo para unos pocos. Es una herramienta fundamental de la economía, para generar economía, pero debe ser tratada como un derecho humano básico”, explicaba Pisarello el mismo día en que Colau estaba en Madrid haciendo reclamaciones al gobierno central y al Congreso.

“No dejamos de presionar en todos los ámbitos donde sea posible. Ese es nuestro mensaje: como ciudad vamos a hacer todo lo que está en nuestras manos y presionar en todos los ámbitos en que sea necesario. Consideramos importante que las ciudades hagan sentir su voz en el ámbito internacional”, prosiguió. “Cuando las ciudades no somos escuchadas por nuestros gobiernos hemos de presionar y conseguir que la comunidad internacional se pronuncie. De la misma manera que las decisiones de la Unión Europea acaban influyendo en los gobiernos, esperamos en que la adopción de la ONU de una declaración sea una presión más sobre los gobiernos para que acepten sus responsabilidades en la materia. Los objetivos del milenio ya están incorporados a muchas políticas públicas y si consiguiéramos esto sería un paso adelante”.

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