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INAUGURACIÓN EL 23 DE MAYO

Conflicto por parte del horario comercial de Sant Antoni a un mes de su apertura

La mayoría de operadores de los Encants vota mantener cerrados sus puestos martes y jueves

Los vendedores de alimentación tratarán de abrir las 72 horas semanales que permite la ley

Patricia Castán

Panorámica de la recta final de obras en el mercado de Sant Antoni. / ALBERT BERTRAN

Panorámica de la recta final de obras en el mercado de Sant Antoni.
En primer término, las pérgolas bajo las que se instalará el mercado de libros.
Trabajos en las estructuras externas del mercado.

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Por fin hay fecha segura de apertura: el 23 de mayo. Pero la esperada inaguración del nuevo mercado de Sant Antoni afronta un inesperada crisis final. Será el ejemplo más espectacular de transformación de un mercado tradicional en un equipamiento del siglo XXI, pero parece que sus horarios no evolucionarán de momento en el mismo sentido en toda la mitad no alimentaria. Y es que en la parte conocida como Encants (de moda, complementos y otros artículos que pasan a los pasillos perimetrales del interior), la mayoría de sus más de cien operadores han votado mantener sus horarios de siempre, es decir, cerrar martes y jueves. ¿Puede permitírselo el mercado más ambicioso de la ciudad? ¿Debe primar la tradición? El debate está servido.  

Para ilustrar la polémica, baste imaginar que de cumplirse esa voluntad, el mercado abrirá un miércoles, y el segundo día de actividad, más de la mitad de puestos -al ser jueves- lucirán cerrados pese al previsible aluvión de visitantes.

Más de ocho años de reformas, más de 60 millones de euros y más de 53.000 metros cuadrados de techo contando sus cinco plantas hacen de esta la más maratoniana rehabilitación integral de un mercado centenario local. La magnitud de la inversión y el esfuerzo de los operadores para recortar su número hace trascendente la decisión sobre sus horarios.

En el seno de Sant Antoni hay variadas sensibilidades sobre el modelo comercial. La votación realizada la semana pasada entre los 111 operadores de los Encants (que suman más de 200 puestos de venta, ya que la mayoría son múltiples) dio como aplastante vencedora la opción conservadora de abrir lunes, miércoles, viernes y sábado. La junta directiva había planteado incorporar, al menos, la apertura los jueves para sumar cinco días a la semana. Con opción a una posible apertura voluntaria los martes. 

Cambios en la junta

El resultado contrario llevó a la dimisión de la junta, presidida por Xavier Viadé. La mayoría de esta no ve consecuente el faraónico proyecto con una limitación del servicio comercial, que será distinto al de las tiendas del barrio o sus 52 vecinos de los puestos alimentarios. El diseño interior de algunos de estos nuevos establecimientos hacen pensar más en modernas tiendas que en convencionales puestos con un mostrador frontal.

Los partidarios de ampliar horario integran sobre todo a quienes tienen más espacio o han profesionalizado más su actividad. Los muchos pequeños operadores, para los que a veces el negocio no es el principal ni único sustento familiar, prefieren mantener sus cuatro días laborales. La ordenanza barcelonesa de Mercados establece para los recintos no alimentarios cuatro días de apertura obligatoria, a los que se pueden sumar más de forma consensuada. Fuentes municipales han indicado a este diario que la decisión final es de los comerciantes. El horario general es de 10.00 a 20.30 horas.

En el seno de la antigua junta, pesan argumentos como la gran inversión económica realizada estos años, la responsabilidad comercial y social -el resto del mercado abrirá de lunes a sábado-, la posibilidad de ganar cuota de ventas porque será una instalación de ciudad y el ser competitivos en un entorno donde la venta online cada vez tiene más peso.

La novísima junta de los Encants que encabeza Joan Mestre -que enfatiza que entre sus propios nueve miembros hay opiniones dispares al respecto y no lideran una intención conservadora- deja claro que acatarán la voz de la mayoría. Su objetivo es ir haciendo pedagogía sobre la modernización del servicio.  

El sector alimentario, que ocupará los pasillos centrales del mercado, ha votado en asamblea esta tarde de jueves abrir las 72 horas semanales que permite la ley. Aquí la ordenanza establece que haya oferta matinal de lunes a sábado y por las tardes de martes a viernes, siendo variable el volumen de puestos abiertos. La presidenta de este ámbito, Maria Masclans, especifica que se deja un margen de voluntariedad para los lunes (mañana o tarde) y las tardes de sábados. "No queremos obligar a nadie a abrir, pero tampoco podemos obligar a cerrar a quien tiene interés en trabajar más días", argumenta, pendientes de adaptarse a lo que demande el cliente.  

Tres mercados en uno y fase final de reurbanización 

Uno de los grandes retos del proyecto de rehabilitación que en el 2007 ganó por concurso el Taller d'Arquitectes Ravetllat-Ribas, y que se ha enfrentado a imprevistos como integrar hallazgos arqueológicos en su subsuelo, ha sido fusionar tres mercados tan distintos como el alimentario, el de Encants y el de libros dominical. Si antes los segundos, pese a su enorme dimensión, ocupaban el perímetro exterior, ahora 97 están en el interior, lo que supone una radical mejora en funcionalidad. 

Pasillo perimetral donde discurren los puestos no alimentarios, los Encants, en Sant Antoni 

Se acabó el destinar dos horas al preparar y retirar el género en los modestos puestos. Ahora, un botón acciona una persiana automática que abre cada negocio. El operador los decora a su gusto, partiendo de un mayor espacio. Los que dan a las paredes exteriores son acristalados, lo que les posibilita incluso contar con aparadores. Permanecerán bajo toldo exterior (lo que obliga el desmontaje diario) una pequeña parte (14 comerciantes) de los Encants ubicados sobre la acera de la calle de Tamarit.

La solución elegida para el mercado de libros fue compleja. Se eligió una estructura supuestamente ligera de pérgolas metálicas fijas para 78 puestos en las plazas resultantes por la estructura de cruz del recinto.  Si los comerciantes se despliegan estos días para vender en la carpa provisional de la ronda de Sant Antoni a la vez que supervisan el montaje de sus nuevos negocios, la actividad no es menor en la calle. Decenas de operarios trabajan a destajo en la reurbanización que pacificará Tamarit y Borrell, con final anunciado teóricamente para el 30 de abril.