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UNA PRÁCTICA HABITUAL

Desahucio en las calles

Los desalojos de los sintecho, como el que acaba de suceder en los soportales del paseo de Picasso, son una práctica habitual

Teresa Pérez / Barcelona

Miky, portavoz de la Acampada X Drets, en la plaza de Catalunya.

Miky, portavoz de la Acampada X Drets, en la plaza de Catalunya. / ALBERT BERTRAN

El inminente desalojo de los sintecho de la plaza de Catalunya "no soluciona el problema, simplemente lo traslada de sitio". Esta es la afirmación que comparten entidades sociales vinculadas a la gente que pernocta en la calle. "Es un desahucio en toda regla", aseguran. Un desalojo que cada vez está más cerca de la plaza de Sant Jaume, sede de las principales administaciones catalanas. Francina Alsina, presidenta de la Taula d' Entitats del Tercer Sector, es tajante: "No se pueden poner parches a este problema". Y continúa diciendo que "es muy triste que porque les molesta a la vista se desaloje a unas personas que no tienen donde ir".

Los sintecho son los nuevos nómadas. "Cada vez que molesta al paisaje o a los vecinos los mueven del sitio", asegura Ferran Busquets, director de la Fundació Arrels. "Suele ser un hecho habitual", señala. Así, acaba de suceder con el medio centenar que pernocta habitualmente en los soportales del paseo de Picasso. La queja de unos vecinos provocó que los desalojara la Guardia Urbana un día que llovía a cantaros. "La expulsión fue tan rápida que a muchos no les dio tiempo de recoger sus escasas pertenencias", señalan entidades sociales.

Sin cenas

La acampada de la plaza de Catalunya no hace sino evidenciar la marginación institucional que sufre el colectivo. Barcelona, según la Fundació Arrels, carece de recursos suficientes para atenderlos. Un ejemplo lo atestigua: "los comedores sociales no dan cenas, solo comidas". Por eso diversos colectivos han ocupado el hueco que deja la Administración y reparten alimentos todos los días de la semana y por las zonas más deprimidas. "Los recursos no están pensados teniendo en cuenta las necesidades de la persona. Alivian necesidades inmediatas y temporales pero no miran a medio ni a largo plazo", reconocen en Arrels. 

El colectivo ha sido echado de los soportales frente a la Ciutadella por las quejas de los vecinos

El 54,4% de las personas que duermen en la calle no han sido atendidas en los últimos seis meses por un trabajador social, según datos del año pasado. "Suele ser gente que vive en la calle hace tiempo, que en su momento fue a pedir ayuda y que no encontraron la respuesta que buscaban", señalan las entidades. 

Las más de 1.000 personas mal contadas que duermen cada noche en las calles de Barcelona realizan esfuerzos titánicos para desplazarse a un comedor social, ducharse y cambiarse de ropa o acudir a lavabos públicos. "Se pasan el día caminando. Entre hora y hora y media para visitar las diferentes instalaciones de ayuda solidaria", apuntan las oenegés.

Sonia Fuertes, presidenta de las Entitats catalanes d'Acció Social (ECAS), comparte las reivindicaciones de los sintecho de la plaza de Catalunya y la importancia de visibilizar sus demandas. Pero, aclara, "Barcelona tiene un problema enorme de vivienda y desgraciadamente es díficil de resolver. Es necesario que de en este tema hagamos política, no partidismo". Busquets tampoco es muy optimista. "El Ayuntamiento está claudicando porque cree que no hay nada que hacer", concluye. 

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