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BOOM DE CURSOS

Erasmus de la programación

La marca Barcelona atrae a estudiantes de programación extranjeros en cursos superintensivos y en inglés

Varias escuelas ofrecen cursos de programación privados y muy especializados

Carmen Jané

Estudiantes en Ubiqum. 

Estudiantes en Ubiqum.  / FERRAN SENDRA

Barcelona no solo es meca de 'startups' sino también de escuelas dirigidas a cubrir esa demanda digital, y no solo para público catalán. Varios centros de formación han abierto en los últimos meses con el foco puesto en estudiantes internacionales que desarrollarán aquí, o no, su carrera profesional. Entre ellas la Harbour.Space University, de capital ruso; las francesas Epitech o Le Wagon, o las españolas Ironhack, Skylab Coders Academy, Ubiqum, Codeworks, Neoland o Barcelona Code School.  

La palabra mágica es ‘bootcamp’, un sistema de aprendizaje intensivo muy práctico que presume de formar al alumno como profesional en pocas semanas a partir de trabajos reales realizados en equipo. El modelo lo han adaptado varias academias que persiguen un perfil de alumno internacional que viene a Barcelona durante su formación pero que no se plantea forzosamente quedarse. “Aproximadamente la mitad se quedan a trabajar en las 'startups' locales, porque Barcelona es un 'hub' espectacular de 'startups'”, afirma Álvaro López Cotelo, director de Ironhack en Madrid.

Los cursos, muy centrados en áreas consideradas de moda, como el 'big data', la programación relacionada con Java o la web, se plantean casi como un Erasmus o los antiguos cursos de español para extranjeros, en los que la academia ayuda con el alojamiento, la adaptación o el transporte. Los precios de los cursos van desde los 6.000 a los 20.000 euros para duraciones de cuatro, seis, nueve semanas o tres meses, con entre seis a 10 horas diarias de clase, y con clases exclusivamente en inglés.

Casi todas, además, se desarrollan en ubicaciones estratégicas para el turismo: Poblenou, Eixample o Gràcia. Incluso una, Harbour.Space University, está situada en pleno puerto, en un edificio premiado por su arquitectura. El centro acoge estudiantes de 24 nacionalidades (Rusia, Estados Unidos, India, Alemania, España) en cursos de tres semanas “muy intensivos y con profesores muy especializados que trabajan en grandes empresas y que pueden venir a enseñar porque concentramos mucho las clases. Cuántos de estos alumnos se quedarán en Barcelona está por ver”, explica Cristian Rotari, responsable de investigación y crecimiento del centro.

Nuevo modelo educativo

Algunas de estas escuelas justifican sus diferencias respecto a los planes académicos universitarios ya desde sus orígenes, al estilo de 42 School, una escuela nacida en el Silicon Valley para enseñar lo que no se daba en Stanford. Epitech nació como apoyo a las 'startup's francesas y Codeworks, fundada por dos catalanes y un italiano, solo enseña Javascript. “En la universidad no se estudian imaginación, creatividad… todo es muy técnico, y las 'startups' buscan perfiles interdisciplinarios, en la que los programadores colaboren con diseñadores, gente de datos… Falta visión lateral”, añade Rotari.  

El método de trabajo también incorpora las últimas metodologías pedagógicas del 'learning by doing' y trabajar por proyectos. “Nuestra formación es presencial y basada en proyectos. A los alumnos les damos materiales y un plan de ataque. Se les asigna un mentor, no un profesor, que actúa como 'project manager'”, explica Paco Foret, director de márketing de Ubiqum Code Academy. También en Codeworks los alumnos trabajan en tres proyectos, con un 80% del alumnado extranjero.

Muchos de los alumnos de estas academias son profesionales que tras haberse quedado sin trabajo quieren iniciarse en la programación. “Tenemos perfiles de profesionales que después de unos años en una carrera buscan una habilidad específica o que quieren dar un giro, y también 'freelances' que necesitan nuevos conocimientos o universitarios que quieren complementar su formación”, explica Xavier Nuñez, director de Epitech. La franja de edad, explica, está entre los 25 y 40 años.

Todos los niveles

En algunas los admiten incluso sin conocimientos de programación. "Nuestro nivel es muy alto pero se puede empezar desde cero si el alumno está dispuesto a trabajar más, y para eso le damos unos materiales que ha de completar antes de iniciar el curso", explica Eloi Alcaide, responsable de márketing de Codeworks.

Pero esto también varía según el centro. Algunos ofrecen formación a nivel más básico y otros son más avanzado (Epitech o Codeworks) y el abanico es amplio, en línea con las necesidades de la transformación digital pero también con nuevos perfiles que surgen: 'data mining', 'business analysts', 'machine learning', programadores de nuevos lenguajes (Ruby on Rails. NodeJs...), Javascript, expertos en ciberseguridad y protección de datos…

“El 60% de nuestros alumnos son europeos, la mayoría británicos, nórdicos o alemanes, y el resto, estadounidenses pero también de Oriente Medio”, explica Alcaide, que atribuye este hecho al inglés y la marca Barcelona en el mundo de las start-ups. “No hay suficiente talento nativo, así que hay que buscarlo fuera”, señala.

Temas: Start-ups Empleo

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