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ALERTA EN EL LITORAL

Las playas metropolitanas inauguran el periodo de baño mermadas de arena

El AMB habla de una "regresión importante y acelerada" de los arenales, en algunos tramos engullidos por el agua

La mayoría de infraestructuras estarán operativas para que los bañistas disfruten de un chapuzón en Semana Santa

Víctor Vargas Llamas

Las olas rompen próximas a la zona de viandantes de Montgat.  / JOAN CORTADELLAS

Las olas rompen próximas a la zona de viandantes de Montgat. 
Obras en los arenales de Castelldefels inundados por el agua. 
Un grupo de personas pasean por la mermada costa de Viladecans. 

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Quienes planeen disfrutar de la Semana Santa en Barcelona y se pregunten si las playas estarán en condiciones y si el tiempo acompañará para ir ligando bronceado ya pueden despejar al menos una de esas incógnitas. Los arenales metropolitanos ya cuentan con el mobiliario y los servicios básicos fundamentales preparados para acoger la nueva temporada de baño. Pero elija bien el destino, ya que el impacto de los temporales de invierno ha tenido un impacto desigual en la costa barcelonesa, dejando sin buena parte de la superficie de arena incluso reduciéndola a la mínima expresión en algunos puntos del litoral. El SOS, esta vez, no llega desde el agua.

El Área Metropolitana de Barcelona (AMB), el órgano responsable de la gestión mancomunada de estos espacios, alerta de la "regresión importante y acelerada" de algunas playas metropolitanas a lo largo de los últimos años. "Este invierno no ha sido tan severo con nuestra costa como otros años, si bien el temporal de principios de marzo causó grandes desperfectos, sobre todo en la zona metropolitana norte", describe Mariano de Gracia, responsable de Playas del ente.

Este invierno no fue tan severo pero el daño se agrava por el impacto de años acumulados

No obstante, en Semana Santa está garantizado "un porcentaje muy alto de elementos e infraestructuras que garantizan la cobertura básica necesaria para los usuarios", según relata De Gracia. "Todas las duchas ya están en funcionamiento, así como la mayoría de pasarelas; el grueso de servicios estarán al cien por cien el 1 de junio, pistoletazo de salida de la temporada alta", destaca. Para la readecuación del espacio se han arado las 41 playas metropolitanas desde el 5 de marzo. Un proceso que ha culminado antes de lo previsto "tanto porque han quedado excluidas las playas de Somorrostro y la Barceloneta, que se encuentran en obras, como por la reducción de superficie" a causa de la reposición insuficiente de la arena, una competencia del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente.

Preocupación

La situación resulta "preocupante" para el gobierno metropolitano, en tanto que la manera en que las tempestades facilitan que el mar vaya ganando terreno a la tierra tiene múltiples consecuencias para el entorno. Algunos arenales han visto como la violencia del viento y el mar ha representado el socavamiento y el movimiento de rocas de los rompeolas, derivando en destrucción de duchas, escaleras de acceso a la playa, zonas lúdicas y otras infraestructuras sin las que no se entiende el potencial de ocio del litoral.

Un problema que no da tregua y deriva en una sensible merma de volumen en los arenales, llevando a entonar la voz de alerta en algunos de los enclaves afectados. Es el caso de Montgat, seguramente el municipio costero de Barcelona más afectado por los efectos de los temporales marítimos. Al norte de este municipio del Maresme ha desaparecido más de un kilómetro de playa, erradicando algunos espacios tradicionales de baño. La afectación es también elevada en la vecina Badalona, "especialmente en la playa de la Mora, que ha vuelto a desaparecer, así como en el área de la estación de tren y donde están los patines de vela, donde el agua se ha plantado muy cerca de las edificaciones", destaca De Gracia.

La ciudad de Barcelona tampoco sale indemne, como ha sucedido en la playa de la Barceloneta, donde la erosión de las tempestades ha dejado apenas 5 metros de anchura en algunas áreas, "con el mar llegando hasta equipamientos e incluso algunos locales comerciales", describe el dirigente del AMB. Aunque tradicionalmente es el litoral norte barcelonés el que encaja los mayores estragos en su paisaje, tampoco la costa del Baix Llobregat queda impune a los desperfectos. Las playas del Remolar y de la Pineda de Cal Francès, en Viladecans, y otros lugares del litoral de Gavà "presentan pérdidas importantes de anchura de la arena", describe De Gracia. También Castelldefels se ve afectado con la inundación de toda la playa en el sur del municipio, hasta la zona de las dunas, colapsando de arena y líquido algunas desembocaduras de aguas pluviales, ante la imposibilidad de realizar su función por estar bajo el nivel del mar.

Estabilidad

"Llevamos unos 15 años de de pérdida considerable de arena a causa de los temporales de invierno. Y aunque parte de ese material se recupera de manera natural, el déficit sigue siendo muy preocupante, no solo por el ancho de la superficie, sino también por la cota, el volumen de materia resultante", describe De Gracia. El responsable de playas del AMB reclama un plan de estabilización para unas playas que, recuerda, van perdiendo superficie de manera inversamente proporcional al aumento de visitantes, 10,5 millones contabilizados en el último registro, en el 2016.

La superficie de tierra se reduce mientras sube la afluencia de visitantes: 10,5 millones el 2016

La respuesta del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, no concreta ni el momento ni la cantidad de arena que repondrá en el litoral metropolitano, a la espera de que "se estabilice la situación" y pueda pormenorizar los daños. Sin embargo, tampoco ha aportado las cifras respecto a anteriores temporadas y ha limitado su prespuesta a un estudio sobre la protección de la costa del Maresme elaborado en el 2014, del que aseguran que "se están redactando los proyectos constructivos".

El ministerio ha recordado las palabras de la titular del departamento, Isabel García Tejerina, la semana pasada, en las que sostenía que "no se escatimarían ni medios ni esfuerzos para resolver los problemas" acarreados por el reciente temporal, tampoco esta vez precisando las acciones y partidas económicas a destinar.

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