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ALERTA EN EL LITORAL

Costas postizas en la Barcelona metropolitana

Los expertos denuncian los peligros de un modelo de playa artificial, alejado del equilibrio necesario para el ecosistema

Víctor Vargas Llamas

El mar ha reducido buena parte de la tierra en El Masnou.

El mar ha reducido buena parte de la tierra en El Masnou. / JOAN CORTADELLAS

Aunque la estampa habitual de la playa es la de la alegría, el sol y el ocio, cuando el análisis va más allá de esa pátina superficial del asueto y se profundiza en un chequeo exhaustivo, el diagnóstico apunta a un paciente "con un estado de salud precario". Entre otras voces autorizadas, la inspección facultativa corre a cargo de Agustí Sánchez-Arcilla, catedrático de Ingeniería Hidráulica de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). El ingeniero focaliza el origen de la dolencia en buena medida en el déficit de arena del litoral de la metrópolis barcelonesa. "Ya no se recibe la cantidad que llegaba antes, como consecuencia de las muchas obras a pie de costa que se han realizado, edificando incluso sobre la arena y las dunas. Pero también por aquellas actuaciones que se han desarrollado tierra adentro, creando un cierto efecto de impermeabilización de los cauces de los ríos que afecta a la dinámica natural que da equilibrio a la costa".

Sánchez-Arcilla insiste en el desajuste de recursos que se acumula desde mediados del siglo pasado, con las estrategias de urbanización de la costa ajenas al ecosistema, y que están mostrando las consecuencias más severas en los últimos años: "Nos hemos ido quedando sin hucha y sin aportaciones nuevas a la cuenta corriente. Como consecuencia, en el entorno barcelonés se ha consolidado un modelo de playa artificial, alejado de las necesidades de equilibrio y mantenimiento natural que requerirían en su conjunto", asevera.

Núria Vidal, bióloga y representante de Ecologistes en Acció, redunda en ampliar el problema en un abordaje del conjunto del territorio. "Los ríos bajan cada vez con menos caudal y se topan con más obstáculos por la modificación de su cauce, de manera que los sedimentos que deberían arrastrar para  acabar engrosando el arenal de la costa se van acumulando antes de llegar a la desembocadura", asevera. Sánchez-Arcilla echa la vista atrás y recuerda cuando "las zonas de dunas y marismas contribuían decisivamente a disipar la energía del oleaje y las tormentas", extremo al que cada vez se puede recurrir menos. "Si la playa no pueda renovarse de manera natural no debería extrañarnos que proteste de maneras como la reducción del arenal", agrega Vidal. 

Impacto

Los achaques se ceban especialmente en el Maresme y el área colindante de la capital catalana, "en buena medida porque la mayor parte de las tempestades tienen un componente norte-nordeste", lo que se conoce como 'llevantada', de manera que ese territorio queda más expuesto a las inclemencias meteorológicas que en el sur, "por la orientación de la propia costa y la presencia del puerto", describe el ingeniero. A ese factor se le debe añadir la propia fisonomía de la costa y la reducción de espacio en la zona norte por la presencia de la vía del tren, a diferencia de los arenales del Baix Llobregat, con mucha más superficie disponible para los usuarios.

Las consecuencias se reflejan en el ámbito económico, poniendo en peligro la dinamización comercial que representa la presencia de más de 10 millones de habitantes. Pero, otra vez, el impacto ecológico: "La arena que se repone suele ser del fondo marino, con el peligro que despojando de plancton y las partículas minúsculas de las que se alimentan numerosas especies autóctonas, claves para su supervivencia", describe la bióloga.

¿Qué hacer para hacer amainar definitivamente la borrasca y cambiar el rumbo de esta deriva en el ecosistema? "En primer lugar habría que realizar un buen inventario de todas las arenas disponibles y su ubicación, saber dónde es mejor recurrir para alimentar los espacios necesitados; después habría que implementar un conjunto de soluciones que intenten imitar y reproducir el funcionamiento natural de la playa, creando un perfil con el mayor equilibrio posible, como ya hacen en algunos proyectos europeos. Se trata de medidas como aportar más dunas y vegetaciones para fijar más el perfil de la playa, y evitar medidas que reduzcan la que la sedimentación de los ríos se quede acumulada antes de la desembocadura". 

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