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INFRAESTRUCTURA EN LA PICOTA

Colau plantea a ERC un acuerdo político in extremis para salvar el tranvía

Sanz dice que el gobierno "no tira la toalla" y plantea seguir negociando hasta el pleno del 29 de junio

Esquerra no ve nada nuevo en la propuesta e insta a destinar el dinero del plan a la ampliación del metro

Carlos Márquez Daniel

Bosch y Colau, en el ayuntamiento en abril del 2016.

Bosch y Colau, en el ayuntamiento en abril del 2016. / FERRAN NADEU

En el debate del tranvía ya se hace muy difícil pronosticar. El pleno municipal del viernes debía abordar el protocolo que debería permitir, en caso de ser aprobado, la construcción del tramo de Glòries a Verdaguer. Pero no parece que vaya a producirse votación alguna. O sí, quién sabe. Lo único cierto es que el gobierno de Ada Colau ha lanzado una última propuesta para que Esquerra se sume al plan, un acuerdo político al margen del pleno para, presumiblemente, tomarse las cosas con más calma. Con una nueva fecha límite, el viernes 29 de junio.

La teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, ha vuelto a insistir este jueves en la importancia de aprobar la unión del tranvía en Barcelona. La concejala de Barcelona en Comú (BEC) ha asegurado que su gobierno "no tira la toalla para conseguir un acuerdo político". "Hemos hecho todo lo que teníamos que hacer". La última intentona pasa por este nuevo pacto que presume de recoger todas las reclamaciones de ERC, el grupo municipal que puede decantar la balanza y que por ahora no parece que vaya a ceder. En el fondo de la cuestión, el asunto de siempre: la gestión pública (o no) del sistema. El documento que plantea BEC defiende, entre otras cosas, que todo el beneficio que genere el nuevo tramo vaya a parar a las arcas públicas.

En una rueda de prensa que ha terminado con más dudas que certezas, Sanz ha eludido avanzar si BEC retirará del orden del día del pleno la aprobación del protocolo con la Autoridad Metropolitana del Transporte (ATM) que debería permitir que se inicien los trámites para licitar las obras. Los republicanos mantienen su voto contrario a esa propuesta, ya que es un documento que no obliga a las partes. Básicamente, porque no deben fiarse de que la empresa privada que explota el Tram, que tiene la concesión hasta el 2032, acepte ceder buena parte de los beneficios. El nuevo escenario pasa por un acuerdo puramente político, de defensa del transporte público y de compromiso con el tranvía en términos generales. ¿Y luego? Un tiempo de reflexión y negociación hasta el 29 de junio, cuando en un nuevo pleno municipal se debería votar tanto el proyecto de urbanización de la Diagonal como el convenio (que no protocolo) entre el ayuntamiento y la ATM. En resumen: un traje a medida para los republicanos

Las hipótesis

Puesto que la teniente de alcalde no ha querido avanzar escenarios, lo único que queda es especular. Y eso pasa por adivinar que el protocolo tiene las horas contadas, ya que cualquiera de las hipótesis parece contemplar su retirada del pleno. Si se aprueba ese nuevo acuerdo político, el protocolo no se llegará a votar al abrirse otra vía, hasta finales de junio, que permita dar forma al convenio de marras que sí obligue a las partes implicadas. Si no hay pacto con ERC, Colau no se arriesgará a perder una votación sobre uno de sus temas estrella. O sí, porque quizás crea que ya es hora de cerrar este capítulo para que la gente tenga un año, hasta las elecciones, para olvidarse de este tragicómico embrollo municipal

Un portavoz de Esquerra, tras la comparecencia de la concejala de BEC, ha asegurado que el gobierno "no ofrece nada nuevo" y ha mantenido el voto contrario al protocolo, tal y como ya habían anunciado. "No es ninguna revisión de una propuesta que ahora es un cheque en blanco para favorecer un tranvía privado", ha sostenido. A través de Twitter, el líder municipal de los republicanos, Alfred Bosch, ha anunciado que en el pleno, si no cristaliza el pacto político, presentará una proposición para destinar la inversión del tranvía a las obras pendientes del metro. También ha compartido un vídeo en el que critica la opción Colau del tranvía, que según los republicanos, pasa por "pagar la obra con dinero público y mantener la gestión privada". 

El denominado 'Acuerdo por el tranvía metropolitano' faculta al gobierno municipal a "desarrollar la elaboración del convenio", la herramienta que, es un suponer, podría desbloquear la negativa de ERC de dar salida a una infraestructura que aparece en su propio programa electoral. El pacto también establece la creación de una mesa de seguimiento para analizar el trabajo realizado hasta la votación final del 29 junio. Final entre comillas, pues la propia alcaldesa ya dijo semanas atrás que el pleno de este viernes era el todo o nada sobre el tranvía. Y no.

Sanz no ha mencionado en ningún momento al PSC en su alocución. Está previsto que los socialistas, exsocios de gobierno de BEC, voten a favor de cualquier proposición que tenga que ver con el tranvía, pero a su líder le han molestado sobremanera las formas de Colau. Jaume Collboni ha lamentado no haber sido informado de esta propuesta de acuerdo "al margen del pleno" y ha exigido a la alcaldesa "seriedad, rigor y menos mercadeo" para evitar "hacer el ridículo con improvisaciones de última hora". "Gesticular de esta manera un día antes del pleno que tú mismo te has marcado para llevar el tema a aprobación no tiene ningún sentido", ha afeado Collboni.

"Todo es una farsa"

El presidente de la asociación Promoción del Transporte Público (PTP), Ricard Riol, ha censurado la actitud de ERC, acusando a Alfred Bosch de haber "engañado desde el minuto cero". "No era un tema  de protocolo o convenio, ni de gestión pública y privada. Se trataba de buscar una excusa para boicotear". Riol ha ironizado sobre la propuesta de invertir el dinero del tranvía en el subterráneo, asegurando que los 105 millones previstos inicialmente "no dan ni para las escaleras mecánicas". "Todo es una farsa", ha lamentado. 

En el terreno estrictamente político, el concejal no adscrito Gerard Ardanuy ha dado este jueves su apoyo al tramo de Glòries a Verdaguer. Colau dispone ya de 16 votos (11 suyos, cuatro del PSC y el de Ardanuy), a cinco de la mayoría que le permitiría empezar a licitar la obra. Esquerra dispone de cinco concejales, de ahí que la presión de Barcelona en Comú se centro básicamente en las filas republicanas.

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