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INFRAESTRUCTURA EN LA PICOTA

ERC tumba el tranvía de Colau a 10 días de la votación definitiva

Esquerra anuncia que votará 'no' porque exige un convenio, y no un protocolo, sobre la gestión pública del servicio

El gobierno municipal apurará la negociación para que los republicanos no frustren uno de sus proyectos estrella

El Periódico

Tranvía del Trambesòs, a su paso por Glòries.

Tranvía del Trambesòs, a su paso por Glòries. / JOAN CORTADELLAS

A falta de 10 días para que se celebre el pleno municipal en el que se debe decidir el futuro del tranvía en Barcelona, ERC ya ha avanzado que votará en contra del proyecto que defiende el gobierno de Ada Colau. Según ha confirmado el concejal de Esquerra Jordi Coronas, los republicanos no comulgan ni tan siquiera con el tramo que finalmente se presentará, de Glòries a Verdaguer. La razón: rechazan un protocolo sobre la gestión del servicio, que es lo que plantea Barcelona en Comú, y exigen "un convenio que obligue a las partes".

Tras semanas en las que el partido liderado por Alfred Bosch ha sido el principal foco de la presión de los partidarios del tranvía para intentar aprobar el plan ferroviario, ERC pasa a la ofensiva con una enmienda a la totalidad que, de confirmarse el 23 de marzo, daría al traste con la conexión del Trambaix y el Trambesòs. En este mandato, con las elecciones dentro de 15 meses, sería poco recomendable volver a intentarlo. La propia alcaldesa ya dijo hace semanas que ya no se podía dilatar más la cuestión y que es "la hora de la verdad". La verdad de Esquerra, por ahora, es que no se suben al tranvía, y que en 10 días, señala Coronas, el tema "no se puede resolver". Eso no quita que la negociación sea intensa por parte del equipo que lidera la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz

Dineral descartado

Una de las sesiones de la comisión de estudio de la unión del tranvía se dedicó a la gestión, y fue ahí donde Sanz informó de que el rescate de la concesión, que vence en el 2032, tiene un coste de entre 220 y 440 millones de euros, una cantidad completamente descartada por el ayuntamiento. El propio Coronas siempre ha defendido en esas comisiones la necesidad de trabajar por un convenio que regule las nuevas condiciones del contrato. Y que reclame un convenio y no otra cosa no es gratuito, ya que implica el obligado cumplimiento de todas las partes interesadas. 

ERC defiende que el beneficio de más que genere la explotación del tramo que queda pendiente debería recaer en manos públicas, algo que muy difícilmente asumirían las empresas concesionarias que, hasta dentro de 14 años, todavía tienen las llaves del Tram. Podría crearse una nueva empresa para gestionar solo el recorrido de Francesc Macià hasta Glòries, pero es algo que no está sobre la mesa por lo complicada que resultaría la operatividad del sistema. Para este nuevo tramo, el consistorio tiene previsto asumir tanto la obra ferroviaria como la urbanización del entorno y la compra de trenes. No fue así a principios de siglo, cuando fueron las empresas que ganaron el concurso del Trambaix y el Trambesòs las que pagaron todos esos trabajos. 

"En manos públicas"

La propia teniente de alcalde ya avanzó el lunes, en la presentación del protocolo que este miércoles pasa por la comisión de Ecología, Urbanismo y Movilidad y el 23 va al pleno municipal (si no hay marcha atrás), que las mejoras de rentabilidad por la ampliación de la infraestructura recaerán sobre el sector público". Eso mismo es lo que solicita Esquerra, pero por la vía del convenio. "Todo el beneficio extra debe quedar en manos públicas", reclama Coronas, que recuerda que los republicanos no están en contra del tranvía. Por algo llevan el tramo Glòries-Verdaguer en su propio programa electoral. La ampliación hasta el paseo de Sant Joan supondría un crecimiento de usuarios del 30%. Todo el beneficio de más que generara, según la visión de los republicanos, debería recaer en las arcas públicas. 

Sobre el plazo límite del 23 de marzo, Coronas recuerda que la fecha la puso Barcelona en Comú, y que, en cualquier caso, no piensan tomar una decisión apresurada que no vaya en sintonía con su visión del asunto. El voto de ERC es imprescindible para que el proyecto salga adelante. Colau cuenta con 15 ediles (11 de los suyos y cuatro del PSC) y le faltan seis para llegar a los 21. Cinco los debería aportar Esquerra. Quizás se acaben sumando los tres de la CUP. Se dan por descartados PP, PDeCAT y Ciutadans. El concejal no adscrito Gerard Ardanuy podría acabar decantando la balanza. 

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