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ECONOMÍA SOCIAL EN BARCELONA

La marca Top Manta da un paso al frente con su primera línea de moda

Miembros del Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes diseñan camisetas, sudaderas y bolsos bajo el lema 'ropa legal hecha por gente ilegal'

La asociación inicia una campaña de micromecenazgo para financiar el proyecto, con recompensas como una "ruta mantera" para mostrar su día a día

Helena López

Un joven muestra algunos de los modelos de la colección, en la tienda Veus amb veu. / JOAN PUIG

Un joven muestra algunos de los modelos de la colección, en la tienda Veus amb veu.
Uno de los modelos de sudadera diseñados por los miembros del Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes.

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En verano presentaron la marca, en noviembre abrieron la tienda y este lunes han lanzado su primera línea de moda, con el provocador eslogan 'ropa legal hecha por gente ilegal'El Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes sigue avanzando en su decidida búsqueda de alternativas a las falsificaciones. "Queremos consolidarnos como una empresa social dentro del mundo de la moda", señala Daouda Dieye dejando claro que su objetivo final es mejorar las condiciones de vida de las personas migrantes que sobreviven vendiendo en las calles de Barcelona, así como la búsqueda de oportunidades de regularización y trabajo. Tras nueve meses de formación han creado seis llamativos diseños que narran su viaje desde Senegal, país del que procede la mayoría, y su lucha por sus derechos. Diseños que han plasmados en seis camisetas, dos sudaderas y una bolsa serigrafiadas por ellos mismos en las máquinas del taller que tienen en la trastienda del local que abrieron este otoño en la calle d'En Roigen el Raval.

Una lograda campaña publicitaria con frases como "nuestros sueños están cosidos a cada una de estas prendas" viste a la campaña de micromecenazgo impulada a través de la plataforma Goteo.org para financiar el proyecto. Entre las recompensas, una "ruta mantera" para conocer sobre el terreno cómo de duro es ser vendedor ambulante en Barcelona o el pack "escuela mantera", consistente en un curso de formación antirracista de tres sesiones para grupos de hasta 300 personas, "pensado para empresas, centros educativos e instituciones". "Queremos intentar mostrar cómo se vive la ciudad en nuestra piel, con nuestros ojos", resume Dieye. En esa línea, uno de los diseños es un rostro llorando: "representa cómo nos hacen sentir al llegar aquí". Otro, un vendedor ambulante con la manta a la espalda que va perdiendo género. "Representa el peso que arrastramos, y cómo, con proyectos como este, intentamos dejar atrás ese tipo de vida", prosigue.

Moda, solidaridad y poesía

Las aportaciones que plantea la campaña de microcenazgo van desde los cinco euros -que agredecen incluyendo el nombre del mecenas en un mural y con un audiocuento vía Whatsapp escrito por el miembro del sindicato y poeta Lamine Sarr- hasta los 1.000 de la escuela mantera. Entre un extremo y el otro, prácticamente de todo. Con una donación de 20 euros el mecenas puede escoger entre una camiseta, una sudadera, una bolsa, una invitación para una "fiesta mantera", una comida mantera o una de las citadas rutas.

"Dedicaremos un 20% del dinero recaudado a un fondo para facilitar el alquiler y otro 20% para un fondo de salud", añade el portavoz del colectivo destacando dos de las asignaturas aún pendientes de la ciudad en la acogida de migrantes. El Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes de Barcelona se creó en el año 2015 como una forma una red de apoyo del colectivo ante la dureza del día a día vendiendo en la calle, y como una forma de defenderse "ante el racismo institucional, persecución y la criminalización".

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