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PATRIMONIO

Santa Maria del Mar recupera su fachada olvidada

La limpieza del lateral de la calle Sombrerers recupera una ventana y un portal con esculturas y policromía

Ernest Alós

Imagen de la Virgen en el portal de Santa Maria del Mar de la calle Sombrerers.

Imagen de la Virgen en el portal de Santa Maria del Mar de la calle Sombrerers. / FERRAN SENDRA

Santa Maria del Mar tenía hasta ahora una fachada desconocida, una cara oscura como el lado oculto de la Luna. Un lateral ennegrecido y mohoso, en la estrecha y mal iluminada calle de los Sombrerers, hasta el punto de que el paseante no reparaba en su existencia. Ni en la ignorada puerta que se abre en él, la única que hasta ahora no se abría nunca, rebozada hasta ahora de excrementos y plumas de paloma. Pero la última fase de los trabajos de restauración de la basílica, acabada de ejecutar, ha rescatado esa cara oscura de Santa Maria del Mar, todo un lateral que ha pasado del negro a los ocres claros de la piedra de Montjuïc. Y con él, el portal gótico, presidido por la imagen de una virgen con el niño y con pinturas que atraen por primera vez la vista del curioso. "Estamos muy contentos con el resultado", explica el rector de la parroquia, Salvador Pié-Ninot.

La intervención en al lateral occidental de la iglesia, a cargo del despacho de arquitectos especializado en patrimonio de Jorge Portal y Claire Palluel, ha incluido tres intervenciones, que en conjunto han transformado incluso la luminosidad de una calle angosta: la limpieza del muro exterior (hasta la altura de las capillas laterales), el derribo de un edificio del siglo XIX anexo a la rectoría para sacar a la luz un lienzo y un ventanal más del ábside, y la restauración de la puerta gótica.

El último derribo

El derribo del “cuerpo parásito”, como lo califica la nota informativa sobre las actuaciones elaborada por el Servei de Patrimoni Arquitectònic de la Direcció General de Patrimoni, es la última de las actuaciones viables para liberar en lo posible el ábside de Santa Maria del Mar, oculto en parte aún por el edificio de la rectoría y la capilla del Santísimo, de 1832. “No se plantea ningún derribo más en el futuro, la capilla tiene valor patrimonial”, explica el coordinador de las obras y el estudio de Santa Maria del Mar para la dirección general de Patrimoni, Eduard Riu-Barrera. Los otros edificios adosados tampoco son eliminables (de hecho, ya en época gótica Santa Maria tenía edificaciones parroquiales anexas), ya que la capilla del Santísimo fue construida entre medianeras y, de quedar liberada, sería necesario inventarle una fachada nueva.

El derribo de una edificación ha permitido liberar un ventanal más del ábside / FERRAN SENDRA

El derribo de ese edificio “parásito” no solo ha permitido abrir una ventana más, hasta ahora cegada, que ahora ilumina a través de un ventanal de alabastro el interior de la iglesia, con lo que ya solo quedarán cegadas dos de sus ventanas. También permite que se intuya más claramente el perímetro del edificio gótico y airear e iluminar las la perspectiva de la calle Sombrerers. En el espacio ganado se ha incluido, para mantener la regularidad del conjunto, una nueva gárgola en forma de águila.

La recuperación, en lo posible, del ábside de la iglesia ha incluido desde el año 2006 la demolición de algunas construcciones añadidas sobre los terrados de las capillas centrales del ábside, la reconstrucción de la crucería gótica perdida en alguna de estas capillas y la limpieza y restauración de los muros y la puerta del paseo del Born, abierta en el siglo XVI, con posterioridad a las tres puertas góticas originales del Fossar de les Moreres, de la plaza de Santa Maria y de la calle Sombrerers. Esta suma de actuaciones, según el Servei de Patrimoni Arquitectònic, ha transformado sustancialmente su aspecto “de manera que ha dejado de ser el espacio alterado y degradado que era para mostrar, con el descubrimiento y puesta en valor de la fábrica gótica original, todo el potencial de su monumentalidad”.

En la limpieza de la fachada de la calle Sombrerers, la actuación no se ha limitado a la limpieza de la costra secular de suciedad, "aunque manteniendo más los rastros del paso del tiempo de lo que se hizo en la fachada principal", apunta Pié, sino que permite redescubrir un portal hasta ahora negligido. La imagen de la virgen que preside la puerta se ha restaurado y, por motivos de conservación, ha sido sustituida por una réplica. Una red intenta prevenir, también, el regreso de la nefasta amenaza de las palomas. Porque según Riu-Barrera, “decir que estaba sucísima es poco”.

El portal de la calle Sombrerers / FERRAN SENDRA

A falta de un estudio detallado, la imagen podría datarse en el siglo XIV, y ser por tanto contemporánea a la construcción de la iglesia, al igual que gran parte de los elementos de madera y forja de la puerta, y ser la ‘gemela’ de la que figuraba en la puerta del Fossar y desde los años 60 preside el altar. En un futuro, la imagen original será contemplada en el interior de la basílica, en un pequeño museo que se habilitará en las tribunas superiores de las capillas de la girola, junto con otros bienes que la parroquia mantiene en su poder, como restos de vitrales y del retablo incendiado en 1936. Otra de las sorpresas en la nueva imagen del acceso noroeste de la iglesia es la calidad de los capiteles que, a diferencia del gres de Montjuïc utilizado en todo el templo, fueron labrados en una piedra caliza mucho más dúctil. Y los fustes, con la más noble piedra nummulítica de Girona.

El tiempo y la pintura

La decoración geométrica polícroma en las arquivoltas del portal corresponden al periodo gótico y por lo tanto podrían también formar parte de la imagen original que mostraría la basílica en el momento de su contrucción. En el tímpano se pueden ver ahora con más claridad varios angelotes tocando instrumentos musicales. “Es una pintura barroca del siglo XVIII, y quizá la misma de cuya ejecución escribe el baró de Maldà en su dietario, en los años 70 o 80 de aquel siglo" explica Riu-Barrera, quien recuerda que los portales de las iglesias góticas estaban decorados con pintura, “y que se renovaba paulatinamente a medida de que se renovaban los gustos artísticos”. Debajo, de hecho, podrían existir pinturas más antiguas, pero se ha optado por no destruir las más recientes.

Diez años de trabajos, solo para empezar

La intervención que concluye estos días forma parte de un convenio que firmaron el año 2006 el Departament de Cultura de la Generalitat, el Arzobispado de Barcelona y la parroquia de Santa Maria del Mar para costear a medias la restauración de la parroquia, vigente hasta el 2017. En el marco de este acuerdo se restauró la fachada principal y sus dos campanarios, los ventanales y las cubiertas, que han pasado a ser accesibles a las visitas del público, y se intervino en el ábside. Allí se restauraron entre los años 2011 y 2013 las capillas de la girola, algunas de las cuales habían perdido la  bóveda gótica original y, en los años 2015 y 2016, la puerta que se abre sobre el paseo del Born, donde se recuperó la decoración pictórica realizada entre los siglos XVI y XVIII.

Además de un monumento, Santa Maria del Mar es también una parroquia. Y su rector, Salvador Pié-Ninot, ha introducido también en este periodo algunos elementos más litúrgicos que patrimoniales, como la austera cruz que cuelga sobre el altar mayor, para compensar la ausencia de cualquier referencia iconográfica destacada a Cristo. 

Tras la finalización de las operaciones previstas en el acuerdo 2006-2017, y a expensas de la recuperación de la normalidad institucional en el Departament de Cultura, las partes se plantean un segundo convenio que permita una segunda fase, con dos objetivos principales. La recuperación del portal que se abre al Fossar de les Moreres (en el lateral de la iglesia en el que ya se intervino a finales de los años 80, cuando se derribó el puente que unía Santa Maria del Mar y el desaparecido palacio real, por lo que su estado es mucho mejor que el del lateral de poniente, de la calle Sombrerers) y sobre todo un análisis del interior, especialmente de la crucería, para emprender su limpieza y restauración integral, junto con la adecuación del sonido, la climatización y la iluminación del templo.

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