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SIMULACRO PREVIO A LA FIESTA

El ayuntamiento ensaya la retirada de la estatua de Antonio López

Algunos vecinos reaccionaron con estupor al ver el pedestal sin el marqués de Comillas

El Periódico

Limpieza de la estatua de Antonio López, el jueves pasado.

Limpieza de la estatua de Antonio López, el jueves pasado. / MARTÍ FRADERA

Hay una palabra que empieza a encajarle bastante bien a estos días previos a la retirada de la estatua de Antonio López: prolegómenos. Si a alguien se le pasó por la cabeza que era tan solo cuestión de que el día señalado llegara una grúa a llevarse al negrero marqués de Comillas, pues no; resulta que primero había que limpiarlo, cosa que llevaron a cabo operarios del ayuntamiento el pasado jueves. Y resulta que antes de la retirada había que hacer un ensayo de la retirada, cosa que este sábado por la mañana hicieron otros operarios municipales.

Tiene que ver con que la retirada será una fiesta, un espectáculo –la amenizarán Els Comediants–, y nada puede deslucir. El director de la compañía, Joan Font, explicó a Efe que se trataba de un ensayo técnico para comprobar que la estatua se podía efectivamente retirar con una grúa, como se ha hecho, y que aparte de ese ensayo habría otro por la tarde del espectáculo propiamente dicho. Pero antes de eso los vecinos han visto con estupor el pedestal sin estatua, y se han preguntado –y trasladado su asombro a las redes sociales–, qué había pasado. No ha pasado nada. Es que Antonio López se está yendo con todas las de la ley.

Un largo proceso

La fiesta que empezará este domingo a las once y media de la mañana y acabará dos horas más tarde es la culminación de un largo proceso que empezó en el 2014, cuando SOS Racisme sugirió cambiar el nombre de la plaza –también tiene el nombre del polémico esclavista– por el de Nelson Mandela, una sugerencia que se convirtió en petición, que incluyó la retirada de la estatua y a la que se fueron sumando varias entidades, entre ellas Tanquem els CIE, el Movimiento Panafricanista de Catalunya, la FAVB y el Espacio del Inmigrante.

La administración de Ada Colau fue sensible a estas demandas y en julio del 2015 anunció que rebautizaría la plaza; casi dos años después, en mayo del 2017, hizo el anuncio más esperado, de retirada de la estatua, que culminaría –o empezaría, dado que aún está decidido del nuevo nombre de la plaza– el proceso de “resignificación” de este espacio público, según dijo el comisionado municipal de Programas de Memoria, Ricard Vinyes. Todo lo cual fue un prólogo; lo de estos días, prolegómenos.