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INVESTIGACIÓN JUDICIAL

La detenida por el 'crimen de los urbanos', a una presa: "Pedro merecía morir"

La víctima conocía que el mantero de Montjuïc no falleció por un accidente y que Rosa le estaba engañando

La interna ha explicado que también le llegó a preguntar si conocía a un sicario para acabar con su exmarido

J. G. Albalat

Rosa y el que era su novio, Pedro, que fue asesinado.

Rosa y el que era su novio, Pedro, que fue asesinado.

“Pedro merecía morir”. Esta frase lapidaria se la dijo la guardia urbana Rosa Peral, acusada del crimen de su novio, a una presa que ha convivido con ella en el centro penitenciario de Wad-Ras, según ha relatado este miércoles la misma reclusa ante la jueza de Vilanova i la Geltrú que investiga el asesinato. A. G. R., que ha sido interrogada durante unas dos horas, ha ratificado que la agente le comentó que había envenenado a su pareja antes de que Albert López, otro policía municipal, asesinase a su pareja y quemara su cuerpo dentro de un vehículo hallado cerca del pantano de Foix.

La testigo ha sido muy convincente y ha dado detalles concretos de sus conversaciones con Rosa Peral. Según su versión, la guardia urbana le explicó que la víctima, Pedro L., también policía, “merecía morir”. Pedro se había enterado de que Rosa tenía un amante y también de que la muerte de un vendedor ambulante en Montjuïc durante una persecución policial el 9 de agosto del 2014 no había sido casual. "Le comentó a Pedro que Albert había tirado a un tío por el terraplen. Pedro le dijo que tenía que denunciarlo", ha declarado la reclusa. Ha añadido que la agente encarcelada le confesó que Albert, con quien había mantenido una relación sentimental, era capaz de matar por ella, como según ella sucedió con José Antonio González, El Boniato, el supuesto mantero. “Dijeron que él solo se lanzó y no era verdad”, le comentó.

Según fuentes judiciales, la testigo ha sido muy convincente y ha dado detalles concretos

La presa ha explicado que un día, mientras Rosa Peral estaba mirando la causa sobre el crimen que le habían dejado para revisar, la guardia urbana comentó. “Ah, no se han dado cuenta de que lo envenené”. Un día, según la versión de esta testigo, vio a la guardia urbana en internet consultando si con el análisis de un cadáver calcinado se podía averiguar de qué había fallecido esa persona. El cuerpo sin vida apareció calcinado en el maletero de un coche el 4 de mayo del 2017.

Matar también a su exmarido

La policía municipal también dijo a la reclusa, siempre según la testigo,  que estaba buscando un sicario y un arma para matar a su exmarido. “Ruben tiene que morir y punto”, le dijo. “¿Tú conoces a un sicario?”, le preguntó la agente a la presa, con la que tenía confianza y cierta amistad. No solo eso, sino que también le interrogó sobre si podía hacer magia negra o si conocía alguien que pudiera proporcionarle un arma. La testigo ha asegurado que la agente hablaba de su exmarido Ruben “con rabia” y que un día, estando en la cocina, le preguntó: "¿Tú tienes un cuchillo?" También agregó que quería darle un escarmiento a la directora de la cárcel por haberla dejado sin gimnasio, según han explicado a EL PERIÓDICO fuentes jurídicas.

Sobre las causas de la muerte de Pedro L. han prestado declaración  tres forenses. Los expertos han sostenido que el mal estado en que se halló el cuerpo impide determinar si hubo envenenamiento previo a la muerte e, incluso, confirmar la causa de su fallecimiento. En un primer examen, los forenses determinaron que la víctima fue estrangulada. Sin embargo, han aparecido otras hipótesis, que pueden ser compatibles con la primera, como que podría haber muerto a causa de un disparo.

En la misma mañana también han pasado por el juzgado  otros tres testigos: un cabo de la Guardia Urbana de Barcelona amigo de Rosa Peral y dos personas más. El policía municipal ha admitido que participó el operativo de la persecución del vendedor ambulante en Montjuïc, que investiga un juzgado de Barcelona. Este testigo ha explicado que le extrañó que la agente no solicitara la suspensión del juicio de la pornovenganza (difusión de imágenes íntimas de ella) cuando le acababan de comunicar que se había encontrado el cuerpo de su novio Pedro.