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INFRAESTRUCTURA EN LA PICOTA

Barcelona dirá 'sí' o 'no' al tranvía por la Diagonal en el pleno del 23 de marzo

La comisión de estudio sobre la unión de las líneas del Tram cierra sin consenso y con las posiciones enquistadas

ERC podría propiciar el plan, pero exige tener el proyecto constructivo y no favorecer a los operadores privados

Carlos Márquez Daniel

El Trambaix, en la avenida de la Diagonal.

El Trambaix, en la avenida de la Diagonal. / FERRAN NADEU

Si los 18 ponentes que han pasado por la comisión de estudio sobre la conectividad del transporte público por la Diagonal quedaran para tomar una cerveza, seguramente coincidirían en que su intervención ante los concejales fue más bien inocua. Esos expertos, muchos de ellos catedráticos y eminencias en su materia, no han conseguido desplazar ni un centímetro las posiciones de los grupos municipales, que en muchas ocasiones incluso pusieron en duda su sapiencia. Tras siete sesiones, el cónclave ha bajado este jueves la persiana presentando unas conclusiones que podrían haberse escrito el 23 de julio, el día antes de la primera reunión. Poco consenso pero sí una novedad que permitiría pasar página: el gobierno de Ada Colau llevará el proyecto de unión de las dos líneas del Tram al pleno municipal del 23 de marzo. Tal y como está ahora el tablero, no parece que pueda aprobarse. Pero quedan 37 días y todo es posible.

La propuesta que previsiblemente se llevará a votación es la que siempre ha defendido Barcelona en Comú, esto es, tranvía por la Diagonal y en superficie, que es la opción mejor valorada por el estudio informativo. Será la primera vez que el pleno vote sobre el proyecto. Hasta la fecha, el asunto se ha abordado en varias ocasiones, pero siempre en la parte no decisoria, a iniciativa de la oposición, arrancando una nueva discusión que no llevaba a ninguna parte. "Es el momento de decidir y de concretar cómo lo tiramos adelante", ha defendido este jueves la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz

Pescado vendido

Para ello, para que vea la luz una de las promesas estrellas del programa electoral de Colau, su gobierno deberá seducir antes a ERC, el único partido que podría facilitar la aprobación del proyecto. Único porque el resto del pescado parece ya vendido, aunque la CUP también podría subirse finalmente al plan (el PSC ya ha dicho que sí). Pero mucho deberán cambiar las cosas, ya que las condiciones de Esquerra no son nada fáciles de cumplir. Los republicanos exigen disponer del proyecto constructivo y demandan un modelo de gestión que no favorezca al actual operador privado. Curioso, el Tram lleva 14 años funcionando y nunca antes nadie había puesto el grito en el cielo sobre el control del Trambaix y el Trambesòs

Esta petición abre dos posibles vías. La primera, que no está sobre la mesa, pasa por rescatar la concesión, por lo que sería necesario desembolsar entre 200 y 450 millones de euros. Es lo que tienen los contratos con la cosa pública, que las adjudicatarias se blindan en caso de que el político de turno le apetezca un cambio de aires. La segunda, que es la que ya debe estar trabajando el gobierno aunque no lo admite, pasaría por modificar el contrato, de manera que la empresa del Tram tenga menos beneficios para que la ciudad salga ganando. Según Maria José Lecha (CUP), que junto al republicano Jordi Coronas se ha quejado de la "opacidad" de las cuentas de la actual explotación del tranvía, la compañía habrá conseguido un beneficio neto de 400 millones de euros hasta el 2032, cuando vence la concesión. Si se le suman los 3,8 kilómetros de conexión entre Francesc Macià y Glòries, donde la demanda sería muy superior a la de los otros tramos, las ganancias se dispararían. Ahí es donde el consistorio puede meter mano

Mejor el bus

En el lado opuesto a la voluntad del gobierno se han instalado, como siempre, como ya hicieran con la consulta impulsada por Jordi Hereu en el 2010 que ya planteaba el ferrocarril urbano por la avenida, el PDeCAT y el PP.  Ambos partidos siguen apostando por la red de bus ortogonal y reclaman que se despliegue la línea D30 (la Diagonal de punta a punta) que el gobierno de Xavier Trias pretendía impulsar en el mandato anterior. Koldo Blanco (Ciutadans), a pesar de que la comisión acumula cerca de 24 horas de sesiones y las opiniones de esos 18 expertos, ha expresado "serias dudas" sobre el proyecto, tanto de movilidad, como de afectación en el vehículo privado o de financiación. Ha apostado por "dar prioridad a las mejoras en las red de autobuses", pero no con la vehemencia de sus compañeros de la bancada conservadora.

La lógica invita a pensar que el 23 de marzo no se aprobará el tranvía por la Diagonal. Aunque tampoco Sanz ha concretado si es eso lo que se votará. Podrían llevar al pleno solo el tramo que va de Glòries hasta el paseo de Sant Joan, que es de hecho el que prometía ERC en su programa electoral.   

En cualquier caso, si el plan no pasa el corte sería una derrota severa en las líneas 'comuns', pero como mínimo tendrían un año para que la ciudadanía se olvide del tema. Recuerden: el 9 de junio del 2019 hay elecciones municipales y los asuntos espinosos no son buenos en tiempos de urnas. Pero al margen de la lógica, en la que entra la voluntad de la oposición de no regalarle a Colau uno de sus caramelos preferidos, está la capacidad de presentar una propuesta que incluya las exigencias de Esquerra en tan solo 37 días. Empieza la cuenta atrás.