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JUNGLA INMOBILIARIA

"Te protejo de ocupas a cambio de alojamiento"

Prolifera un insólito mercado de personas sin recursos que se anuncian para evitar usurpaciones a cambio de un techo y de gente dispuesta a pagar a quien le consiga un piso para ocupar

Patricia Castán

"Te protejo de ocupas a cambio de alojamiento"

JOAN CORTADELLAS

"Mi nombre es Fanny y me ofrezco para cuidar su piso o casa de forma gratuita a cambio de alojamiento en Barcelona, protegerla de okupas ilegales". Es una idea desesperada. Ni la primera que piensa ni la ideal, confiesa, pero sí la única que se puede permitir esta mujer de 67 años antes de verse en la calle. Cuando no hay forma humana de lograr un alquiler asequible ni forma de ganar más dinero, ni opción a ayudas sociales, la ecuación se vuelve forzosa en los casos desesperados: ocupar una vivienda vacía o en desuso. Pero el fenómeno de la ocupación ha alcanzado niveles tan desbocados en Catalunya en los últimos que está generando surrealistas mercados paralelos. Personas que se anuncian buscando un techo a cambio de dar vida a un piso protegiéndolo de invasores no deseados. Mucha gente que busca a alguien que localice pisos susceptibles de ocupar a cambio de sumas que van de los 200 a los 1.000 euros. Especuladores dispuestos a comprar pisos baratos con okupas incluidos. Empresas que ofrecen mediar (o sacar) a los ocupantes. Usurpadores profesionales que hacen de la desesperación un negocio.

Sobre la irrupción de las mafias que toman pisos vacíos (generalmente de bancos) y venden las llaves a personas necesitadas se han escrito ríos de tinta durante la crisis. La práctica tenía que ver con el altísimo desempleo y la incapacidad de muchas personas de asumir sus hipotecas o alquileres, abocadas a desahucios. Pero con el inicio de la recuperación económica, a los (muchos) casos que siguen sin recursos se suma una oleada de personas que pese a tener algún tipo de trabajo son incapaces de asumir los disparados alquileres del último año. "No hay manera de conseguir una vivienda, lo he intentado todo y como no me veo capaz de ocupar, he pensado en ofrecerme para evitar otras ocupaciones a cambio de un alojamiento", explica Fanny a este diario.

La práctica de la okupación es ahora más poliédrica que nunca. Conviven la ideológica (que rechaza la propiedad y combate el lujo de mantener miles de viviendas vacías), la forzosa (cuando no se puede optar a un techo de otra manera) y la delictiva (quienes trafican con pisos vacíos usurpados u optan por vivir gratis a costa de burlar las deficitarias leyes al respecto). Pero en torno a ella se ha generado un submercado propiciado por los abusos en el sector de la vivienda y por el gran incremento de los alquileres, que no se acompaña de salarios proporcionales.

Peticiones de auxilio

Las mafias ya no solo ofertan llaves entre población necesitada de vivienda. Es tanta la demanda que son los propios afectados los que insertan anuncios en internet clamando por alguien que les facilite una dirección. Rosa J., una de las anunciantes, confiesa que ha buscado y rebuscado entre las listas de pisos de bancos, pero "está todo cogido, la gente ya no tiene miedo, solo busca una casa". Por eso se atrevió a ofrecer 500 euros por un chivatazo y alguien que le abriese una puerta ilegalmente. Sabe que después tendrá que aguardar 48 horas escondida para burlar un desalojo exprés, consolidar la vivienda y garantizar unos meses de cobijo hasta que llegue una orden judicial, explica.

Los afectados dicen que ya no encuentran pisos vacíos y ofrecen dinero a quien les abra alguna puerta ilegalmente

En milanuncios.com se multiplican los ejemplos. A un lado, mensajes como el de "hombre fuerte y bien organizado" que se ofrece a cuidar "tu propiedad para que no te la ocupen a cambio de vivir yo en ella", en Barcelona. La casuística no tiene fondo, sin distinción de edad ni sexo. Incluso hay ocupas que están al borde del desalojo y buscan compañeros "discapacitados" o "madres con niños pequeños" para prolongar su estancia amenazada.

Fanny trabajó cuidando ancianos y ahora vive de una pensión no contributiva de 436 euros, de modo que ni logra un alquiler a su alcance ni tampoco se lo facilitaría nadie, puesto que fue desahuciada de su piso y sobre ella pesa una deuda pendiente de más de 100.000 euros. Vive en casa de una amiga pero no puede perpetuar esta situación. Y lo más preocupante, no ha recibido ofertas a su anuncio.  

A sabiendas de que un final feliz a estos avisos es difícil, la mayoría de afectados por el drama de la vivienda se muestran ya radicales. Dispuestos a ocupar ilegamente, pero sin capacidad física para encontrar un piso vacío o sin valor para usurparlo. "Urge piso para okupar", titula su anuncio -entre otros muchos- Aroa. Busca "piso de banco para okupar en L’Hospitalet, soy separada con 4 hijas", detalla. Al teléfono, la mujer es la voz de la derrota. Se le acaba el contrato de alquiler social de 200 euros, tiene 4 niñas, trabaja todo lo que puede como limpiadora, está dispuesta a pagar hasta 500 euros mensuales… pero "no hay nada", insiste. "Lo más barato que encuentro son 50 metros por 800 euros y con fianzas que no puedo pagar". Y aunque consiguiera la casa… no tiene nómina. No ve más salida que ocupar. "Preferiría encontrar un piso vacío, llamar a la puerta y avisar a algún vecino de mi situación..., que no daremos problemas, pero ya no quedan pisos vacíos aquí". Por eso pagará de 300 a 400 euros a quien le abra una puerta.

Situaciones trágicas

La oferta alrededor de esta problemática abarca empresas que abiertamente se anuncian para negociar o desocupar viviendas, como ya informó este diario, así como infinidad de inversores que compran todo, "no importa estado ni okupas". Pero las búsquedas particulares son las más desgarradoras: "Busco ayuda para okupar casa en Barcelona", pide una mujer que afirma estar enferma de cáncer y al borde del desahucio por impago. "Puedo pagar 500 euros para que me abran la puerta, me conecten suministros y me cambien la cerradura", clama.

Una empresa afirma que cada vez instalan más puertas antiokupa e instalan más de 500 al mes en Catalunya, el 90% en la provincia de BCN

En semejante coyuntura, bancos e inversores con pisos vacíos optan por tratar de blindarlos con puertas metálicas difíciles de reventar, o que precisan de tanto estruendo que se alerta al vecindario. Pero llama la atención que cada vez sean más los particulares (con pisos pendientes de vender, cambios de domicilio, herencias...) los que elijen esta drástica opción, cuentan fuentes de STM Seguridad, entre los líderes de ventas del sector. En Catalunya instalan más de 500 al mes, la gran mayoría en la provincia de Barcelona y, sobre todo, en L'Hospitalet y el barrio del Raval, explica un portavoz. Cuestan unos mil euros y explica que la demanda crece sin tregua. Incluso ya hay sector de reventa, reflejan también los anuncios,  entre quienes ya han pasado el trago.

HISTORIAS HUMANAS TRAS LOS ANUNCIOS

Muchos de quienes se ven abocados a publicar anuncios para lograr un alojamiento alternativo no dudan en incluir su número de móvil personal, en otros casos piden comunicación por email. En algunos casos recogidos por este diario se han cambiado nombres a petición de los afectados. 

Una madre sola dispuesta al traslado

Silvia busca "piso okupa con urgencia y pagaría al contado", no importa que se ubique en Barcelona, Badalona, Rubí, Sabadell, etc... precisa. Y promete "máxima seriedad". Al otro lado del teléfono cuenta que es barcelonesa pero está viviendo en la Costa Brava. Tiene 31 años y un hijo para el que no cuenta con más recursos que su trabajo limpiando casas por horas, sin contratos. Pero ni toda su energía basta para poder afrontar su alquiler y los gastos. "No llego, no sé qué hacer, no veo solución". Está próxima a un desahucio y lo bastante hundida para estar dispuesta a mudarse donde sea en busca de un piso vacío, aunque pierda sus eventuales ingresos, que un mes bueno alcanzan los 750 euros. "No me quiero ver en la calle con un niño, y ya he pedido ayudas y me lo han negado todo, hasta las ayudas de comedor", suspira. En su currículo tiene el bachillerato, estudios de maquillaje y caracterización, de quiromasaje... Ilusiones en saco roto.

Un joven que ya custodió una casa contra la okupación

Dimitri quiere agotar todas las opciones legales para encontrar un hogar legalmente. Por eso protagoniza uno de los anuncios de petición de alojamiento a cambio de vigilancia antiokupa y de trabajos en el hogar que le presten. Es joven, solo 22 años y tiene papeles, pero nació en Camerún y no lo ha tenido fácil. Durante un tiempo consiguió custodiar una casa temporalmente en València, donde solo le cobraban los gastos de suministros. La mantuvo libre de usurpadores y limpia, asegura, hasta que la dueña volvió y a él no le quedó más opción que el domicilio materno en L'Hospitalet. Sueña con emanciparse y cree que podría ser útil dando protección. "Aceptaría cualquier cosa que salga", dice a EL PERIÓDICO, esperanzado. En su publicación se define "serio y responsable", dice ser "fuerte" y poder mantener ocupas alejados y realizar tareas en la vivienda, además de pagar los gastos de comunidad. Nadie le ha contestado aún.

Una pareja pendiente de elegir hogar vacío por comisión

Álex y su novia son dos treintañeros que viven en Badalona y, sin ver otra salida, se enfrentan a una vida de pareja en una vivienda tomada por la fuerza. Residen en el piso de una conocida, que llevaba años deshabitado y donde negociaron un alquiler asequible (400 euros). Pero el día de la mudanza la mujer no se presentó cuando ellos tenían ya sus enseres y muebles en el portal, así que entraron por su cuenta "por necesidad" y aunque se ofrecieron a pagar, la propietaria les denunció. No hubo manera de alcanzar un acuerdo y el desahucio es inminente para este técnico de sonido en paro y su pareja, que cuidaba a una señora mayor y tampoco tiene ahora ingresos.

En su anuncio advierten de su dura situación y ofrecen 500 euros a quien les abra algún piso o casa de banco. Como siempre llueve sobre mojado, la madre de Álex está sufriendo la misma pesadilla, con su piso familiar a punto de ser subastado. Los servicios sociales solo le brindan ayuda para encontrar una habitación de alquiler, se lamenta. Cuenta que ha recibido varias llamadas de gente en su misma situación, o un chico que les da las llaves del piso okupado del que le van a echar para que los releve... Pero de momento, esta semana han aceptado quedar con una okupa que les llevará a ver varias viviendas de bancos y les buscará a alguien que les cuele dentro por 200 o 300 euros. Entonces tocará afianzar la ocupación y empadronarse lo antes posible, según les han aleccionado.