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RECTA FINAL DE OBRAS

El mercado de Sant Antoni reabrirá en mayo con el reto de contener la gentrificación

Los vendedores entran esta semana en el nuevo mercado para empezar a montar sus puestos

El ayuntamiento ultima un plan de usos y prepara su regulación sobre rehabilitaciones, en pleno auge especulador

Patricia Castán

Punto más céntrico del mercado de Sant Antoni, bajo el cimborrio, donde se ubicarán en las próximas semanas las pescaderías. / RICARD CUGAT

Punto más céntrico del mercado de Sant Antoni, bajo el cimborrio, donde se ubicarán en las próximas semanas las pescaderías.
Acceso abierto a la planta -1, donde coinciden los restos arqueológicos y el vestíbulo que dará al nuevo supermercado.
Pasillos con las estructuras de los puestos ya a punto para que los comerciantes creen sus establecimientos.

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Los vendedores del mercado de Sant Antoni desembarcan esta semana en el histórico recinto ya reformado para crear durante tres meses sus propios espacios comerciales con la vista puesta en la apertura definitiva a principios de mayo. Nadie duda del tirón comercial y popular que tendrá este macroequipamiento, pero desde hace meses los locales comerciales del entorno y los pisos del barrio -de creciente moda- están disparando sus precios, lo que hará que el estreno del mercado se acompañe de algunas "medidas" para tratar de frenar la gentrificación o expulsión de vecinos de siempre, relevados por otros con más recursos.  

ESPECULACIÓN

Control de las rehabilitaciones y de los nuevos locales

Como anunció hace unos días, Ada Colau quiere modificar la ordenanza reguladora de licencias (espera aprobarlo inicialmente este trimestre) para condicionar los permisos para grandes rehabilitaciones de edificios a que sus promotores garanticen la continuidad de los inquilinos sin situaciones de abusos. El concejal de Mercados, Agustí Colom, opina que esta será una herramienta importante en Sant Antoni, donde en pocos meses diversos fondos de inversión se han hecho con fincas completas y han propiciado un relevo vecinal. Vicenç Gasca, presidente del Eix Sant Antoni Comerç, va más allá y ha reclamado al consistorio que un porcentaje de estos edificios se deba destinar a vivienda asequible.

Otro instrumento será el inminente plan de usos de locales de pública concurrencia –las licencias están ahora congeladas-, aunque los comerciantes se quejan de que no se les ha tenido en cuenta. Gasca pide que se garantice la no colonización por parte de bares y restaurantes, pero sin prohibiciones generales, ya que en algunas calles la oferta es escasa. El ayuntamiento pretende garantizar el mix de actividades equilibradas, aunque en calles como Parlament se ha tendido ya al monocultivo gastronómico.

OFERTA COMERCIAL

Solo tres bares, menos tiendas pero más grandes

La planta propiamente del mercado municipal, a ras de calle, se ha redimensionado y permite que un domingo de apertura comercial en Barcelona se pueda despachar simultáneamente toda su ofertafresco, Encants (moda y demás) y libros dominicales. Hasta ahora los dos últimos no podían convivir. El primer apartado se traduce en 52 puestos de alimentación fresca (frente a los más de 180 previos a las obras), que ocupan un 66% de su espacio original; también 105 de Encants situadas en el perímetro interior del mercado y 78 para la cita dominical de libros, distribuidas como ya se anunció en las cuatro plazas resultantes en los cruces, ahora liberadas.

Los puestos de alimentación serán amplios, de unos ocho metros lineales de media, aunque algunos operadores se quejan de la posible estrechez de los pasillos. Los paradistas invertirán en general de 60.000 a 150.000 euros para desarrollarlos, siendo las pescaderías las que ocuparán el punto central bajo el cimborrio, y el resto de puestos (de fruterías a carnicerías) se distribuirán siguiendo el contorno de la cruz central.

El mercado alimentario abrirá de lunes a sábado todo el día, aunque según responda el público se podrían ajustar los horarios finales, ha explicado la presidenta de este ámbito, Maria Masclans. En cambio, los Encants están estudiando nuevos horarios ampliados, en lugar del pasado (lunes, miércoles, viernes y sábado). La opción más viable es que se abra cinco días al incorporar los jueves, ha explicado su portavoz, Xavier Viadé, y se cambie el lunes por el martes.

De los 10 bares de hace una década se pasa a solo tres, aunque algunos puestos ("tres o cuatro", según el consistorio) han pedido ganar espacio para incluir zona de degustación. El ayuntamiento cree que no hay riesgo de 'tematización' al respecto ya que el éxito de esta fórmula en otros mercados ha sido discreto, limitado a algunas franjas horarias.

REURBANIZACIÓN

Nuevas plazas públicas y supermanzana

Además de ser la rehabilitación de mercado más faraónica de la ciudad, con 60 millones de euros de inversión y 53.388 metros cuadrados en cinco plantas, Sant Antoni ha fusionado su ambición comercial con la cultural, ciudadana y social, en el marco de la supermanzana en marcha en la zona.  El mercado ejercerá de "pulmón del barrio", según Colom. La plaza más destacable será la formada en Tamarit con Borrell. Los dos tramos de esas calles que tocan al mercado serán de plataforma única, pacificados. La mayor parte de esta reurbanización estará lista para la apertura de mayo. Se pretende que la ronda de Sant Pau se consagre al peatón al quitar la carpa temporal.

Bajo tierra se esconden varios mundos. La planta -3 es de carga y descarga de mercancías, gestión de residuos y almacenes individuales para cada comerciante. Las -2 y -4 albergan casi 400 plazas de aparcamiento para clientes, una oferta ambiciosa teniendo en cuenta que el entorno se pacifica. En la -1 convivirán un nuevo súper (adjudicado a Lidl), un gran establecimiento no alimentario aún en licitación, oficinas para personal del mercado y un espacio vecinal de 500 metros cuadrados.

HISTORIA Y CULTURA

Contemplar restos del baluarte en espacio abierto

Lo más relevante en esta planta, sin embargo, es el patrimonio cultural e histórico. A un nivel intermedio se ubica un tramo de la antigua Via Augusta, recuperado y que se vertebrará en un futuro cercano como espacio museístico junto con las múltiples piezas romanas halladas, vinculadas al uso sepulcral de la zona. Su hallazgo agregó meses de retrasos y complejidad a las obras, han recordado Carme Ribas y Pere Joan Ravetllat, del Taller d'Arquitectes Ravetllat-Ribas, que ganó el concurso para la reforma en el ya lejano diciembre del 2007.

Mucho más inminente será el disfrute público de otra huella histórica, el baluarte defensivo del siglo XVII y la contraescarpa que se ha recuperado y protegido con pilonas y perfiles metálicos. Ambos son visitables y ese abren a un amplio espacio abierto -frente al vestíbulo de la -1- que podrá ser multiusos, con accesos desde Urgell y Manso, mediante escaleras a pie y también mecánicas.