BARCELONEANDO

Un DeLorean en el párking

Hace diez años que se ve por Barcelona el coche de 'Regreso al futuro'. El dueño tiene otros 10 vehículos, incluido uno de policía americano de seis metros

Jordi y su DeLorean, en el mirador de Horta. 

Jordi y su DeLorean, en el mirador de Horta.  / CARLOS MONTAÑÉS

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Saca el coche del garaje, no pasan ni diez minutos y un amigo le manda una foto por WhatsApp: “¿Eres tú?”. Igualito que en las pelis de espías: es una imagen del coche circulando hace apenas un kilómetro. Jordi ni se inmuta al volante. “No es la primera vez ni la segunda que me pasa”, se encoge de hombros. Está más acostumbrado a que le hagan fotos que las Kardashian. Todo el que le ve pasar desenfunda el móvil a velocidad de cowboy. “¡El coche del futuro!”, farfullan a su paso. Aunque este, de momento, solo acaba en el futuro cuando hay atascos.

Al verlo de cerca te dan ganas de gritar “¡alucina, vecina!”. Parece una alucinación ochentera: sí, sí, es el coche de Regreso al futuro. El mítico DeLorean DMC-12, del 81, el mismo modelo que el de la película. Te imaginas ahí dentro a Michael J. Fox con su chaleco rojo y su Casio con calculadora. Abres la puerta (hacia arriba, como en el futuro de antes) y a quien te encuentras es a Jordi: tiene 44 años y se dedica a la hostelería, pero en el coche suele tener un chaleco rojo, un Casio con calculadora y una videocámara JVC, como la que usaba Marty McFly para grabar sus viajes en el tiempo.

"Se hicieron entre 8.500 y 9.000 coches como este –explica el dueño del DeLorean-, de los que sobrevive un 75%”

Fue la primera palabra que Jordi tecleó en un buscador de internet: “DeLorean”. “Desde niño me he sentido fascinado por el diseño y la historia que hay detrás del vehículo”, asegura. La vida del señor DeLorean daría para una serie, con tráfico de drogas incluido. “Se hicieron entre 8.500 y 9.000 coches como este –pone Jordi en antecedentes-, de los que sobrevive un 75%”.

Ha visto toda la  saga de Regreso al futuro. “Sí, cómo no –responde-, aunque el coche me gusta por ser clásico, no porque salga en las películas”. De hecho, ha acabado teniendo una colección: 11 coches en total. Es un loco del motor, reconoce. “Pero siempre hay alguien que está más loco que uno”, sonríe.

Empezó “por algo más modesto”, recuerda. “Mi primer clásico fue un 600, que todavía poseo”. Jordi tenía 27 años. “Después tuve un 850 coupé, un willys (los jeeps del Ejército americano) y al final llegó el DeLorean”. Vino de California hace 10 años. 

700 euros por un condensador de fluzo

Es inevitable: lo primero que haces al sentarte (tumbarte casi) es buscar tras los asientos una caja con tres lámparas en forma de Y. Pero no hay rastro del condensador de fluzo, que como sabe hasta la Wikipedia es el componente principal de una máquina del tiempo estándar. “Me planteé comprarme uno –dice Jordi-, pero me pidieron ¡700 euros!”. Y no le garantizaban que pudiera regresar al futuro.

¿Que qué pasa cuando se pone a 88 millas por hora (140 km/h)? Es cuando se supone que el DeLorean desaparece dejando dos franjas de fuego. “Es una sensación un tanto extraña ver la aguja en el máximo -el cuadro marca 85 millas por hora de velocidad máxima-. Parece que tienes que despegar”, Jordi da la razón a la película.

¿Cuánto cuesta un DeLorean que no viaja en el tiempo? “Puesto aquí con la matrícula a fecha de hoy puede estar rondando los 35.000 euros”, responde Jordi

¿Cuánto cuesta un DeLorean que no viaja en el tiempo? “Puesto aquí con la matrícula a fecha de hoy puede estar rondando los 35.000 euros”, calcula Jordi. “Sin contar los disgustos y problemas asociados”, resopla. “Y las eternas esperas”. Él lo compró en junio del 2008. No lo vio hasta noviembre.

En este coche uno se siente tan observado como Paula Echevarría tras anunciar su divorcio. “Vas por una calle de un carril -describe Jordi-, la moto de delante se para, pone el caballete, se quita el casco y te hace la foto”. Eso es lo habitual cada vez que saca el coche a la calle. De hecho, se lo han pedido para algún rodaje, bodas, la semana pasada protagonizó un videoclip.

El coche de policía de 'Granujas a todo ritmo'

No es el único coche que tiene Jordi que hace girar cabezas a lo niña de El exorcista. Tiene también un coche de policía americano de los 70 como los que salían en la película de los Blues Brothers. “Es poco discreto -reconoce-: mide casi 6 metros".

Otro de los coches de Jordi: uno de policía como los que salen en la película de los Blues Brothers.

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Once coches en total. “Nunca sabes si la ITV está en vigor”, se ríe Jordi. “No deja de ser una colección, pero tampoco son coches de unos importes astronómicos”, intenta quitar hierro. Tiene el DeLorean, un 600, dos escarabajos -uno con ojos, a lo dibujo animado- y un BMW Z3 como el de James Bond en Goldeneye. Los tiene aparcados por toda la provincia de Barcelona. “Porque en la ciudad es de difícil mantenimiento”, apunta. “Y todo lo que puedo me lo hago yo”. 

Obviamente hay una paradoja temporal: resulta que el coche-máquina del tiempo no sale del párking con mal tiempo. “El acero inoxidable es muy bonito –justifica Jordi-, pero se raya con solo mirarlo”.