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EXPOSICIÓN

Barcelona recuerda a Montserrat Roig

El Born dedica hasta el mes de abril una exposición sobre la escritora en su año clave, 1977

Ernest Alós

Exposición dedicada a Montserrat Roig en el Born.

Exposición dedicada a Montserrat Roig en el Born. / ELISENDA PONS

Un largo muro con una sucesión de los múltiples retratos que Pilar Aymerich hizo de Montserrat Roig da la bienvenida hasta el 30 de abril del 2018 al visitante en la sala de exposiciones del Born Centre Cultural que desde su inauguración había acogido la muestra sobre 1714 y la dedicada a la historia del propio mercado. La exposición ‘Montserrat Roig. 1977. Memòria i utopia’ no ha llegado a tiempo para la conmemoración del 40º aniversario de su muerte (en el 2016) y este diciembre llegó por los pelos, y condicionada por el calendario electoral, para recordar la fecha elegida por el comisario de la muestra, Manuel Guerrero. 1977, el año en que la escritora publicó el trascendental ‘Els catalans als camps nazis’, ganó el Premi Sant Jordi con su novel·la ‘El temps de les cireres’ y presentó el programa de entrevistas ‘Personatges’ en los estudios de TVE de Miramar. “Es el año que la catapulta como una gran escritora; solo tenia 31 años, es impresionante la capacidad de trabajo que tenia y el compromiso con su tiempo”, explica Guerrero.

El protagonismo de las fotografías de Aymerich no es casual. “Fueron dos creadoras que tuvieron una relación habitual, y sus fotografías se convirtieron en un testimonio del trabajo de Montserrat Roig, con los retratos de todas las figuras entrevistadas en ‘Personatges’, e hicieron también de Montserrat Roig una figura icónica; no solo es un periodista importante sino que se lanzó muy pronto hacia la televisión y se convirtió en una de las primeras intelectuales mediáticas”, explica Guerrero.

Els catalans als camps nazis

1977 es el año de publicación de ‘Els catalans als camps nazis’, aunque inicialment se debería haber editado dos años antes. Una intervención artística de Francesc Abad (una caja con paredes a franjas azules y grises, un banco con la inscripción ‘solo para arios’, una fotografia de la letal escalera de la cantera de Mauthausen, los contactos de las fotos del campo que atesoró Francesc Boix, un documental) dan más peso emotivo, si eso es posible, al material que documenta los tres años de trabajo de investigación de Roig. Desde un ejemplar del libro quemado en el atentado ultra contra Distribuciones del Enlace, que la escritora quiso conservar, al carnet de socia de honor de la Amical Mauthausen o la correspondencia con Josep Benet, que le encargó el libro tras haver leído el reportaje ‘Españoles en los campos nazis’, con entrevistas a los supervivientes Ferran Planes, Joan Pagès y Joaquim Amat-Piniella, que Roig publico en 1972 en ‘Triunfo’. En unos tiempos en que, decía la escritora, era habitual que le preguntasen con extrañeza si habo catalanes en los campos. “Aquí había el silencio, la ignorancia, la indiferencia. Nadie hablaba de nuestros deportados, habían sido borrados”, dijo Roig en su discurso en el 25 aniversario de la Amical.

La escalera de Mauthausen en los negativos salvados por Francesc Boix / ELISENDA PONS

"Aquella nit, en Josep Benet tremolava. No sé si de fàstic"

Aunque Benet se encontró de repente, avergonzado, con que los mecenas catalanistas que debían financiar la exhaustiva labor de investigación de la escritora prefirieron el olvido de esos incómodos rojos a la memoria. “Un capvespre barceloní, ell em va dir que els diners s’havien acabat. Molts dels qui ell creia que ens ajudarien s’hi havia negat. No li vaig preguntar si s’hi refusaven perquè es tractava d’una gent que, a més de catalana, era roja. Aquella nit, en Josep Benet tremolava. No sé si de fàstic”, escribió la autora. “Barcelona, de vegades, no correspon amb la memòria els autèntics actes d’amor”, concluye. Fue Josep Andreu Abelló quien salvó el libro y la memoria con un generoso cheque.  

El programa ‘Personatges’ es el segundo gran núcleo de la exposición. Varias pantallas permiten escuchar algunas de aquellas grandes entrevistas, en un muro aparecen los retratos de los 49 protagonistas, mientras Roig mantenia entrevistas preparatorias generalmente en sus casas (o de algunas de las que había publicado desde 1969 en ‘Serra d’Or’ con los mismos personajes, lo que le facilito una especial complicidad que se hacía evidente en la pantalla) y pueden consultarse documentos sobre estos encuentros: los detallados y documentados cuestionarios de los que partía Roig, como el del programa que dedicó a Neus Català, y algún testimonio del accidentado final del programa, suspendido en agosto de 1978 en papel aún con membrete de aguilucho. El compromiso de la escritora con el PSUC, en cuyas listas concurrió ese mismo 1977, le pasó factura.

Si el elenco de los ‘solo 49’ personajes (titulo de una exposición en la Virreina que lamentaba que no hubiesen podido ser más) y las entrevistas a los supervivientes en los campos nazis comparten un tema común, lo que años más tarde se denominó adánicamente recuperación de la memória histórica como si en aquellos años de la transición empeños como los de Roig no la hubiesen iniciado, ‘El temps de les cireres’ mezcla también lo autobiográfico y la crónica de aquellos años convulsos (la protagonista, Natàlia, regresa a Barcelona justo después de la ejecución de Puig Antich). “Su obra narrativa merece un redescubrimiento”, opina Guerrero.

Aunque abierta al público el pasado mes de diciembre (con la habitual discreción que imponen las campañas electorales, aumentada en el caso de la del 21D), la exposición cuenta con un programa amplio de actividades paralelas hasta su cierre el próximo abril. Y más allà de la exposición del Born, el Ayuntamiento de Barcelona ha tenido otro gesto de homenaje hacia la figura de la escritura. Los premios del Consell de Benestar Social a los medios de comunicación han sido rebautizados como los Premios Montserrat Roig de Periodisme i Comunicació Social.

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