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EL IMPACTO DE LA TENSIÓN POLÍTICA EN EL TURISMO

Cuatrimestre en rojo de los museos

Los centros culturales que atraen a más turistas han tenido caídas del 5% al 47%

Ernest Alós

Colas para tomar el autobús turístico en la zona de la Sagrada Família de Barcelona. 

Colas para tomar el autobús turístico en la zona de la Sagrada Família de Barcelona.  / ALBERT BERTRAN

¿El descenso del turismo en Barcelona tras un trimestre conflictivo se acerca más al 20% del que hablaba hace unos días la Organización Mundial del Comercio o a las cifras moderadas, en torno al 5%, con las que la rebatieron Ayuntamiento y Generalitat? Al margen de las cifras de ocupación hotelera en discusión, la asistencia de visitantes a los equipamientos culturales con mayor capacidad de atracción de turistas es otro indicador cualitativo a tener en cuenta. Y aunque en los últimos días hayan presentado balances anuales con moderadas subidas o caídas, la verdad es que estas medias ocultaban en su interior unos muy buenos siete primeros meses y un otoño traumático.

De los centros consultados, el Museu Picasso es de los menos afectados: aunque en el conjunto del año creció un 8%, en los meses de octubre, noviembre y diciembre pasaron por taquilla un 5% menos de visitantes que en el año anterior. Mucho más dura ha sido la situación en la Fundació Miró, que a la situación política debe añadir los 13 días de huelga de la empresa Ciut’Art que sufrió. La asistencia cayó el 13% en septiembre, el 47% en octubre, el 34% en noviembre (con solo dos días de huelga) y un 27% en diciembre, ya sin conflicto laboral.

Hasta la Sagrada Família

Otro termómetro turístico-cultural son los recintos vinculados a Gaudí. La Pedrera, por ejemplo, sufrió el impacto del atentado de agosto de las Ramblas con una caída del 5%, pero tras los hechos del 1 de octubre ha mantenido descensos de entre el 10% y el 20% según la semana. Mientras, la Sagrada Família, que venía de un 2016 récord y un buen primer semestre, pero aparentemente sin un descalabro dramático pese a aparecer como objetivo potencial del terrorismo (no ha facilitado dados de los últimos meses) la caída ha sido suficiente para descontar el incremento de la primera parte del año y acabar con un mínimo descenso anual del 0,7%. Y en diciembre, el Park Güell estaba un 8% por debajo del mismo mes del año anterior.

Medias que engañan

Un responsable de uno de los centros consultados (que prefiere no aparecer con su nombre; tanto minimizar el impacto de la inestabilidad política en el turismo como valorarlo al alza tiene interpretaciones políticas, advierte) sostiene que del intercambio de información de los centros que actúan como atractores de turismo se desprende que “unos muy buenos primeros siete meses hacen que se puedan presentar balances anuales aceptables, el impacto del atentado fue moderado, y se compensó más rápidamente de lo esperado, en tres o cuatro semanas, y la inestabilidad política ha tenido mucha más influencia, con cifras desde octubre que se acercan más a las de la OMT que a las de la Generalitat, y sin que hayamos dejado de tocar fondo en diciembre”.      

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