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MOVILIDAD SOSTENIBLE

La bici va como una moto

Los desplazamientos ciclistas han crecido un 30,8% en tres años y ya suponen el 2,1% del total

La red de carriles ciclables ha aumentado un 50% desde el 2014, hasta los 172 kilómetros

Carlos Márquez Daniel

Tráfico de bicicletas en el carril bici de la Diagonal.

Tráfico de bicicletas en el carril bici de la Diagonal. / JOAN CORTADELLAS

La bicicleta come aparte en el panorama de la movilidad diaria de Barcelona. En solo tres años, entre el 2013 y el 2016, el número de desplazamientos a pedales ha aumentado más del 30%, y ya suponen cerca del 2,1% del total. El plan de movilidad urbana vigente prevé que en el 2018 este porcentaje sea del 2,5%. Muy mal deberían ir las cosas para que no se alcance esa marca, o incluso se supere. Será el único registro que se cumplirá de todos los previstos en este sesudo documento que marca las pautas sobre el reparto y usos de la vía pública.

Los números de la bici eran impensables a principios de década, cuando ni tan siquiera se medían los ciclistas sino que se contaban junto con los peatones. El 2012 es la primera referencia. Entonces, la bicicleta suponía el 1,6% del total, con 124.333 movimientos diarios. A finales del 2016 se alcanzaron los 165.499, un crecimiento del 33%. Puede que la crisis, en un inicio, tuviera algo de culpa. Todas esas personas que por intentar ahorrar unos euros, apostaron por pedalear en lugar de coger el bus o el metro. Debieron ser muy pocos o ninguno los que cambiaron el coche por la bici. En este caso, el paso intermedio suele ser el transporte público, para ya luego, por qué no probarlo, el ciclismo urbano.

Crecimiento exponencial

Pero la clave del éxito ha sido sin duda el crecimiento de la red ciclista. Esta ha sido una de las mayores apuestas del gobierno de Ada Colau, que ha encontrado en la movilidad un buen filón en el que dar rienda suelta a su programa electoral. En noviembre del 2015, la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, avanzaba la voluntad municipal de que Barcelona alcanzara la cifra de 308 kilómetros de vías ciclables. Se partía de 116, así que había mucho trabajo por hacer. Según cifras facilitadas por el consistorio, la ciudad dispone ya de 172 kilómetros de carril bici (otros 21 están en construcción), lo que supone un incremento respecto del 2014 del 48,3%, y del 77,3% si se cogen como referencia los 97 kilómetros del 2012.

Históricamente han existido cuatro las razones para no apostar por la bici. Primero está la pereza y la negación, y ahí no hay nada que hacer. Segundo, los robos. Todo el mundo tiene un familiar o amigo íntimo al que le han birlado la bici. Tercero, la falta de conexiones mar-montaña, lo que obligaba a los más valientes a bajar por calles como Balmes o Muntaner. Y cuarto y más importante, la seguridad. Los ciclistas siempre han reclamado carriles bici segregados con gomas de caucho. Amplios. Y es lo que se está haciendo. Cuestión de oferta y demanda: a más corredores ciclistas, más barceloneses se atreven a pedalear. O a echar mano de los vehículos de movilidad personal (patinetes, plataformas eléctricas...), cada vez más habituales en el carril bici.

Las cifras también demuestran un peso cada vez inferior del Bicing respecto del total de desplazamientos ciclistas. En el 2012 suponían el 39,6%. En el 2016 ya había descendido hasta el 26,5%. La bici pública, con la que todo empezó a cambiar, también crece, pero lo hace mucho más la particular. Todos aquellos que ya se han convencido.