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BARCELONEANDO

Los cereales son un vicio

Abre el segundo bar de cereales de Barcelona, una excusa para echar un vistazo a la presencia de cajas y boles en la cultura moderna estadounidense

Mauricio Bernal

Irene López en la barra del Cereals Addict Café, en la calle de Bailèn.

Irene López en la barra del Cereals Addict Café, en la calle de Bailèn. / RICARD CUGAT

Puede –quién sabe– que no se haya hablado lo suficiente de la relevancia de los cereales en la cultura estadounidense moderna. No de los cereales en semilla, por supuesto: de los cereales “enriquecidos con vitaminas y otras sustancias nutritivas” –reza el diccionario–, es decir, de esas cajas multicolores que ocupan expresivamente los estantes de todo supermercado y que aparecen de vez en cuando en cualquier película estadounidense que quiera presumir de estadounidense; sobre todo cuando hay un desayuno de por medio. Nadie que haya visto y admirado 'Pulp Fiction' puede olvidar que antes de la escena en la que John Travolta apuñala con una jeringa de adrenalina a Uma Thurman hay otra escena en la que el camello –Eric Stoltz– se dedica a pasar el rato viendo televisión y comiendo Fruit Brute mientras no le contesta el teléfono, precisamente, a Travolta; más bien, mientras tarda en contestárselo. Tarantino quiso que supiéramos sin asomo de duda de qué cereal se alimentaba el comerciante de heroína, de modo que incluyó un primer plano de Stoltz y el bol y la caja que consumía en ese momento, decorada con la imagen de un licántropo hambriento.

Tarantino incluyó cereales Fruit Brute y Kaboom en escenas de 'Reservoir Dogs', 'Pulp Fiction' y 'Kill Bill'

Resulta que el director estadounidense sentía debilidad por el cereal de marras, pues ya lo había puesto a formar parte de una escena de su primer trabajo –Reservoir Dogs. Nadie comía Fruit Brute en la película, pero había una caja subrepticiamente deslizada en la escena en la cual Tim Roth se convence frente al espejo de que es capaz de ser un buen policía infiltrado. Algunos escribieron en internet que Tarantino “se había inventado” una marca de cereales para sus películas, pero no, el Fruit Brute existe, o existió: Monster Cereals lo sacó al mercado a principios de los 70, lo retiró en el año 82 y volvió a ponerlo en estanterías en el 2013, cuando ya gozaba del estatus de ser “la caja de cereal 'vintage' más codiciada”, justamente por haber aparecido en las películas de Tarantino. Sin embargo, la escena 'tarantinesca' donde los cereales tienen un papel más protagonista y menos decorativo, a saber, aquella en la cocina donde Beatrix Kiddo asesina a cuchillo a Vernita Green: en esa escena, los cereales que se desparraman por el suelo –y bajo el cadáver de Green– no son Fruit Brute, son cereales Kaboom, de amplio recorrido en el mundo de la cultura moderna: aparecen mencionados en 'Ruido blanco' de Don DeLillo, en un episodio de 'Futurama' y en el video de Cherub, la canción de la banda de rock estadounidense Butthole Surfers.

La leche de Obélix

Si hay una cultura estadounidense del desayuno, los cereales forman parte de ella, de modo que tiene un aire natural que Jerry Maguire y el pequeño Ray crucen espadas –cucharas– sobre un plato rebosante de Apple Jacks. En eso piensa el cliente cuando descubre una de esas cajas verdes en la barra del Cereals Addict Café, el segundo bar de cereales de Barcelona, abierto hace poco más de un mes en la calle de Bailèn, entre Roselló y Provença. Cajas de Apple Jacks, de Froot Loops, de Cocoa Puffs, de todos esos nombres y productos que nunca chirriarían en una película o una novela o una obra de teatro estadounidense. “¿Qué desayunas?” “Desayuno Cinnamon Pebbles, desayuno Chocolate Cheerios, desayuno Cluster’s, desayuno Lucky Charms”, que son variedades disponibles en este local. Es un bar de cereales y es notable que se le diga así, bar, porque da para imaginar a un comensal acodado en la barra y gritando: “¡Camarero! ¡Un bol de Cheerios!”, igual que Obélix pidiendo despechado un vaso de leche en la taberna de la irreductible aldea, o que George McFly ordenando una malteada con gesto tremendo antes de abordar a su futura esposa, en aquella escena de 'Regreso al futuro'. Un bol de cereales es algo tan estadounidense que no es raro que entre los asiduos del local de Albert García e Irene López haya multitud de norteamericanos. No deja de ser una especie de embajada gastronómica. En cierto modo, cultural.

Cereals Addict Café es un bar de cereales pero obviamente que es más que eso. La barra no está llena de botellas. Está llena de cajas, igual de multicolores. Cada uno tiene su adicción.

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