18 sep 2020

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EXPOSICIÓN EN EL MUSEU D'HISTÒRIA DE CATALUNYA

Antes de Twitter ya había 'trolls': "Señor Puig y Catalamierda..."

La exposición del Any Puig i Cadafalch incluye una muestra de los anónimos que recibió el presidente de la Mancomunitat

Ernest Alós

Anónimos contra Puig i Cadafalch.

Anónimos contra Puig i Cadafalch. / ARXIU NACIONAL DE CATALUNYA / MUSEU D'HISTÒRIA DE CATALUNYA

Josep Puig i Cadafalch era un caso de síndrome de Diógenes, un acaparador compulsivo de papeles en su estudio-vivienda de la calle Provença, bromea Eduard Riu-Barrera, cocomisario de la exposición que le dedica el Museu d'Història de Catalunya. Una gran suerte para él y Mireia Freixa, auténticamente desbordados: solo de sus proyectos de reconstrucción del monasterio de Montserrat hay 700 planos, tantos que han renunciado a incluir el tema en la muestra. Pero ese afán conservador ha permitido encontrar incluso los anónimos amenazantes que recibía como figura pública: los guardaba con su sobre original, y transcritos a máquina en los casos en que letra era difícilmente descifrable.

Y nada tenían que envidiar al acoso actual en Twitter. El anónimo acaso era más privado. Pero no menos virulento, sobre todo si se tiene en cuenta que era perfectamente creíble en la Barcelona de las pistolas que las amenazas acabaran con violencia de verdad. Las amenazas venían tanto desde el sindicalismo como del anticatalanismo. ‘Señor Puig y Catalamierda. Está usted condenado a muerte. La Mano Negra’, dice un mensaje escrito en papel rosa y entregado en un sobre del mismo color.

Incluso las protestas para pedir transporte público iban bastante más allá de lo que hoy sería una manifestación vecinal. “Señor Puig y Cadafalch. Necesitamos que se apruebe el tren metropolitano del SO. NE. de Barcelona para dar pan a los hijos. Emplearemos argumentos de fuerza como lo sabe acer el Sindicato Unico. Tambien queremos serbisio de autobús sin mas escusas ni comedias. Del tiempo fue V. seguido de cerca por la calle de Lauria hasta la calle de Consejo de Ciento cerca chaflan Bruch con la mano en el bolsillo. Iba solo a nosotros se nos protegía por la oscuridad. Suerte de algún santo que le protegía, estaba seguido de cerca y podía costarle caro. Ahora tenemos faena a vigilar a los enemigos de los automobiles es decir a los concejales señalados. El Sindicato Unico”.

El ‘troll’ postal también existía ya en aquella época. En una carta dirigida al señor “Puig y Cagafals” uno escribe: “Vosaltres los regionalistas de la Lliga sou una colla de chiflats, qu’aneu cap á S. Boy hi falta gent”. El anónimo sin duda escandalizó al muy conservador presidente de la Mancomunitat al añadir que “la llengua catalana es cosa bona per fé la llepada de la pixa y de la xona”.

Otra de las cartas expuestas le reprocha que Catalunya “le debe la prosperidad al resto de ESPAÑA, que con las tarifas prohibitivas al no poder competir la industria con el extranjero, nos obliga a comprar las mercancías a precios más elevados”.