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ESPACIO AMENAZADO

El ayuntamiento pone contra las cuerdas al reconocido proyecto social Mescladís

Colau saca a concurso esta terraza del Born como si se tratara de un chiringuito cualquiera, sin tener en cuenta el papel transformador que ha tenido la fundación

12 de los 14 trabajadores del espacio son inmigrantes que se han formado y regularizado a través de la escuela de cocina de la entidad

Helena López

Espai Mescladís, en el Forat de la Vergonya.

Espai Mescladís, en el Forat de la Vergonya. / JOSEP GARCIA

Los motivos por los que han perdido el concurso rozan el delirio. No haber marcado las casillas de "café de comercio justo" y de tener el 100% de la plantilla con contratos de inserción. No hace falta conocer demasiado esta bonita terraza al sur del Forat de la Vergonya -basta con haberla pisado en alguna ocasión, vaya- para saber que, si hay algo que caracteriza al Espai Mescladís, es su encomiable labor de inserción (mucho más que laboral) y sus productos de proximidad (y éticos). Un referente 'avant la lettre' de la tan en auge economía social y solidaria, donde de sus 14 empleados, 12 tienen contratos de inserción. Entre ellos Soly, el gerente. 12 de 14 no son el 100%, claro. "No marcamos la casilla del 100% porque no es el 100%. Son 12 de 14. No somos expertos en burocracia y fuimos sinceros", expone Martín Habiague, padre del proyecto ahora en jaque.

El Ayuntamiento de Barcelona ha sacado a concurso la terraza -pública, sí- entendiéndola como un velador cualquiera en un parque cualquiera, como si fuera el chiringuito del parque de la Ciutadella. Un concurso abierto a empresas privadas, "con un par de cláusulas sociales de lavado de cara", se indigna Habiague. Un par de cláusulas que han hecho que un proyecto solidario y transformador de referencia, no solo en Ciutat Vella, sino en toda la ciudad, pueda perder un espacio levantado por ellos. "Esto antes era un rincón del Forat de la Vergonya. Un espacio decadente por el que nadie hubiera apostado. Ahora, en cambio, lo conoce todo el mundo. Funciona. Si ahora una empresa privada empieza a gestionarlo generará beneficios desde el minuto uno aprovechándose de un proyecto social que nos ha costado años levantar", prosigue el padre del proyecto, cuyo arraigo y reconocimiento en el barrio es incuestionable, se pregunte a quien se pregunte. 

"Por culpa de esta situación tenemos tres procesos de arraigo en el aire y hemos tenido que parar dos contratos", lamenta Habiague.

Error de concepción

"Hemos presentado un recurso de alzada. Nuestros abogados nos dicen que esto legalmente lo podemos recurrir y ganar, pero no entendemos por qué tenemos que invertir esfuerzos en pelear esto, en vez de invertirlos en lo nuestro, que son los personas", señala. "Se trata de un error de concepción. Aunque ahora nos den la concesión, en dos años estaremos otra vez en las mismas. Nos condenan a una eterna precariedad", concluye. En pocos días han recogido más de 4.300 firmas de apoyo.

Este viernes tienen una reunión con el distrito para discutir sobre el asunto. "Es un concurso público en fase de resolución. Esperamos que a lo largo de esta semana, principios de la próxima, sepamos quién será el próximo adjudicatario", dan por toda respuesta fuentes municipales.  

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