Ir a contenido

BARCELONEANDO

Ser puta en Barcelona

'Nues', un documental de Susanna Barranco, analiza la vida de las prostitutas en la ciudad

La película incluye testimonios desgarradores y otros optimistas de trabajadoras sexuales

Toni Sust / Barcelona

Una de las trabajadoras sexuales que participa en el documental Nues.

Una de las trabajadoras sexuales que participa en el documental Nues. / periodico

Las caras de la prostitución: las de las trabajadoras sexuales que viven con sufrimiento su jornada, las que afirman que gracias a esta ocupación pudieron abandonar una vida peor, las que dicen sentirse orgullosas de lo que hacen, las que sueñan con otro empleo. Todas caben en el documental ‘Nues’, obra de Susanna Barranco, que se estrena este jueves en Barcelona, en la Filmoteca de Catalunya, a pocos metros de la calle de Robador, epicentro de la prostitución y de las protestas del colectivo.

La película aborda casos de prostitutas que ejercen en la capital catalana, su situación, sus demandas -aunque también dedica una parte a la realidad que viven en Ámsterdam. Algunas se muestran devastadas por su oficio. Otras lo reivindican y lo defienden. En lo que todas coinciden es en la necesidad de que las provean de derechos y las protejan de la violencia: la semana pasada, una prostituta murió degollada por un cliente en la calle de Riera Alta. Este martes fue detenido.

En el bosque, soñando

“No he vivido bien. Quería ser peluquera, me gustaba. Tengo 43 años. Soy camerunesa. Soy puta. Hace 10 años que hago trabajo sexual. Yo soy otra persona por la noche”. Lo cuenta Lavine, que desprende una inmensa tristeza, una gran decepción: “Por la noche me pongo la peluca y nadie me conoce. Me da vergüenza pero no pasa nada. ¿Qué voy a hacer? Hay clientes buenos y malos. El cliente malo te coge con el coche, te lleva a un sitio, te fuerza para chuparla, a veces a pelo. No te paga, te hace bajar del coche. Tienes que volver a pie. Y te roba el dinero que tenías. Te voy a matar, puta negra, te dice. Uno me llevó a Montjuïc y me cortó el pecho. No quería que se llevara mi bolso”.

Lavine es la cara de la resignación, la que busca un futuro distinto y añora un pasado perdido: “Soñando, vuelvo al pueblo, con mis amigas, cuando era niña. Vamos al bosque a buscar mangos”.

Paula Vip lo vive de otra forma: "Soy de Barcelona. Tengo 51 años. Mi nombre artístico es Paula VIP. Tengo nombre artístico porque soy puta. Me encanta mi trabajo, para mí hacer sexo es tan natural como hacer otra cosa. Entré, como el 99,9%, por una situación económica acuciante. Estaba en una situación precaria, con mi hijo, y quería librarme de un marido con el que ya no quería estar. Eso me lo brindaba de golpe el mundo de la prostitución”. Paula, que le contó a su hijo a qué se dedicaba para descubrir que él ya lo sabía, es la otra cara.

Estar con quien no te gusta

Roberta no está tan contenta como Paula, tampoco tan desesperada como Lavine. Lleva años en esto y dice que

"Soñando, vuelvo al pueblo con mis amigas, cuando era niña", relata la camerunesa Lavine

intenta ayudar a las nuevas. "Estudié poco. Llegó un momento en el que tuve que empezar a trabajar y llegó otro momento en el que lo que ganaba era insuficiente para mantener a la familia y empecé con el trabajo sexual. No creo que las mujeres ejerzan la prostitución por algún trauma, lo hacen por necesidad. No me gusta. Me gustaría hacer otra cosa en el futuro. Algunas veces me da vergüenza, pero intento no pensar en eso. Pienso en las deudas. Algunos clientes piden un francés por 20 euros. Por un servicio de penetración pido 30 euros. Si un cliente me dice que no tiene más y no he ganado nada, tengo que aceptar menos. Siento asco muchas veces al acabar un trabajo. Es difícil estar con gente que no me gusta".

Abolicionismo y regulacionismo

La directora de servicios de Equidad Social y Salud del Ayuntamiento de Barcelona, Maria Gas, resume en el documental las posiciones sobre la prostitución: "Para algunos el trabajo sexual es inaceptable en cualquier caso, es la visión más extremista del abolicionismo, y hay otra visión regulacionista que sostiene que el trabajo sexual es un trabajo como cualquier otro y que cualquiera persona tiene derecho a ejercerlo voluntariamente".

Barranco ha estado un año y medio preparando ‘Nues’: "Me costó encontrar a las mujeres y, una vez encontradas, lograr la confianza necesaria para que se mostrasen desnudas espiritualmente ante la cámara".

0 Comentarios
cargando