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BARCELONEANDO

Ni ciempiés ni chumbera ni churrera

La Vella Quaresma se resite a morir pese a Lucía Bosé y el olvido de la tradición

Natàlia Farré

La Vella Quaresma realizada en pan de plata por Aurelio Cachafeiro en una puerta del inicio de la de la Volta d’en Bufanalla.

La Vella Quaresma realizada en pan de plata por Aurelio Cachafeiro en una puerta del inicio de la de la Volta d’en Bufanalla. / NATÀLIA FARRÉ

Pablo Picasso raramente titulaba sus obras, muchos de los nombres de las telas del genio se han puesto a posteriori, algunas veces a partir de una dedicatoria o frase escrita por el malagueño en el lienzo, otras porque sí. La explicación viene a cuento por el dibujo que Lucía Bosé subastó en el 2008 en Christie’s y por el que la fiscalía de Madrid le pide dos años de cárcel por apropiación indebida. Lleva la dedicatoria "Para Reme", la niñera de los hijos de la italiana. De ahí el lío judicial. La noticia se publicó el miércoles en el eXtra. Y lo suyo era fijarse en la pieza: el recortable de una mujer con siete piernas y un bacalao seco en cada mano. Los de más edad o los más amantes de la tradición popular lo tienen claro: Es la Vella Quaresma. Ni más ni menos. O sea, la representación gráfica de la Cuaresma típica de estos lares. Aunque el titulo de la pieza es 'La chumbera'. A saber porqué. 

Y eso, saber el porqué, se convirtió en un reto. También en una casualidad o causalidad. O incluso sincronicidad si creemos (y llegamos a entender) a Carl Jung. El caso es que de camino al Museu Picasso, por aquello de ir directamente a las fuentes, otra Vella (además de bella) Quaresma apareció sorprendentemente en el camino. Esta sin título, y despojada también de su razón de ser. Vamos, que es una Vella Quaresma pero nadie lo sabe. Luce estampada con pan de plata (falso, que nadie se apure a cogerlo) en una puerta de hierro que hay en el Born, al inicio de la calle de la Volta d’en Bufanalla. Lleva años ahí. La pintó el artista Aurelio Cachafeiro por encargo del restaurante La Llavor dels Orígens. El local se ha trasladado, pero el personaje resiste. Dignamente. Pues suma más de un lustro habitando el rincón y los grafiteros no le han pasado por encima. La han rodeado, eso sí.

En pan de plata en el Born

Cachafeiro reprodujo una xilografía de la Vella Quaresma del siglo XIX porque "le gustó" y por su "vinculación con el Born". La relación, según él, se la daba el hecho de que el espacio fue mercado y la figura sostiene un bacalao y verduras. Alimentos que ahí se comercializaban, sí, pero también símbolo de ayuno y abstinencia, por eso los lleva la anciana dama. Nada dice de la Cuaresma ni de las siete piernas. Ni nada saben los que por delante suyo circulan. "Ni idea", en todos los idiomas posibles, es la respuesta más escuchada.

Picasso, no hay duda, sí conocía el porqué de tanta extremidad y del personaje. Una tradición muy enraizada en la Barcelona que conoció. Por entonces, en las casas por Cuaresma se recortaba un muñeco de papel con una figura como la dibujada por el malagueño (y por Cachafeiro). Las siete piernas simbolizaban las siete semanas que van desde el miércoles de ceniza hasta el Jueves Santo, o lo que es lo mismo de Carnaval a Semana Santa. Y a cada semana vencida se le recortaba una pierna al personaje. Era una suerte de calendario infantil para contar lo mucho o poco que quedaba de ayuno y abstinencia.

Ejerciendo de catalán

El genio no solo vivió la tradición sino que la interiorizó. Sabido es que no le hacía ascos, todo lo contrario, a la cultura popular; como verdad es que ejerció de catalán en más de una ocasión. Por eso sus fotos y óleos con barretina, y sus 'auques', como la dedicada a su viaje a París con Junyer Vidal. Elementos que recurrentemente aparecen durante toda su trayectoria, como la Vella Quaresma que no solo la realizó para los hijos de Bosé y Dominguín, con los que compartió estancias en La Californie y Mougins, sino que también la creó, recortable tal como manda la tradición, para los condes de Lazerme, otros buenos amigos con los que convivió en Perpinyà. Y es que a Picasso le encantaba dibujar como un niño (afirmaba que le llevó toda la vida aprender a hacerlo) y dibujar para los niños: los suyos y los ajenos.

Consultar el libro de Lucía Bosé sobre la colección es leer que el genio dibujaba mujeres que parecen ciempiés; y leer el catálogo de la subasta es averiguar que para la actriz italiana 'La Chumbera' "podría  más bien considerase como una vendedora de churros, los tradicionales donuts, largos y delgados, que se parecen a sus muchas piernas". Pues no. Ni ciempiés ni chumbera ni churrera. Picasso pintó una Vella Quaresma como las que años ha se veían por Barcelona.

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