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Lucha contra el yihadismo

Barcelona protege la Rambla con bolardos y peatonaliza el entorno de la Sagrada Família

La Junta de Seguridad Local aprueba nuevas medidas para evitar atropellos terroristas tras el 17-A

Las tesis del Ministerio del Interior se imponen a la reticencia de los Mossos a las barreras físicas

Guillem Sànchez / Barcelona

Una pareja de los Mossos patrullando por la Sagrada Familia.

Una pareja de los Mossos patrullando por la Sagrada Familia. / RICARD CUGAT

La Junta de Seguridad Local de Barcelona ha decidido finalmente recurrir a los polémicos bolardos para proteger espacios concurridos de la ciudad como la Rambla o las inmediaciones del templo de la Sagrada Família. Estas barreras físicas se convirtieron durante las pasadas Navidades en un elemento de confrontación entre el Cuerpo Nacional de Policía y los Mossos d'Esquadra, cuando el primero aconsejó su instalación en las principales ciudades estatales -incluida la capital catalana- para impedir atentados terroristas consistentes en atropellos masivos. 

Los Mossos d'Esquadra, con un papel preponderante en la Junta de Seguridad Local de Barcelona (el órgano que reúne a representantes de todos los cuerpos policiales con presencia en la ciudad y que toma las decisiones en materia antiterrorista), rechazaron públicamente el consejo. Arguyeron que, sin estar en contra de los bolardos, no eran partidarios de instalar este tipo de elementos indiscriminadamente en todas las zonas susceptibles de ser atacadas por un conductor yihadista.

El modelo preventivo de los Mossos, explicó entonces la policía catalana, se basa en los informes que elabora la Comisaria General d'Informació. A partir de estos, se analiza cada punto de la ciudad, y cada gran acontecimiento que acoge, y se diseña el mejor modo de evitar un atentado terrorista. La polémica, sobre todo, surgió porque los Mossos vieron en aquel aviso de la policía española una injerencia estatal. Tras la reciente aplicación del 155, que ha cesado al mayor de la policía catalana, Josep Lluís Trapero, y ha dejado el cuerpo en manos del Ministerio del Interior, aquella disputa competencial parece ahora muy lejana. 

El día del horror

El pasado 17 de agosto Younes Abouyaaqoub, un joven de Ripoll de 22 años, atropelló mortalmente a 14 personas e hirió a más de un centenar lanzando su furgoneta contra los peatones de la Rambla. Una semana más tarde, el 23 de agosto, se reunió de forma extraordinaria la Junta de Seguridad. En aquel encuentro se acordó aumentar la presencia policial en las calles e incrementar el número de barreras físicas entre paseantes y coches. Esto segundo tenía un carácter temporal, mientras un grupo de trabajo creado exprofeso debatía cuál era el mejor modo de proteger la ciudad contra los atropellamientos masivos. 

Fuentes del consistorio subrayan que la decisión anunciada este jueves no implica un cambio de dirección en la estrategia de seguridad seguida hasta la fecha. Los mismos parámetros que guiaron la negativa de hace casi un año a instalar bolardos siguen valiendo. Porque lo que prima es no cambiar el rostro de Barcelona, no acentuar la sensación de "ciudad blindada". Los bolardos, sin embargo, finalmente sí se instalarán en algunos puntos, que todavía han preferido no revelar.

El estudio del grupo de trabajo 'jugará' con bolardos, con jardineras, con el arbolado y con elementos del mobiliario urbano para cortar el paso de los coches a zonas concurridas de paseantes. El razonamiento que manda la colocación de estos obstáculos es simple: si un coche no puede acceder al territorio de los peatones, un conductor suicida no podrá embestirlos. 

Sagrada Família, zona peatonal 

Otra de las conclusiones de este trabajo alterará significativamente la movilidad de la ciudad. Consistirá en convertir en zona peatonal el entorno la Sagrada Família. La medida implicará cortar el tráfico de las calles MarinaSardenya y Provença. Junto al templo se producen diariamente aglomeraciones. Y la misma célula terrorista de Younes Abouyaaqoub pretendía, en realidad, atentar contra este objetivo. Por ambas razones, se alejará el tráfico de este punto y se asegurará el nuevo territorio peatonalizado con más barreras físicas. 

El templo de Gaudí acentúa su blindaje

Una de las conclusiones aprobadas por el grupo de trabajo creado tras los atentados de la Rambla de Barcelona del pasado 17 de agosto ha sido la de peatonalizar el entorno de la sagrada Família.

La decisión implicará cortar el tráfico de coches por tres de las calles que rodean la manzana del barrio del Eixample sobre la que está construido el templo de Gaudí. Se pacificarán los tramos de ProvençaSardenya y Marina. La circulación seguirá ininterrumpida por la calle Mallorca.

La creación de esta zona peatonal, que presumiblemente también estará protegida por obstáculos -bolardos, jardineras, o mobiliario urbano- para impedir que ningún vehículo pueda penetra en su perímetro, es un nuevo paso más para blindar el principal icono de la ciudad, señalado en diversas ocasiones por la propaganda del Estado Islámico y objetivo real de la célula de Ripoll que terminó atacando la rambla tras la explosión de la casa de Alcanar. Los Mossos d’Esquadra llevan tiempo aumentando la presencia policial paulatinamente en la zona y los responsables del templo anunciaron a finales de septiembre la creación de dos edificios destinados a cobijar las colas de turistas que se forman en las inmediaciones del centro.  

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