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ADIÓS A UN REFERENTE COMERCIAL

El Bulevard Rosa cerrará en el 2018

Las galerías son el último reducto del paseo de Gràcia con comercios que no son de lujo ni de grandes cadenas

Cristina Savall / Max Jiménez / Barcelona

Las galerías Bulevard Rosa, en pleno paseo de Gràcia de Barcelona.

Las galerías Bulevard Rosa, en pleno paseo de Gràcia de Barcelona. / EL PERIÓDICO

Los propietarios del Bulevard Rosa, ubicado en el paseo de Gràcia, han comunicado a sus arrendatarios que los contratos no se renovarán más allá de junio del 2018. A partir del próximo verano comenzarán las obras para que las galerias se transformen en macrotiendas de grandes cadenas, como Decathlon, con la que ya se han iniciado las negociaciones. Con ello desaparecerá de la calle de Barcelona más buscada por las firmas internacionales el último reducto de comercios que no son de superlujo o que no pertenecen a cadenas planetarias que fotocopian su estética por cientos de ciudades.

Las galerías disponen de 5.200 metros cuadrados y cuentan con cuatro entradas por las céntricas calles de València, Aragò, Rambla de Catalunya y por el propio paseo de Gràcia, donde una gran área está arrendada a Nespresso.

El Bulevard Rosa se inauguró en 1978 gestionado por la familia Vives, pero la propiedad recae en varias familias catalanas. La 'family office' de los Vives, liderada en la actualidad por Nacho y Sandra Vives, es propietario de los locales del Bulevard Rosa situados en los edificios que dan al número 55 del paseo de Gràcia. Los bajos comerciales con acceso a la Rambla de Catalunya son propiedad de otras dos 'family offices'. 

Para bien y para mal, el paseo de Gràcia es la calle que mejor refleja las tendencias y los cambios comerciales y sociales de la ciudad. En el siglo XX emergió como epicentro residencial de la adinerada burguesía que encargó sus viviendas a los arquitectos modernistas, como Antoni Gaudí, que alzó la Pedrera y la Casa Batlló.

En los años 60, sus aceras se llenaron de gigantescas sedes bancarias que en el siglo XXI han ido desapareciendo para albergar hoteles de lujo, entre ellos Mandarin Oriental. En esta última década, las grandes marcas se han zampado a golpe de talonario la mayoría de tiendas familiares que lograron subsistir en el pasado siglo. Este fue el caso de la Llibreria Jaimes, que se trasladó a la calle de València en el 2012, y de Vinçon, que bajó las persianas hace dos años. 

Apple abrió en el 2012 un establecimiento de 2.500 metros cuadrados, en la antigua sede de Banesto en el número 1 del paseo. Justo al lado se encuentra el establecimiento de Adidas, donde tenía su local el Banco Central. En el número 76, la firma Gucci ocupa el epacio donde se hallaba el Banco Industrial del Mediterráneo. Y Mango abrió en el 2013 un local repartido en dos plantas en la antigua sede del Banco de Sabadell.

Ausencia de firmas locales 

El centro de la ciudad ha perdido casi todo rastro de singularidad comercial en detrimento de las firmas locales y a favor de la globalización. Dos de las pocas excepciones son la joyería Bagués-Masriera y la boutique Santa Eulàlia, que en 1941 trasladó la alta costura y la venta de tejidos y complementos para señora al edificio del número 60. Tres años después, Santa Eulàlia abrió una sastrería y camisería a medida con venta de complementos de hombre en el número 93, que es la que ha conseguido sobrevivir a todos los cambios.

Desde la llegada del turismo masivo, la avenida se está llenando de marcas que ostentan la misma decoración y los mismos productos en las grandes capitales, como Zara, Armani, Prada, Stella McCartney, Valentino, Louis Vuitton y Puma. En los próximos meses, Louboutin, Isabel Marant y Fendi inaugurarán locales en esta cotizada y cara vitrina en la que se ha convertido el paseo de Gràcia.

Un modelo de negocio del siglo XX que apenas logra sobrevivir 

'Galeries comercials de Barcelona, del segle XIX al XXI' es el estudio más detallado de las galerías con pequeñas tiendas que todavía existen y de las que han desaparecido en Barcelona. Su autor es el profesor Enric H. March, fundador del blog 'Bereshit: La Reconstrucció de Barcelona i Altres Mons', que acumula más de un millón de visitas. Él documenta que varias galerías de barrio han logrado sobrevivir, entre ellas las Maldà (1942), Pedralbes Center (1989), en la Diagonal; las Horta (1959), en la plaza de Eivissa; y las Galeries David, con acceso por las calles Tusset y Balmes desde 1969.

Además del Centre Comercial Gran Via-Galeries Diputació (1982); la Comercial Sarrià; la Galeria Comercial Turó en Tenor Viñas; la Galeria Nou Boulevard en Joan Güell, y Argentina Center, según datos del ayuntamiento. 

Su 'boom' en Barcelona se remonta a la década de los 50. Durante los años 70, incluso, los locales a pie de calle de La Pedrera acogieron unas galerías con tiendas de ropa. No son las únicas desaparecidas: Les Galeries Laietanes (Gran Via) cerraron en 1958; las Conde, en Nou de la Rambla, en 1989; las de Santa Caterina, en la calle de Gombau, 12, a finales de los 80; las Galerías Universidad estuvieron activas en la plaza del mismo nombre de 1954 a 1977; las de La Equitativa, inauguradas en 1955 en el paseo de Gràcia, sobrevivieron diez años; las Galerías Astòria (1955-1968) se encontraban en la Rambla; y muy cerca se construyeron las Galerías Manila (1957-1991), justo donde hoy alza el hotel Le Méridien en la calle Pintor Fortuny. 
 
 

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