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EL 'BOOM' DEL LITORAL

Como sardinas en las playas de Barcelona

Dos arenales de la ciudad no llegan al límite mínimo de comodidad de cuatro metros cuadrados por usuario

Barceloneta y Sant Sebastià están saturadas los meses de julio y agosto durante el 40% del horario de baño

Carlos Márquez Daniel

Viernes, 13 de octubre. Máxima de 24 grados en Barcelona y las playas, llenas como en agosto. 

Viernes, 13 de octubre. Máxima de 24 grados en Barcelona y las playas, llenas como en agosto.  / DANNY CAMINAL

Nunca nadie se había planteado que las playas de Barcelona pudieran estar saturadas. Porque son muy largas y anchas y porque de punta a punta acumulan 4,5 kilómetros de orilla que dan para un montón de toallas. Pues resulta que sí, que como mínimo dos de los arenales presentan una entrada por debajo del límite mínimo de comodidad. Son las de Sant Sebastià y Sant Miquel, pegadas la una a la otra. 

El consistorio ha pasado revista este viernes a la temporada de playas en la capital catalana, que va del 8 de abril al 30 de septiembre. Podrían haber alargado el plazo, pues este viernes, con una temperatura máxima de 24 grados, las costas ofrecían un aspecto que no debe ser muy distinto al que presentaban en pleno agosto. Solo la presencia -esa imagen tan otoñal- de hombres en tejanos y sin camiseta con los zapatos en la mano (con los calcetines dentro) dejaba claro que el estío ya pasó.

Récord a la vista

El ayuntamiento calcula que este año han pasado por las playas barcelonesas 4,72 millones de personas (el 45% del total que visita las 41 playas del litoral del área metropolitana), una cifra muy similar a la del año pasado. Teniendo en cuenta que el 17 de agosto se produjo el trágico atentado de la Rambla, que el alambicado proceso independentista también ha podido achicar el número de visitantes y que en verano se han registrado 10 días de lluvia intensa, no sería descabellado afirmar que en circunstancias normales se habría batido el récord.  

Las cifras de saturación parten de un estudio elaborado sobre los meses cálidos del 2016 y que han llevado a cabo técnicos municipales e investigadores del CSIC-Institut de Ciències del Mar. La bibliografía en materia de arenales, según el consistorio, indica que una playa está saturada cuando cada usuario dispone de un espacio inferior a cuatro metros cuadrados. Con los datos del año pasado (extrapolables al 2017 desde un punto de vista lógico pero no científico) se observa que Sant Sebastià y Sant Miquel registran un evidente asardinamiento humano: 3,43 metros cuadrados por bañador.

Aspecto que presentaba este viernes la playa de Sant Miquel / DANNY CAMINAL

Le siguen, con algo más de oxígeno, la de la Barceloneta y, pegada al Fòrum, la de Llevant, con cinco y seis metros cuadrados por persona, respectivamente. El resto marcan niveles mucho más desahogados, de entre 8 y 13,8 metros cuadrados por cuerpo. Según ha informado este viernes el comisionado de Ecología, Frederic Ximeno, en rueda de prensa, las playas de la Barceloneta, Sant Miquel y Sant Sebastià están saturadas el 40% del horario de baño durante los meses de julio y agosto. 

Movilidad turística

Conocida esta información el ayuntamiento ha decidido activar la mesa municipal de playas, que tiene como objetivo "abordar la disponibilidad de espacio y estudiar de qué manera se pueden distribuir los usuarios entre las distintas playas, tanto las de la ciudad como las del área metropolitana". En eso echará asimismo una mano la estrategia de movilidad turística que el consistorio presentó la semana pasada, que también tiene entre sus finalidades el reparto de la masa de forasteros, excesivamente concentrada en zonas muy concretas de Barcelona. 

Entre las medidas que se estudian en lo que concierne exclusivamente al litoral, se barajan opciones como mejorar la accesibilidad a las orillas de poniente y trasladar algunos deportes de arena, como el voleibol, a otras playas o incluso a otros puntos tierra adentro. Lo que ya será más complicado es mover la oferta de restauración y ocio. En eso, la Barceloneta gana por goleada al resto de zonas. También en este barrio hay muchas más paradas de Bicing y también el bus desembarca a los bañistas casi en el agua. Por no hablar de la concentración de pisos turísticos

Más perros nativos

El segundo año de funcionamiento de la playa para perros ha merecido una valoración "positiva" por parte del responsable de Ecología. Durante los meses de servicio (del 1 de junio al 30 de septiembre), el arenal canino ha recibido 18.268 visitas de mascotas. Es una cifra similar a la registrada en el año del estreno. Si se analizan junio, julio y agosto, en el 2017 ha habido 21 entradas más que en el 2016 (13.261 versus 13.240). En cuanto a la procedencia de los perros, el 80% han sido este año de Barcelona (el 67% en el ejercicio anterior) y el 20% han venido de fuera (33% en el 2016). El día de mayor lleno en el pipicán playero se alcanzó el 5 de agosto, con 97 animales en el interior del cercado.

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