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CELEBRACIÓN POPULAR

La Mercè se va a los barrios

Dice el programa municipal que "la Mercè es una noia de barri", y ahí van a estar las fiestas: en los barrios

Javier Pérez Andújar

Actuación en el parque de la Trinitat, en la Mercè del 2016.

Actuación en el parque de la Trinitat, en la Mercè del 2016. / DANNY CAMINAL

Lo que quería la Mercè, sacar a la gente a la calle, ya lo han hecho Rajoy, o un juez, y también el mogollón en persona, que ha decidido que tenía que salir a la palestra. Empiezan las fiestas con dos pirotecnias a elegir, con dos programas, uno impreso y otro elaborándose en vivo y en directo. ¿Cómo sabremos si estamos en uno o en otro? Qué más da. Lo importante es divertirse. Dice el programa municipal que "la Mercè es una noia de barri", y ahí van a estar las fiestas: en los barrios. Los barrios son los vasos comunicantes de la democracia, ya que con los barrios se ve si una ciudad alcanza el nivel de igualdad.

Como son municipales, se trata de unas fiestas de parques y jardines. El parque de Sant Martí (con la vieja masía, debajo de la cicatriz de la Sagrera), el parque del nudo de la Trinitat (urbano a tope), el parque central de Nou Barris..., sitios apartados a los que no va nadie, pues son lugares donde vive todo el mundo. Claro, el personal no va a donde ya está. Pero ¿a quién nos referimos cuando decimos "todo el mundo"? A uno mismo, por supuesto, porque todo el mundo somos cada uno de nosotros. Todos vivimos en sitios iguales (en derechos, se supone), cada cual en nuestro barrio.

Vasos comunicantes

Lo que se oye, las ondas sonoras, el ruido..., todo eso circula también por vasos comunicantes. Por ejemplo, está la música de las fiestas (los conciertos del Moll de la Fusta, los de la Catedral, los del parque del Fòrum, los de la playa del Bogatell...), y está al mismo tiempo el murmullo natural de los barrios, como el repiqueteo en las bombonas de los repartidores de butano (pero eso no es el gorjeo de un pájaro suburbano sino el sonido de un tipo de explotación). A propósito de la música, a quienes les van a dar bien la chapa este año será a los que vivan cerca la plaza Mayor de Nou Barris. Allí las fiestas han empezado este viernes con un concierto de la Banda Municipal de Barcelona de repertorio patriótico, donde se ejecutan (es una palabra siempre muy graciosa de escribir) las obras: 'Marxa catalana', 'Xàtiva 1707', 'La ciutat abatuda' y 'Catalunya 1714'.

La cultura de los barrios no es cultura popular sino la gente del pueblo protagonizando la cultura

Y para rematarlo, otro día irán la orquesta y el coro del Gran Teatre del Liceu. En este acto se me confunden dos películas, que son dos sentimientos, pues el cine, como la política, es sobre todo sentimiento. Me refiero a 'Fitzcarraldo' y a 'Plácido'. Dos intenciones diferentes representadas por dos nombres propios, dos personalidades (una muestra de que la civilización se va a pique es que a la gente le ha dado por llamar personajes a las personas), dos épicas, dos viajes a la nada. Y a pesar de ello, ambas historias están llenas de justicia en un mundo injusto.

Llevamos los barrios metidos hasta el tuétano y con ellos hemos hecho lo mejor de nuestro arte. Lo que sale en las novelas de Dickens son los barrios de Londres. Pero ya antes, al principio de todo, cuando nos dimos cuenta de que éramos burgueses y la ciudad era para nosotros (es un plural histórico, pero entre historia y biografía también hay vasos comunicantes), nos pusimos flamencos y empezamos a retratar nuestras casas, nuestros patios, nuestras calles. Así lo hizo Vermeer, el ciudadano de Delft, no muy lejos de La Haya. Y asimismo lo hicieron otros pintores contemporáneos de este, como se ve en las escenas callejeras de Jacobus Vrel, con esos callejones y esquinas estrechas y caserones de ladrillo como en las pelis de Jack el Destripador, que dejó su macabra ruta por el barrio londinense de Whitechapel (¿habrá alguna línea genealógica entre Jacobus Vrel y Jacques Brel?). La cultura de los barrios no es cultura popular sino la gente del pueblo contribuyendo, protagonizando la cultura.

Bertolt Brecht decía que su poesía estaba hecha para ser acompañada con banjo y piano. Eran instrumentos para esclavos y para antros. En la cultura, los barrios se llaman géneros, los suburbios son subgéneros, y las torres de la luz, obras maestras. La Mercè son sus vasos comunicantes.