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EL CREADOR DEL PALAU DE LA MÚSICA

Domènech i Montaner le disputa el trono del modernismo a su alumno Gaudí

Los ayuntamientos de Barcelona, Reus y Canet de Mar se unen para organizar el Año Domènech i Montaner 2023

Una mesa ya organiza rutas para fomentar el interés por su arquitectura, un congreso y actividades escolares sobre su obra

Cristina Savall / Barcelona

El espectacular interior modernista del Palau de la Música. / EL PERIÓDICO

El espectacular interior modernista del Palau de la Música.
El Castell dels Tres Dragons, en la Ciutadel.la.
La Fonda Espanya es una de las obras revalorizadas de Lluís Domènech i Montaner.
Recinte Modernista de Sant Pau, en Barcelona.

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La magna obra arquitectónica de Lluís Domènech i Montaner (Barcelona, 1850-1923) quedó eclipsada tras su muerte al inicio de la dictadura de Primo de Ribera a causa de su implicación ideológica con el catalanismo como fundador de la Lliga Regionalista . Hasta los años 60, el creador de espacios tan carismáticos como el Palau de la Música Catalana y el antiguo Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, actualmente convertido en el recinto modernista más grande de Europa, no comenzó a recuperar el reconocimiento perdido. 

En estos momentos las visitas y rutas turísticas dedicadas a su obra están en auge, pero aún muy por debajo de la de Antoni Gaudí. El Recinte Modernista de Sant Pau registró 250.000 entradas el año pasado, mientras que La Pedrera hace años que supera al millón de visitantes. Por ello, los ayuntamientos de BarcelonaReus y Canet de Mar, donde se concentra el 90% de sus edificaciones, se han aliado para organizar conjuntamente la celebración del Año Domènech i Montaner 2023 junto a las entidades Centre d'Estudis Domènech i Montaner y la Fundació Domènech i Montaner, que trasladará su sede al Recinte Modernista, que fue concebido como una ciudad-jardín, autónoma e interconectada por un entramado de túneles subterráneos donde los pacientes tenían espacio, buenas vistas, luz y aire puro.

"Hemos de combatir el monopolio Gaudí que impera en Barcelona y potenciar a otros arquitectos. Él se merece un respeto especial. Vamos a poner en valor su trayectoria", expone Daniel Mòdol, concejal de Arquitectura y Paisaje Urbano, que agregó que el 27 de diciembre, fecha de su falllecimiento, se constituirá como el Día Domènech i Montaner con actividades especiales en los tres municipios.

El consistorio barcelonés también impulsó el Año Gaudí en el 2002, lo que significó su consagración internacional. Gaudí, al igual que Josep Puig i Cadafalch y Josep Maria Jujol, fue alumno de Domènech i Montaner, quien fue uno de los cerebros de la arquitectura de la Exposición Universal de 1888, donde alzó el Castell dels Tres Dragons, construido como café-restaurante, y el desaparecido Hotel Internacional

La influencia de Bohigas

"El antes y el después del despertar de su obra vino a finales de los 70, cuando otro distinguido arquitecto, Oriol Bohigas, coordinó una edición especial monográfica de la revista de la Escola Tècnica Superior d’Arquitectura de Barcelona dedicada a Domènech i Montaner, donde lo coronó como la figura más influyente en la creación del movimiento modernista catalán. Lideró la aventura constructiva más importante de nuestro país a finales del siglo XIX", cuenta el arquitecto Lluís Domènech i Girbau, su bisnieto y presidente de la fundación que lleva su nombre, en referencia a lo que significó entonces la creación de los pabellones y servicios de la exposición.

El bisnieto también destaca su faceta como diseñador de tipografías y encuadernaciones de libros e ilustrador. "Colaboró con las principales publicaciones catalanas del momento como 'La Renaixença y La Veu de Catalunya y fundó la revista El Poble Català. Y a través de la empresa familiar, la editorial Montaner i Simón, que él mismo construyó (actual sede de la Fundació Tàpies) inició y dirigió la Historia General del Arte, continuada después por su compañero Cadafalch", señala.

Entre 1982 y 1989, los arquitectos Óscar Tusquets Carles Díaz emprendieron la primera restauración del Palau de la Música, hasta entonces bastante deteriorado, lo que ayudó a revalorizar la arquitectura original. Domènech i Montaner es también autor de hospedajes, como la Fonda España, y viviendas particulares muy fotografiadas como las casas Rull (1900) y Navàs (1901) en Reus; la Casa Thomas (1898) y Lleó Morera (1902), en Barcelona, y la Casa Solà Morales (1893) en Olot. En todas logró una visión integral del modernismo, con un desarrollo excelso de las artes aplicadas, sobre todo en la escultura, en el mosaico y en las cristaleras.

El ateneo y el teatro

No obstante, donde siempre ha estado más valorado es en Canet de Mar. Allí reformó en 1883 el Teatre Principal y construyó un año después el Ateneu, uno de sus edificios más tempranos. En 1891 levantó la Casa Roura, la segunda residencia, la finca de veraneo de sus cuñados. Y en 1896 siguió su prolífica obra en Canet con la reforma de la fortaleza del castillo de Santa Florentina, que fue propiedad de la familia de su madre. Tres años después firmó los planos de la fábrica Jover i Serra, y en 1918 edificó la Casa Domènech, la última obra proyectada y realizada con la colaboración de su hijo Pere Domènech y que actualmente es la sede de un museo dedicado a él.

El Centre d'Estudis Domènech i Montaner, con sede en ese municipio del Maresme organiza varios itinerarios dedicados al arquitecto, entre ellos la ruta íntima Lluís Domènech i Montaner, dedicada a sus vivencias y anécdotas, ya que su madre y su esposa nacieron en esa villa. Se visita su taller de creación, la Masia Rocosa, la casa de veraneo de su cuñada Francesca Roura, y finaliza en uno de los espacios más personales: los panteones que diseñó para su familia en el cementerio de Canet, aunque él fue enterrado en Barcelona.

Político, intelectual, aficionado al románico y presidente del Ateneu

Lluís Domènech i Montaner es el segundo hijo del editor Pere Domènech, de ahí su afición a las tipografías, y de María Montaner quien pertenecía a una familia acomodada de Canet, donde él veraneó toda su vida, llegando en tren cargado de niños y maletas, acompañado de su mujer, del carretero del pueblo. "El personal del servicio llegaba un día antes", cuenta su biznieto Lluís Domènech.

Primero estudió Ciencias, Física y Matemáticas y después Arquitectura, licenciándose en 1873 en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Antes de trabajar como arquitecto viajó por Europa para conocer las tendencias arquitectónicas. A su regreso a Barcelona se incorporó como profesor en la Escuela de Arquitectura, de la que llegó a ser director en 1900.

En 1875, contrajo matrimonio con la joven canetense María Roura, hija de una familia adinerada de navieros. El matrimonio, que llegó a tener ocho hijos, se instaló primero en Barcelona, en un piso de la Ronda Universitat. Uno de sus hijos, Pere, trabajó 35 años en su estudio de arquitectura.

Ingresó posteriormente en la Lliga de Catalunya, de la que fue presidente en 1888. En 1891 fundó la Unió Catalanista, partido del que en 1892 fue el primer presidente, con Enric Prat de la Riba como secretario. En 1900 fue director de la Escola d’Arquitectura, y entre 1901 a 1905 fue sustituido por Joan Torras, por su marcha a Madrid como diputado, en unos años en los que la dedicación política priorizó su tiempo.

Con el Centre Excursionista de Catalunya recorrió y fotografió las iglesias románicas de Pallars, la Ribagorça, la Cerdanya, el Ripollès, el Gironès, el Vallespir, el Rosselló, y el Vall d'Arán para elaborar su célebre 'Catálogo del primer románico catalán'.

Presidió el Ateneu Barcelonès en tres ocasiones: 1898, 1911 y 1913. Y fue miembro destacdo de la Reial Acadèmia Catalana de Belles Arts i de Sant Jordi y de la Academia de Buenas Letras (1921).

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