05 jun 2020

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estreno en barcelona

Primera colección Top Manta

Los manteros instalan una parada en el marco de las fiestas de Gràcia para vender 'merchandising' de su recién creada marca

Mauricio Bernal / Barcelona

La parada del sindicato de vendedores ambulantes en la plaza de Raspall. / MIREIA REYNAL

La parada del sindicato de vendedores ambulantes en la plaza de Raspall.
La fachada de la casa okupada Ca la Trava.

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Hace unas semanas, en julio, cuando el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes de Barcelona lanzó su propia marca comercial y presentó el logo que iría estampado en todos sus productos, se produjo una instantánea avalancha de peticiones, tanto de particulares como de tiendas interesadas: Top Manta, quedó claro inmediatamente, despertaba interés. El colectivo no disponía aún de los medios de producción adecuados, pero la presión fue tal que los manteros decidieron hacer muestras, un anticipo de lo que será, previsiblemente a final de año, una empresa –en el sentido amplio de la palabra– funcionando a todo gas. Imprimieron, para empezar, camisetas y bolsos, y los exhibieron y vendieron por primera vez en el marco de la fiesta mayor de Vilanova i la Geltrú. Ahora, en las fiestas de Gràcia, tiene lugar su presentación, por decirlo de modo ceremonioso, barcelonesa: se han instalado en una pequeña parada en la plaza de Raspall, uno de los espacios que acogen los actos de las fiestas alternativas del barrio. El interés aquel de julio, pospresentación de la marca, ya permitía prever lo que está sucediendo. Gran interés, muchas preguntas, excelente ritmo de ventas.

El logo representa tres símbolos clave de la vida de los manteros: el cayuco, la manta y las olas del mar

"La gente quería ver el producto, quería tocarlo –explica el senegalés Aziz Faye, uno de los portavoces del sindicato–, así que desde julio estamos haciendo esta labor que vemos como de 'merchandising'". De momento, explica Faye, la producción se lleva a cabo en talleres de la órbita cooperativa del sindicato, pero el objetivo es que a final de año el propio sindicato se encargue de la producción. Para conseguirlo tienen previsto poner en marcha una iniciativa de micromecenazgo a final del verano, cuyos frutos deberían verse antes de diciembre. "Nos queremos formar para poder hacerlo todo nosotros mismos, queremos ser los productores".

Todo legal

En la parada de Raspall se exhibían el miércoles camisetas y bolsos con el logo Top Manta, que consiste en un sinuoso diseño en dos partes pensado para ser símbolo de tres elementos clave de la vida de los manteros. "El cayuco, la manta y las olas del mar", explica Faye. "El cayuco como denuncia de que los africanos carecemos de libertad de movimiento, un derecho que tienen todos los europeos pero del cual nosotros nos sentimos excluidos. La manta como reflejo de la única posibilidad de subsistencia que nos deja la ley de extranjería cuando llegamos a este país. Y las olas como símbolo de todas las dificultades que tenemos que enfrentar, el racismo, la discriminación". El sindicato trabaja para, además de camisetas y bolsos, producir gorras, bambas y prendas de temporada. "Nos enorgullece porque estamos haciendo todo legalmente, con NIF, con facturas, declarando todo lo que vendemos. Todo es legal". Todo un paso adelante para un colectivo al que se identifica con las falsificaciones.

La parada está en la plaza de Raspall, este año decorada en clave de desobediencia feminista

No es extraño –al contrario– que la pequeña parada se levante en una esquina de Raspall, uno de los escenarios de las fiestas alternativas, este año decorada en clave feminista, en homenaje a "las mujeres que han tenido un papel relevante pero no reconocido por la sociedad", según explicaba una integrante de la Coordinadora de Festes Populars de Gràcia; hablamos, al fin y al cabo, de grupos sociales discriminados. En un año en que en política se habla con insistencia de desobediencia, Raspall reivindica "la desobediencia pero en clave feminista". "Lo cual quiere decir romper con la idea que se nos ha impuesto a las mujeres y sobre las mujeres". Las denuncias de los alternativos tienen un capítulo aparte en la fachada de la casa okupada Ca la Trava, en Travessera de Gràcia, decorada para la fiesta con decenas de anuncios de alquiler y locales disponibles. Lanza en ristre contra la gentrificación.