27 sep 2020

Ir a contenido

LUCHA CONTRA LAS PLAGAS

Barcelona refuerza el control de ratas durante el verano

Las quejas aumentan en esta época porque la gente hace más vida en la calle y genera más residuos

El ayuntamiento prepara un recuento para conocer la densidad de roedores

Beatriz Pérez / Barcelona

Dos operarios muestran el veneno que se utiliza para los roedores. / FERRAN SENDRA

Dos operarios muestran el veneno que se utiliza para los roedores.
Detalle del material que se está instalando para combatir las plagas de múridos.

/

La Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) reforzará el programa de vigilancia y control de roedores en los espacios públicos de la ciudad. Así, a lo largo de este verano y hasta noviembre, habrá 10 equipos de trabajo (constituidos cada uno por dos trabajadores) que intensificarán las tres líneas dedicadas a reducir el impacto de múridos: la vigilancia, el control de las situaciones más agudas y la atención de las incidencias ciudadanas.

"Las ratas y ratones no son un problema de salud pública. Es verdad que en verano hay un pequeño repunte de quejas ciudadanas, pero no porque haya más ratas, sino porque la gente está más en la calle", ha explicado Gemma Tarafa, la comisionada de Salud del ayuntamiento, durante la demostración de las técnicas y materiales que se utilizan 'in situ' para luchar contra las plagas de roedores.

Tarafa ha anunciado, además, que el consistorio está llevando a cabo un recuento para conocer la densidad de roedores en la ciudad, el cual estará listo en el segundo semestre del 2018.

Ecosistema urbano

Los múridos forman parte del ecosistema urbano y especies como la rata de alcantarilla, la rata negra o el ratón doméstico están relacionadas con los movimientos y asentamientos urbanos. En las ciudades, el desequilibrio de los factores ambientales que favorecen la proliferación de estas especies pueden provocar incrementos poblacionales de las mismas.

"No hay un espacio concreto de la ciudad donde haya más actividad de roedores", explica el operario Manel Ruiz mientras muestra las trampas de seguridad (de forma cilíndrica) que se colocan en lugares como los parques para luchar contra las plagas de ratas. "No son trampas de captura, son cebos. Por este agujero solo caben las ratas, no puede entrar ningún otro animal. Dentro está el veneno que se comen, luego salen de la trampa y mueren al cabo de unos días", añade.

Este operario cuenta que las ratas son animales "muy inteligentes". "Si murieran al momento, nada más comer el cebo, toda la colonia relacionaría la trampa con la muerte y dejarían de ir a ella. Por eso este veneno les hace morir al cabo del tiempo", dice desde los jardines Paula Montal mientras muestra excrementos de las ratas, las pruebas de la presencia de estos roedores en el espacio público. 

En cada una de estas trampas de seguridad se colocan 10 bolsas de 10 gramos de veneno cada una. Los operarios son los encargados de revisar con regularidad cuánto veneno se ha consumido. Una misma rata puede comérselo todo y tampoco existe un tiempo fijo de duración del veneno en ellas. 

Más residuos

En verano la ciudadanía hace más uso de los espacios públicos, lo cual se traduce en una mayor generación de residuos y, por tanto, más recursos para la proliferación de plagas de ratas. "Durante estos meses, siempre hay más actividad y más interacción con el ciudadano", certifica Sandra Franco, técnica de control de plagas.

También influye el aumento de la superficie verde urbana que, aunque trae consigo beneficios ambientales y sociales indiscutibles, se traduce en más oportunidades para el refugio de estos animales.

La ASPB advierte de que, pese a todo, el ayuntamiento no tiene control en esos espacios de la ciudad que no son de gestión municipal, como solares, comercios, almacenes o jardines privados, entre otros. Por eso la limpieza y la buena gestión de residuos de los lugares privados resultan imprescindibles en el control de múridos.

Quejas

Cada año se gestionan más de 1.600 avisos por roedores, pero las áreas de intervención de la ASPB son siempre los espacios públicos de la ciudad. Anualmente se articulan más de 550 planes de actuación para la gestión de incidencias de ratas y ratones.

En el 2016, se hicieron un total de 12.500 intervenciones sobre el terreno referidas a este ámbito que, con el refuerzo que se desplegará hasta noviembre, permitirá llegar a 15.000 una vez termine este año.

La ASPB destaca la colaboración entre instancias municipales como Parques y Jardines, los servicios de inspección de la red de alcantarillado, los equipos de limpieza municipal y los servicios técnicos de cada distrito en la vigilancia y control de plagas de ratas en Barcelona.