Ir a contenido

CAMBIO EN EL EQUIPO DE ADA COLAU

El gerente de recursos de BCN, nuevo director de la agencia anticorrupción valenciana

Joan Llinares dejará en breve el cargo en el consistorio barcelonés para ocupar su nuevo carto

Como director del Palau de la Música colaboró con la justicia para desentrañar la trama de comisiones a CDC

J. G. Albalat

Joan Llinares posa frente al Palau de la Música Catalana, hace unos meses.

Joan Llinares posa frente al Palau de la Música Catalana, hace unos meses. / FERRAN NADEU

El gerente de coordinación y recursos del Ayuntamiento de Barcelona, Joan Llinares, dejará el Consistorio barcelonés en breve. Fue elegido este jueves director de la Agencia Valeciana de prevención y Lucha contra el Fraude y Corrupción por las cortes valencianas. El equipo de Ada Colau lo fichó en julio del 2015 y desde entonces ha desarrolado la política de transparencia muncipal, además de coordinar la asesoría jurídica municipal.

Esta semana ha sido uno de los impulsores de la propuesta del ayuntamiento de que el Conrsorci del Palau de la Música modificara su acusación en el proceso del saqueo del Palau de la Música y acusara a la antigua Convergència de beneciarse de las comisiones ilegales. Esta inciativa fue aprobada, pero el tribunal la ha rechazado. El mismo Llinares ha asegurado este viernes a EL PERIÓDICO sentirse orgulloso del trabajo realizado en Barcelona y sentir pena por su marcha.

Llinares, antes de entrar en el ayuntamiento barcelonés, fue director general del Palau de la Música. Fue nombrado para ese cargo tras la entrada y registro de los Mossos en la entidad cultural en julio del 2009 y la destitución de Fèlix Millet como presidente. Después ocupó el cargo de subdirector general de administración del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM). Y en julio del 2015 recaló en el ayuntamiento de la capital catalana

COLABORADOR DE LA JUSTÍCIA

Llinares colaboró estrechamente con la justicia para destapar el saqueo del Palau de la Música en la etapa de Félix Millet. La revisión de todas las operaciones que había realizado Millet y su mano derecha, Jordi Montull, durante su mandato al frente de la entidad, sacó a relucir las irregularidades que, posteriormente, se convirtieron en delito y que en la actualidad están pendientes de juicio.

Gracias a los papeles incautados durante el registro y los entregados por el equipo formado por Llinares, se pudo comprobar la apropiación de fondos de la institución por parte de Millet para usos particulares, así como el presunto pago de comisiones por parte de la construtora Ferrovial, a través de la entidad, a Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) por la supuesta ajudicación de obra públical.

EL NUEVO DESTINO

El modelo planteado por Llinares estructura la agencia (un ente similar a la Oficina Antifrau de Catalunya) en tres direcciones, una de prevención, de análisis y de investigación y otra de asuntos jurídicos, además de una dirección adjunta. Su planteamiento se centra en prevenir la corrupción mediante una formación tanto a los funcionarios como a los políticos, plantea la creación de un código ético de obligado cumplimiento y un buzón de denuncias abierto también a la ciudadanía y que respete el anonimato.