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La FAVB pide menos terrazas y más espacio de uso público

La federación vecinal cuestiona el impacto económico que tienen y la patronal replica que la mayoría son negocios familiares

PATRICIA CASTÁN / BARCELONA

Terrazas de los restaurantes de la plaza Reial.

Terrazas de los restaurantes de la plaza Reial. / EL PERIÓDICO

Pocos días después de que el ayuntamiento y el Gremi de Restauració de Barcelona anunciaran que buscarán diálogo y acuerdo sobre la modificación de la controvertida ordenanza de terrazas de bares y restaurantes vigente, entidades vecinales bajo el paraguas de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB) han presentado un manifiesto reclamando que en la regulación se prime el espacio público. El colectivo arremete contra los supuestos excesos de las terrazas y cuestiona su impacto económico en la ciudad.

Cabe destacar que la tregua con el sector ha ido de la mano de la entrada en el gobierno municipal del socialista Jaume Collboni. Desde Barcelona en Comú las posiciones habían sido mucho más duras contra la actividad económica, recortando y sancionando muchas terrazas el año pasado, pese a reconocer que la ordenanza heredada de la última etapa de Xavier Trias era un "nyap".

Collboni trata ahora de encontrar un punto medio entre las demandas del sector y el derecho ciudadano al espacio público. Sin embargo, en el manifiesto de la FAVB, con adhesiones de barrios con saturación de bares y de plataformas contra los efectos del turismo, se considera excesivo su crecimiento (alentado por la ley antitabaco y el turismo, dicen) y se vincula a "un grave deterioro del espacio público como consecuencia de su apropiación por parte de los agentes económicos para finalidades privadas".

DEMANDAS 

En el manifiesto se quejan que en un año hayan crecido un 2,5% los bares y restaurantes de la ciudad, hasta 7.500, y se critica "que ofrezcan trabajos precarios, horarios largos", así como "productividad escasa". Las entidades firmantes reclaman que los locales paguen tasas más elevadas por las terrazas y que no colonicen los barrios con más turismo.

La patronal ha reaccionado con estupor y ha replicado que "la mayoría de establecimientos -que antes de la crisis eran 10.000- son negocios familiares" repartidos por la ciudad, que ya "han tenido que despedir personal o cerrar" al perder parte o el total de sus veladores. Y los grandes establecimientos también "generan muchos puestos de trabajo". Su director, Roger Pallarols, ha lamentado que la FAVB no piense ni en los trabajadores ni en los muchos vecinos que "son usuarios de las terrazas". 

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