Guía cultural del talego

La cárcel Modelo, que el próximo junio cierra sus puertas, deja un legado de primer orden para la cultura barcelonesa

La prisión ha dejado su impronta en el lenguaje, la música, el cómic, las historias periodísticas

Aspecto de la prisión Modelo de Barcelona, el pasado abril

Aspecto de la prisión Modelo de Barcelona, el pasado abril / JOAN CORTADELLAS

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Javier Pérez Andújar
Javier Pérez Andújar

Escritor.

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Desde la cárcel Modelo de Barcelona puede explicarse la biografía entera de una persona, y de un mundo, y la cultura es eso, explicar la vida. Por ejemplo, a los barrotes de la Modelo está pegada la historia de Manuel Vázquez Montalbán, que en los primeros años 40 (en lo más crudo del sempieterno invierno de la dictadura), conoció a su padre, preso político de Franco en esta cárcel. Montalbán entonces tenía apenas tres años. Luego creció, fue poeta, se hizo periodista, se metió en política, se casó y recién casados acabaron él y su mujer, Anna Sallés, encerrados en la Modelo. Era 1962. En Barcelona, cinco chavales del Poble Sec creaban el grupo Los Salvajes y, aún desde su exilio familiar en Sevilla, el poeta José Batlló, futuro editor de Montalbán, fundaba la revista La Trinchera (frente de poesía libre). Por aquellos días, Vázquez Montalbán compartía celda con un viejo cenetista que se llamaba Ulises. Poco más tarde, le dedicó la poesía titulada 'Ulises', que forma parte de 'Una educación sentimental', su primer libro de poemas.

PERE MONÉS

Manuel Vázquez Montalbán en 1990.

Parodiando el título de un bolsilibro de Curtis Garland, podría llamarse a los años 70 la noche del franquismo agonizante. Apenas hace tres meses que han matado al presidente Carrero Blanco, pero a Franco todavía le queda mecha para más de un año. En la misma noche de marzo del 74 en que Montalbán y sus compañeros de la revista de humor político 'Por Favor' presentan su primer número en el restaurante La Oca, muy cerca de la Modelo, la dictadura va a asesinar en el garrote vil a un preso de la quinta galería: el joven libertario Salvador Puig Antich. Solo tiene 25 años. Los celebrantes están al corriente, pero son incapaces de suspender el acto y a lo largo de la velada un escalofrío que nadie expresa les recuerda esa contradicción. Uno de los redactores de 'Por Favor', el periodista José Martí Gómez, se marcha solitario al acabar la cena. Anda calle abajo en busca de nada hasta llegar a la Modelo, y recapacita. Siempre nada. Siempre nadie, es esto lo que más le sorprende, que en ese momento no se vea nada ni a nadie en las calles. No solo no hay ni un manifestante, ni siquiera hay ni un solo policía. Nunca pasa nada. Siempre es de noche. Únicamente la luz amarilla de una habitación en la cárcel ¿Un despacho? Quizá.

EL SILENCIO QUE ENVUELVE LA MOLE

Este mismo silencio que envuelve la mole oscura de la Modelo en esa noche, llena sus galerías, su interior. Es todavía más tremendo, más espantoso de puro humano. Un silencio sepulcral que ha surgido espontáneamente, sin que nadie acierte a explicar cómo ha ocurrido, en los minutos que preceden y siguen a la ejecución de Puig Antich. Lo sintió en su propia piel un poeta barcelonés que estaba preso en aquel momento: Pepe Sales (sobrino del escritor Joan Sales, el autor de la novela 'Incerta glòria').

ALBERT BRASSO

El poeta Pepe Sales.

A Pepe Sales se le ha llamado poeta contracultural, pero cultura es todo, lo único contracultural es la incultura. “Fugim de la Modelo, la justícia es un camelo...”, escribe Sales en su poema 'Era Perkins', donde asegura usando vocabulario taleguero que para chungo Anthony Perkins y no la gente de los chabolos. En Pepe Sales hay dos cárceles, una por hachís y otra por caballo, y a partir de ellas una búsqueda de reconocimiento en quienes como él han pasado por la trena, que le lleva a observar las manos tatuadas de los viandantes. El solitario punto azul.

Los años 80 y los chinazos de la quinta galería. La cárcel es creadora de jerga, léxico. El idioma es cultura. Y lo que no queremos decir también es cultura. Se organiza un chinazo múltiple para protestar por la mala comida, o porque los médicos no quieren ir a visitar a los presos en las celdas, o para pedir droga... La quinta es una galería de castigo, la más chunga. Cuando la cosa se pone negra, los reclusos deciden chinarse: cortarse las venas por debajo de los codos para no diñarla. Veinte, treinta, cuarenta presos a la vez. Han abierto los grifos a tope, y sale de los chabolos el agua roja por debajo de las puertas, recorre los pasillos y cae en cascada desde el segundo piso, desde el primero, hasta abajo. Cortinas de agua llena de sangre inundando la galería. Los chinazos son la continuación desclasada de los motines de la COPEL, la versión en el trullo del desencanto. En la película 'Perros callejeros 2: Busca y captura', que tiene de 'prota' al Torete, sale uno de esos motines.

El Torete entre rejas en 'Perros Callejeros'.

MÁS SUCIO QUE REPRESIVO

El poeta David Castillo verá nacer desde la trena esa década en que Barcelona disfrazará de diseño una nueva forma de injusticia. Anda de cárcel en cárcel por su relación con el anarquismo. Es en la Modelo donde se entera de la muerte de John Lennon. Recuerda esa prisión como un lugar más sucio que represivo. Sus ratas. Entonces el verdadero peligro de la Modelo era pillar el tifus. Escribe poesía a la sombra, en su celda 59 de la primera galería. La misma libreta de cuadrícula la llena de versos y de cruces de jugar a los barquitos con los otros presos. También frecuenta la biblioteca de la cárcel, pero a muchos libros les faltan páginas, que otros han arrancado para limpiarse el culo y para liar canutos. La memoria de estos días la dejó en el primer capítulo de su novela 'El cel de l'infern', con la que ganó el premio Crexells, y recientemente ha publicado su poesía escrita en prisión en el libro 'El túnel del tiempo'. Cuando salió de la Modelo, se llevó de recuerdo un libro de la biblioteca: 'Perros perdidos sin collar', de Gilbert Cesbron.

EL TEBEO DE CULTO

En los años 80 'El Víbora' es el tebeo de culto. A los reclusos les encanta y se lo pasan unos a otros. Lo saben en la redacción de la revista porque siempre les llegan cartas de la Modelo pidiéndoles más historietas de drogas, de trapicheo. Entonces Gallardo Mediavilla le regalan a la peña una historia flipante, mítica: 'Fuga en la Modelo'. Hay que sacar al tío Emo del talego (lo han metido porque le pillaron en un pase subiendo del moro), y el Niñato, Makoki..., la basca, le montan la fuga. La peña del maco se vuelve loca leyéndola.

Ilustración de 'Fuga en la Modelo'.

El editor Berenguer hace los envíos con la revista retapada para que los funcionarios no vean el título. Más real no puede ser todo lo que aparece dibujado. ¿Cómo lo han conseguido Gallardo y Mediavilla? Del modo en que se hacen las cosas a lo grande. Gallardo ha ido al Colegio de Arquitectos, les ha dicho que es dibujante de cómics, les ha pedido los planos de la cárcel Modelo para hacer una historieta y sin ningún problema se los han fotocopiado y se los han dado.

LOS PRESOS POLÍTICOS

En la Modelo escriben poetas de Barcelona, y novelistas, y periodistas, y guionistas de tebeos, y traducen los traductores... El periodista Huertas Clavería aborda en su libro de memorias 'Cada taula, un Vietnam' su encierro en la Modelo. Lo encalomaron porque le habían vinculado al entorno terrorista. En el trullo, un Vaquilla de 13 años le pedía tebeos y tabaco. Fue otro preso, el histórico anarcosindicalista Luis Andrés Edo, quien el 20-N le dio la noticia de la muerte de Franco: “Se ha muerto el enano”. Su gran amigo Martí Gómez recuerda que le propuso a Carmen Balcells que le enviase a Huertas libros a la cárcel. “Es el personaje más grosero e insoportable que he conocido en mi vida, pero está en la cárcel por una cosa injusta. Le mandaré libros”, respondió la agente literaria.

Josep Maria Huertas Claveria, a su salida de la Modelo en 1976.

Y asimismo, el creador del Capitán Trueno, Víctor Mora, estuvo encerrado en la Modelo por comunista. El fiscal militar que interrogó a Mora era temido por su extrema dureza, acaso debida a que durante la guerra civil su hijo había sido fusilado por los rojos (este fiscal aparece en la novela 'Los girasoles ciegos', de Alberto Méndez). Aun así, Víctor Mora se quedó con la impresión de haber salido bien parado del juicio. Contaba que se hizo el tonto. Mora no era el único creador de Bruguera metido en esta cárcel. Algunos autores de novelas de bolsillo escribían desde las celdas. ¿Por qué estaban? Por antifranquistas. ¿Cómo lograban hacer llegar sus originales a la editorial? Se los sacaba clandestinamente un funcionario de prisiones, compañero de pluma, escritor también de novelas de kiosco, Luis García Lecha, el popular Clark Carrados. Al final, Clark Carrados aborreció aquel sistema penitenciario y dejó ese trabajo.

Ferran Canyameres, traductor de Simenon al catalán para la espléndida colección de novela policíaca La Cua de Palla, también siguió haciendo su trabajo (o eso intentó) preso en la Modelo, donde fue confinado por su trato con el dirigente comunista Joan Comorera. Y mucho antes, recién acabada la guerra civil, al periodista Pere Pagès i Elies, antiguo militante del POUM, se le ocurrió en la cárcel el nombre que le haría famoso como escritor: Víctor Alba. En sus memorias 'Sísif i el seu temps', cuenta que se cortaba las encías con una hoja de afeitar para sangrar y hacer creer a sus celadores que estaba tísico. Así consiguió que le dejaran una celda para él solo, donde concentrarse en la escritura. También hubo en la Modelo presos de Falange, en tiempos de la República. En ella estuvo condenado a muerte, por promover la sublevación fascista, el escritor Luys Santamarina. De traslado en traslado, acabó en una cárcel de Valencia, donde le liberaron las tropas franquistas. Tras la guerra, volvió a Barcelona y fue nombrado presidente del Ateneo.

MÚSICOS EN EL PATIO

A la prisión Modelo, Quico Pi de la Serra le dedica una canción de título evidente: 'Barcelona PM'. “Quina presó més bonica que tenim a Barcelona... És una presó model a Barcelona fidel". Una vez que Pi de la Serra quiso actuar allí, el director le negó el permiso porque con el equipo de sonido llevaba cables, y creía que los reclusos podrían usarlos como cuerdas para hacer cualquier cosa. Pero tampoco lo tenía muy claro el cantautor, que en el fondo aún considera que actuar en las cárceles está en la frontera de la demagogia, pues al final el artista se va y los presos se quedan. En la Modelo pernoctaron la noche vieja de 1970 (los metieron el día de los inocentes y los soltaron antes de Reyes) Pau Riba, su compañera Mercè PastorMontse Soler del Grup de Folk y el productor musical Rafael Moll. Vivían en comuna y les habían denunciado por 'hippies' sus vecinos en la torre de Adrià Margarit, con la avenida del Tibidabo. Tras salir de la cárcel, Pau Riba y Mercè Pastor se marcharon sin perder un minuto a Formentera y grabaron el disco 'Jo, la donya i el gripau'.

La Modelo ha salido hasta en los espectáculos de Rubianes. En … Ño!, dirigido por Berty Tovias, Pepe Rubianes parodiaba el asesinato en esta cárcel del jefe de la mafia de Lyon, Raymond Vaccarizi (en el gag, el asesino era un cura del pueblo de Castellà de la Costella inspirado en el modelo del francotirador disfrazado de sacerdote). Este famoso crimen también lo ha tratado el escritor Andreu Martín en su novela 'Barcelona connection'.

Tenía un colega que decía que la justicia será igual para todos, pero la injusticia siempre le toca a los mismos. A eso fue una vez Loquillo a la Modelo: a hacerle justicia a su amigo del alma, a su hermano de sangre, el centurión Jaime Fábregas, que estaba allí encerrado. El pretexto surgió durante una charla que habían dado en la misma cárcel el cantante y Santi Carrillo, director de la revista musical Rockdelux. Alguien le propuso al Loco que hiciese un concierto. Era el año 93, y Loquillo dijo que no sería una actuación cualquiera pues iba a convertirla en una presentación por todo lo alto de su nuevo disco: 'Mientras respiremos'. Sería el último grabado por la formación original de los Trogloditas. Luego vinieron las bajas, las desintoxicaciones...

Loquillo en los años 90.

El concierto lo dieron en el patio de la cárcel, y Loquillo consiguió que su viejo amigo pudiese bajar a verlo. Pero no lo vio, pues precisamente ahí era donde el rock and roll tenía que impartir su única justicia. Con el equipo técnico de Loquillo colaron de matute a la novia del colega. Se encerraron en un caseta, y la banda no paró de tocar hasta que el amigo se dejó ver al fin entre el público. Cada bis prolongaba el vis a vis. La polisemia no es tonta. Existe una grabación (del concierto, no de lo otro), que fue realizada por Radio Sombra, la emisora de los presos. Loquillo asegura que saldrá a la luz. (Hay un extraordinario archivo de charlas y actuaciones gracias a esta emisora de la Modelo, que es memoria del talego, patrimonio de la ciudad, es decir, cultura). También Joaquín Sabina ha tocado en la Modelo. Desde una celda de castigo, un preso le gritó: “¡Solo te dejan actuar para los chicos buenos!”. Después de su concierto, no salía el recuento, y fueron devolviendo a los presos a sus celdas por eliminación de menos a más sospechosos.

Por encima del rock y por encima de la canción comprometida, durante muchos años la banda sonora de la Modelo ha sido la rumba taleguera: los Chichos, los Chunguitos, Bordón 4, el Pelos, los Calis, Tony el Gitano... “Tocan trompetas y subimos pal chabolo...”: la vida cotidiana del trullo está contada en rumbas como esta, que se titula explícitamente 'La Modelo' y que cantaban los Suris, un dúo salido de lo que quedaba del trío del Nono y sus Rumberos, y que en el 84 fueron premiados con grabar una casete colectiva en el I Concurs de Rumbes per a Joves, organizado por la concejalía de Juventud y Deportes del Ayuntamiento de Barcelona. La canción está incluida en dicha cinta, y también participaban en ella los Chanelas, los Rumbinos, Ritmo Tres, Dani y José y Armonía Flamenca.

Foto promocional de Los Chichos.

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Pero hoy las rumbas ya no pintan nada en el talego. Ahora lo que se oye son los estilos latinos y el rap (hay raperos de la Modelo que han conseguido grabarse ilegalmente y colgar sus vídeos en YouTube, hasta que les han pillado y les han cancelado la cuenta).

Quizá este fin de la rumba se encuentre relacionado con el fin de la Modelo. Con el fin de una época. Es también el fin de una palabra, y por tanto de una civilización: ya no se dice presos, ahora se les llama internos. Quizá esto tenga una lectura simbólica, ya se ha dicho que la polisemia no es tonta. Tal vez la metáfora nos esté diciendo que la cárcel más cutre, más humilde, se cierra ahora, desaparece ahora del corazón de la ciudad, cuando los delitos de los ricos han empezado a ser más vistos. El caso es que Barcelona se queda sin Modelo. En Facebook, Joan Sales (el hermano del poeta Pepe Sales), que es profesor de Geología y se acaba de jubilar en el instituto, ha iniciado una campaña para que ubiquen en el recinto el Museo Picasso. Para descentralizar y para rescatarlo de la masificación. Y sobre todo, porque para eso pintó Picasso un cuadro titulado 'El pintor y la modelo'. Era algo que siempre hablaba con su hermano.