CONTROVERSIA VECINAL

La tensión entre vecinos y hoteles vive su primer altercado en Poblenou

Un pequeño grupo lanzó pintura, huevos y un bote de humo a la fachada de dos hoteles. Tres participantes fueron identificados por los Mossos d'Esquadra tras la manifiestación

Los operarios del hotel Travelodge limpian las manchas de huevo y de pintura de la fachada, en mayo. / RICARD CUGAT

Los operarios del hotel Travelodge limpian las manchas de huevo y de pintura de la fachada, en mayo.
Vecinos ocupando el solar de un futuro hotel en Poblenou, este viernes.

/

Se lee en minutos

Una manifestación de unas 250 personas contra la masificación del turismo en Poblenou y los movimientos de tierras y desalojos de vecinos consiguientes provocados por la construcción de un hotel acabó la noche del viernes con incidentes protagonizados por un grupo de los participantes que lanzaron globos con pintura y huevos contra las fachadas y la entrada de los hoteles Amistat Beach Hostel Travelodge Poblenou, cercanos a la rambla. En este último, los turistas que se encontraban en recepción se llevaron un buen susto cuando se prendió un bote de humo ante la puerta en la misma calle, por lo que la dirección del establecimiento, por motivos de seguridad, decidió bloquear el acceso y pedir a los huéspedes que se alejaran del vestíbulo.

Según informan los Mossos d’Esquadra, solo hubo tres identificaciones y ninguna detención en la manifestación convocada por la asociación Ens plantem. “Fue el mismo dispositivo destinado a la manifestación el que actuó. Los incidentes no fueron graves”, considera un portavoz de la policía catalana. Pero es la primera vez que la tensión entre hoteles y vecinos termina en percances.

Después de que el Gremi d'Hotels de Barcelona reclamara una condena municipal, Gerardo Pisarello, alcalde en funciones, ha manifestado, a través de dos mensajes en su cuenta de Twitter, que el ayuntamiento "condena" los incidentes de Poblenou. "Lo que hace falta es aplicar con firmeza el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (Peuat),.combatir los alquileres abusivos y la especulación en los barrios. Estamos al lado de los vecinos. Seguiremos trabajando por un turismo sostenible, regulado, que no expulse a la gente ni degrade la vida en los barrios", ha dedendido el teniente de alcalde de Barcelona en Comú.

La reacción del socio de gobierno de Pisarello, el teniente de alcalde de Promoció Econòmica Jaume Collboni (PSC), ha sido menos contemporizadora. Ha condenado el ataque porque "cualquier expresión, legítima, se debe hacer sin violencia", antes de recordar que "los hoteles son aliados de un turismo de calidad".

Sònia Recasens, portavoz adjunta del Grup Municipal Demòcrata, ha reclamado al gobierno del ayuntamiento que condene los "actos vandálicos" contra los hoteles de Poblenou y que ponga fin al discurso que "crimaniliza" al turismo. A los pocos minutos, el consistorio ha difundido un comunciado oficial en el que subraya la urgencia de una legislación que permita controlar aumentos abusivos de los alquileres y mejorar el retorno de la tasa turística, "como ya estamos haciendo". Y más tarde, Alberto Fernández, presidente del Grupo Popular en el ayuntamiento, ha reclamado al consistorio que se presente como "acusación particular" contra "los violentos que atacan hoteles". 

Los vecinos, convocados por la plataforma Ens Plantem, se manifestaron para reclamar la paralización definitiva de las obras de dos nuevos hoteles con capacidad para 600 personas en la calle Llull y que se edifiquen escuelas en su lugar. La construcción, de momento, está parada hasta que los informes técnicos determinen si las obras son las que provocaron el pasado marzo vibraciones y grietas en las fincas colindantes.

Los manifestantes criticaban el alto precio de los alquileres por la presión turística en el barrio y la gentrificación de la zona, que ha sufrido un 'boom' en los últimos tiempos por ser de los lugares de Barcelona más cercanos a la playa. Los vecinos reclaman que el barrio no se convierta en un "parque temático" y que se respeten las condiciones de vida, especialmente en la Rambla de Poblenou, donde conviven cada vez más terrazas.

Ens Plantemtambién  ha difundido una nota también en su cuenta de Twitter en la que contradice la información de los Mossos y asegura que al finalizar la manifestación los agentes identificaron, además de tres adultos, a cinco menores. "Fue una acción totalmente desproporcionada que busca extender el miedo en el Poblenou, pero no lo conseguirán".

Albert Mallol, uno de los organizadores de la manifestación, asegura que el lanzamientos de huevos y globos con pintura, incluso el del bote que causó la humareda, fueron "accciones simbólicas de protesta, una 'performance' nada violenta para concienciar a la opinión pública del problema de la masificación y de la agresividad que genera en el barrio la sobrexplotación de los pisos turísticos y la subida de los alquileres". Mallol anuncia que Ens Plantem ha organizado una asamblea vecinal para redactar un manifiesto el próximo 23 de mayo.

Te puede interesar

Salvador Clarós, presidente de l'Associació de Veïns del Poblenou, lamenta que la manifestación no haya sido pacífica. "Yo no fui. Una protesta vecinal nunca debe ocasionar daños. El problema es que este conflicto entre los hoteleros y los vecinos traspasa las fronteras del barrio y atrae a colectivos de fuera que lo único que consiguen es que la pelota aún se haga más grande", protesta el portavoz vecinal, que asegura que hasta ahora jamás había pasado ningún incidente parecido en Sant Martí.

Carlos Núñez, director comercial de la cadena Travelodge, explica que "entiende" el malestar vecinal ante la construcción de un nuevo hotel de 15 plantas en Poblenou. "Apoyamos que los vecinos se manifiesten. Nuestro establecimiento también está afectado. Han salido grietas en algunas paredes y estamos a la espera de saber si las obras son las causa". Núñez quita importancia a los desperfectos causados en la fachada de Travelodge Poblenou. "No ha habido ningún cristal roto ni nadie dañado. No vamos a interponer ninguna demanda". El conserje Sasha Jurich se encargó el viernes de cerrar la puerta para evitar que entrara algún manifestante al interior. "Tuvimos que activar las alarmas y esconder a algún turista dentro", cuenta el conserje.