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transporte público

Las voces expertas del Bicing

Los abonados comentan las mejoras que debería incorporar la próxima adjudicación del servicio

PAULA MORI / BARCELONA

Estación de Bicing de la Rambla de Catalunya con la calle de Diputació.

Estación de Bicing de la Rambla de Catalunya con la calle de Diputació. / CARLA FAJARDO

El Bicing cumple diez años y más de 100.000 personas están abonados al servicio para moverse por las calles de Barcelona. EL PERIÓDICO ha querido conocer la opinión de los usuarios y preguntarles qué aspectos mejorarían de cara al nuevo concurso público que tiene que convocar el ayuntamiento al finalizar el que está en vigor con la empresa Clear Channel.  

Víctor Garrido, estudiante de 19 años, cuenta que usa la bici diariamente y valora positivamente el servicio “Creo que en un año habré cogido más de 700 bicis, es la mejor opción”, afirma. Junto a él, su amigo David Teijeiro añade que es la mejor opción de transporte urbano en una ciudad como Barcelona. “Uso Bicing porque ya me han robado cinco bicicletas", comenta. "Al coger una del Bicing te liberas del miedo a que le pueda pasar algo a la tuya", añade.

UN TRANSPORTE ALTERNATIVA AL

Y es que en estos diez años de funcionamiento, cada vez son más las personas que prefieren esta opción a la hora de desplazarse. Ogtay Hajibayli, uno de los usuarios, explica que es una alternativa al transporte público convencional. “Te ahorras las aglomeraciones que te encuentras tanto en el metro como el autobús, además haces un poco de ejercicio”, explica.

A pesar de las ventajas que ofrece, los usuarios siguen considerando que hay ciertos puntos que podrían mejorar para conseguir un funcionamiento óptimo. Bernat Molina, uno de los abonados, comenta: “Cada viernes salgo a la misma hora de la misma calle y cada viernes me encuentro que no hay bicis”. Uno de los mayores problemas que tiene el servicio es la gestión de las bicicletas en las estaciones.

MEJORAR LA GESTIÓN DE LAS ESTACIONES

“Me gustaría que mejorase el tema de rellenar las estaciones, ahí es donde más falla. Si rellenan todas las estaciones de una misma zona, cuando llegas con la bici encuentras que no tienes ningún hueco libre para poder dejarla y acabas teniendo que dar vueltas en busca de otra estación donde haya espacio para poder anclarla”, cuenta Antonio Luna. Pero también se produce el mismo efecto a la inversa, “en ocasiones te encuentras que vas a por una bicicleta y la estación está vacía, lo cual te obliga a ir caminando a otra parada buscando una”, añade.

Asimismo, los usuarios también han hecho hincapié en la gestión territorial de las paradas. “Me gustaría poder dejar la bici siempre que quiera dejarla, cosa que no pasa porque hay que buscar una estación, si es que la hay, a un kilómetro a la redonda. Además, muchas veces te encuentras que las estaciones ya están llenas” cuenta José Ruiz de la Torre. Otra usuaria coincide con esta opinión, Claire Gledhill, que lleva utilizando el servicio desde hace ocho años, hace un balance positivo pero destaca de la falta de estaciones, especialmente en la parte alta de la ciudad, como por ejemplo Bonanova o Sant Gervasi.

MANTENIMIENTO Y BARRIOS DE LA PERIFERIA

“Por Poblenou, que es donde vivo, a veces cuesta encontrar dónde estacionar. Pondría más estaciones y las repartiría por los diferentes barrios, en el centro ya está bien, pero en los barrios de la periferia faltan estaciones”, concluye Jia Huang. 

Otro punto negativo que destacan es el mantenimiento de las bicicletas. “Me suelo encontrar bicicletas en mal estado, a veces los frenos o el cambio de marchas no funcionan bien”, afirma Raúl Rodríguez, que a su vez valora positivamente la opción de un Bicing eléctrico, aunque pide más estaciones de este servicio.

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