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IMPULSO A LA MOVILIDAD SOSTENIBLE

Las 10 claves para entender 10 años de Bicing

El sistema empezó a cambiar la movilidad, pero también la filosofía de vida de la ciudad

La batalla por la acera ha minado la imagen del ciclista urbano, víctima de la ordenanza

Carlos Márquez Daniel

Aparcamiento de Bicing en el centro de Barcelona.

Aparcamiento de Bicing en el centro de Barcelona. / ALBERT BERTRAN

Ha llovido mucho es quedarse corto para resumir los 10 años que han transcurrido desde que el Bicing diera sus primeras pedaleadas por las calles de Barcelona. Empezó tímido, como una apuesta de incierto futuro. Hoy es un medio de transporte consolidado, una parte ya indisociable de la postal de la ciudad. Para entender sus pros y sus contras y descubrir cuál ha sido el papel de la bicicleta pública en el desarrollo del ciclismo urbano en la capital catalana, aquí van 10 claves.

1. NACER EN TERRITORIO COMANCHE. La bici roja y azul inauguró su primera estación bajo el Arc de Triomf. Surgía de la nada, sin experiencias previas más allá del ejemplo de ciudades francesas, danesas y holandesas, con una red de carriles bici vetusta, sin demasiada planificación, trufada de parches, con mucho 'cul de sac'. Y con un urbanismo, sobre todo el Eixample, con un diseño perfecto para el coche. Todo, en una de las ciudades más densas de Europa. A pesar de ser un galo en medio de Roma, el Bicing empezó a cuajar. No solo como cosa física, sino como filosofía: la bici venía para quedarse. 

2. AVERÍAS, INFORMÁTICA RUPESTRE. Pronto quedó claro que el invento no se midió bien. En un par de años rozó los 200.000 abonados sin estar ni mucho menos preparado para tanta demanda. Caídas informáticas, bicicletas hechas trizas en las estaciones, furgonetas de reparto desbordadas. Clear Channel hacía lo que podía mientras el ayuntamiento apagaba el fuego político. Existía una cierta coincidencia en que se trataba de una buena idea mal gestionada.

3. VETADO PARA TURISTAS. A diferencia de lo que sucede en muchas ciudades europeas, los turistas no pueden usar el Bicing. Las malas lenguas dicen que el lobi de empresas de alquiler de bicis presionó al consistorio para que el sistema vetara a los forasteros. En cualquier caso, está pensado para los locales, para trayectos de entre tres y siete kilómetros.

4. LA MALDITA ORDENANZA. La normativa de circulación de peatones y vehículos permite a las bicicletas circular por aceras de más de cinco metros de ancho. Limita la velocidad a 10 kilómetros por hora (a ver quién se pone a medirlo...) e incluye detalles tan surrealistas como la prohibición de pedalear a menos de un metro de las fachadas, como si el ciclistas fuera con una cinta métrica por el mundo. El ayuntamiento echará a las bicis de los pasillos de viandantes dentro de un año y medio, cuando se supone que la calzada ya se podrá pedalear con seguridad.

5. EL SACO DE LOS GOLPES. No hay medio de transporte que haya sido más vilipendiado que la bici en estos dos lustros. La mala convivencia en las aceras entre peatón y ciclista ha generado un debate ciudadano sin parangón en estos 10 años. Hasta el punto de que la bici no tiene término medio: en Barcelona, o se ama o se odia. 

6.¿NORMAS? QUÉ NORMAS? Muchos ciclistas incumplen sistemáticamente el código de circulación. Semáforos en rojo, auriculares, giros prohibidos, contra dirección... Aunque si nos ponemos estupendos, ¿cuántas motos y coches superan los 50 km/h? ¿Cuántos peatones cruzan la calle por donde les pide el cuerpo? No es necesario ningún carnet para ir en bici por la ciudad. Nadie discute eso. Lo que sí está sobre la mesa -es un debate que va y viene como el Guadiana- es la obligatoriedad de contar con un seguro y la matriculación de las bicis. De momento, nada. También está descartado el uso obligatorio del casco porque está demostrado que desincentivaría el uso de la bicicleta.

CARLA FAJARDI

Una de las estaciones del Bicing eléctrico de Rambla de Catalunya.

7. PMU DEMASIADO OPTIMISTA. El plan de movilidad urbana (PMU) 2013-2018 estima que las circulación de vehículos privados debe caer un 21% antes de dos años. Nadie apuesta un céntimo por el cumplimiento de esta promesa. Tampoco pasa nada si no se cumple. Como mucho, alguna que otra regañina política. El caso es que la ciudad de Barcelona tiene en marcha una cruzada contra el coche particular, lo que se traduce en acciones como las supermanzanas, la red ortogonal de buses, el futuro veto a los vehículos más contaminantes y, cómo no, también el Bicing.

8. MÁS DE 300 KM DE CARRILES. El consistorio tiene en marcha el mayor despliegue de carriles bici de la historia de la ciudad. Antes de terminar el mandato, en mayo del 2019, Barcelona debería haber triplicado el número de corredores ciclables, hasta completar una malla de 308 kilómetros. 

9. TIENDAS POR DOQUIER. David Torras se lo explicaba con todo lujo de detalles en el suplemento On Barcelona. La capital catalana dispone de una envidiable red de tiendas de bicicletas. Entre ellas, la 'store' Brompton más grande de Europa, y un comercio (Doménica) dedicado solo al ciclismo femenino. 

10. ¿Y EN EL FUTURO? El Bicing termina con su décimo aniversario su contrato con Clear Channel. El ayuntamiento ha prorrogado el convenio porque todavía está deshojando la margarita sobre cómo quiere que sea la bici pública del futuro. Hay algunas cosas claras: más bicicletas eléctricas y presencia de estaciones en barrios de montaña a los que el Bicing no llega. 

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