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TRANSFORMACIÓN DE UN EJE FUNDAMENTAL

La Ronda de Dalt inicia en julio una mínima cobertura sin consenso vecinal

El ayuntamiento empezará por un tramo de 180 metros pero no especifica cuando hará el grueso de la arteria

La obra obligará a cortar un carril por sentido de la vía entre los meses de julio y septiembre

Carlos Márquez Daniel

Circulación en la Ronda de Dalt de Barcelona, a la altura del Velódromo de Horta.

Circulación en la Ronda de Dalt de Barcelona, a la altura del Velódromo de Horta. / ARCHIVO / RICARD CUGAT

Hábil estrategia la del gobierno de Ada Colau en el abordaje de la cobertura de la Ronda de Dalt. El mandato, dice el ayuntamiento, terminará en mayo del 2019 con el proyecto tal y como se pactó en la era Trias, esto es, con la cobertura de la vía. Eso sí, solo de un pedacito. El bulto se deja para más adelante. Y la discusión: los vecinos quieren tapar el 74% de la carretera, pero el consistorio no pasa del 24% en lo que queda pendiente entre la plaza de Alfonso Comín y el nudo de la Trinitat. Los afectados, que acumulan casi 30 años de lucha, dicen no sentirse partícipes del proyecto. “Si lo hacen, lo hacen por su cuenta, no con nuestro apoyo”.

Las obras empezarán en julio en un tramo de unos 180 metros, entre el mercado de la Vall d’Hebron y el instituto homónimo. Se trabajará en dos fases, por un valor previsto de 15 millones de euros, un dinero que impuso el PSC como condición para aprobar la modificación de crédito del presupuesto del año pasado. El proyecto obligará a cortar un carril por sentido a partir del mes de julio y hasta septiembre. Para el próximo mandato se dejan otros 320 metros de cobertura hasta la calle de Jericó. 

FRACTURA ENTRE BARRIOS

Si nos atenemos a lo presentado en mayo del año pasado, Barcelona en Comú solo cubrirá el 24% de la ronda todavía al raso, por un 74% que prometía CiU en sus tiempos, con un coste aproximado de 400 millones de euros. El proyecto de Colau se queda en poco más de la mitad. Los vecinos, como no puede ser de otra manera, porque dicen estar hartos de esta grieta, de esta fractura entre barrios, piden mantener al sol la mínima autopista posible. Otro golpe de efecto del gobierno municipal: ya no concreta cómo serán los tramos pendientes, que se están estudiando “para definir un conjunto de actuaciones viables y realistas que se ejecutarán por fases”. Pero eso sí, nada de “modificar ni el trazado ni las rasantes del tronco central de la Ronda de Dalt”, lo que echa por tierra uno de los postulados del mandato anterior. 

Toni Mateo, miembro de la asociación de vecinos de Montbau, asegura que el ayuntamiento les prometió a finales del año pasado que redactaría un anteproyecto de las dos versiones de la cobertura de la Ronda de Dalt, "la consensuada de Trias y la actual". Ha habido dos reuniones más de la mesa de seguimiento del proyecto, pero solo han acudido los líderes vecinales de Sant Genís por estar directamente afectados por la propuesta.

"NO QUIEREN TOREAR"

Mateo sostiene que la obra dará comienzo "sin ningún tipo de consenso con los afectados" y lamenta que "no exista un plan de etapas, que no se sepa hacia dónde quiere ir el gobierno de Colau". "No vamos a ser partícipes de algo con lo que no estamos de acuerdo; tenemos la sensación de que nos quieren torear". Mateo recuerda que la cobertura fue la propuesta más votada de la plataforma Decidim Barcelona que sirvió para redactar el plan de acción municipal. Un portavoz municipal asegura que se está trabajando en los anteproyectos del resto de la ronda, y que está previsto que se presenten en las próximas semanas. 

Miquel Giner, vocal de Urbanismo de los vecinos de Sant Genís, lamenta que nadie les haya explicado el detalle de la obra. Y aunque parece satisfecho por cómo se verá beneficiado su barrio, comparte una incómoda sensación: "Parecen dispuesto a emprender la obra con o sin nosotros. Y al ritmo que van, necesitarán 40 años". 

Casi 30 años de batalla vecinal

A principios de los años 90 se entendieron las prisas porque la ciudad estaba enfrascada en un proyecto olímpico que requería de una cierta premura urbanística. El paseo de la Vall d'Hebron pasó a ser la Ronda de Dalt. Se mejoraba la comunicación en el norte de la ciudad, pero ojo al detalle, nada baladí: de paseo se pasaba a ronda. En abril del 2007 se festejó la cobertura que ponía fin a la división entre la Guineueta y Canyelles. Se ponía fin a años de manifestaciones, de cortes de circulación semanales que ponían de los nervios al gobierno socialista de turno. CiU incluyó el proyecto en su programa electoral del 2007. Se hicieron algunos estudios previos, también para tapar la Ronda Litoral. Pero nada. Hasta que Trias lo recuperó a pocos meses de las elecciones del 2015, no sin levantar sospechas sobre la coincidencia electoral de la propuesta. El caso es que la obra se presupuestó por unos 400 millones de euros, con la promesa de cubrir el 74% de la Ronda de Dalt que aún está al fresco. Y así hasta hoy. Con nuevo gobierno, y nuevas prioridades. 

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