11 jul 2020

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LUCHA CONTRA LA EXCLUSIÓN SOCIAL EN LA CAPITAL CATALANA

Barcelona abre el primer albergue para sintecho especializado en salud mental

El equipamiento, de 45 camas, ofrece estancias largas a personas sin hogar diagnosticadas con trastornos psiquiátricos

La Fundació Sant Pere Claver, gestora del espacio, en Hostafrancs, busca voluntarios para organizar talleres y salidas para arraigar la entidad al barrio

HELENA LÓPEZ / BARCELONA

Una de las habitaciones de Cal Muns, que ha empezado a funcionar esta semana. / ALBERT BERTRAN

Una de las habitaciones de Cal Muns, que ha empezado a funcionar esta semana.
Uno de los espacios comunitarios del nuevo albergue para personas sin hogar en Hostafrancs, la semana pasada.
Centro residencial de inserción Cal Muns, en Hostafrancs, la semana pasada.

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El edificio, por fuera, tiene (buena) presencia. Sus enormes cristaleras le dan un aspecto de moderno hospital, por no decir de albergue juvenil (en la Barcelona del 2017 ese tipo de equipamiento no está precisamente bien visto, ya se sabe). Cal Muns, en el número 70 de la calle de Gavà, a dos pasos del viejo recinto fabril de Can Batlló, no es ni una cosa ni la otra, aunque podría decirse que tiene algo de las dos. Se trata de un centro residencial de inserción gestionado por la Fundació Sant Pere Claver, concertado por el Ayuntamiento de Barcelona. 45 camas (un albergue) para personas sin hogar que precisen de un seguimiento sanitario de salud mental específico (un hospital).

El equipamiento se inaugurará de forma oficial el mes próximo, pero los primeros usuarios seleccionados se han ido instalando en sus habitaciones -la mayoría individuales y con un mobiliario minimalista y colorido muy de hotel 'low cost'- en los últimos días. "Hemos querido ir abriendo las plantas de una en una, poco a poco", explica Carles Descalzi, gerente de Sant Pere Claver, entidad gestora del equipamiento, referentes en psiquiatría comunitaria.

El periodo de estancia media de los usuarios -de 18 a 64 años- en el nuevo albergue se prevé de dos a tres años. "El objetivo es la transición a la vida independiente. Que se estabilicen y se empoderen, o para ser independientes, lo que sería lo óptimo, o para volver a la red ordinaria, sin necesidad de un apoyo extra", prosigue Descalzi, quien destaca que el perfil de los usuarios tienen que tener presencia de enfermedad mental, diagnosticada o no, "que no esté en fase aguda". "Son personas que pueden realizar las actividades básicas de la vida diaria, incluido los desplazamientos de forma autónoma", prosigue Raúl Alcázar, director del centro. 

RECURSO PIONERO

"No se trata de un albergue de primera acogida, sino para personas ya vinculadas a la red asistencial. Se trata de un recurso pionero no solo en Barcelona, sino en todo el Estado, del que estamos muy orgullosos, no solo por las plazas para personas vulnerables que se ganan, y el respiro que se podrá dar a otros centros de la red, sino por el paso adelante que supone en la cobertura de los servicios y la importancia del arraigo en el barrio en el que se levanta. Valoramos mucho la intervención comunitaria", subraya la teniente de alcalde de asuntos sociales, Laia Ortiz. 

La edila encuadra también la apertura del centro al resultado del plan de lucha contra el sinhogarismo de Barcelona 2016-2020. "Para elaborar el plan trabajamos tanto con profesionales como con los propios sin techo, y la necesidad de abrir un centro de este tipo salió de allí", prosigue la teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona.

EN Y PARA EL TERRITORIO

El albergue, en esa línea de la integración en la comunidad y de no aislamiento, ocupa las plantas tercera, cuarta, quinta y sexta -tres para hombres y una para mujeres- del edificio. En las bajas funciona -ya desde hace tiempo-, servicios de salud mental dirigidos al territorio. Ese es uno de los puntos fuertes del equipamiento. La Fundació Sant Pere Claver trabaja en los barrios de la Marina -justo al otro lado de la Gran Via- asuntos relacionados con la salud mental de colectivos altamente vulnerables, sobre todo de infancia en riesgo. "Nos dimos cuenta de que había que sacar la psiquiatría a la calle para llegar a quienes verdaderamente lo necesitaban. Que se tenían que hacer las cosas de otra manera. Salir de los centros e ir al territorio", expone Descalzi, cuya fundación trabaja también con el 'housing first', método a través del que gestionan 25 viviendas. 

Este sistema busca conseguir que las personas atendidas cuenten con una vivienda, preferentemente individual, a la que tengan acceso sin condiciones previas. Los expertos consideran que desde esa estabilidad tendrán más oportunidades de alejarse definitivamente de la calle y de salir adelante.

Ahora, en esa misma línea, buscan voluntarios en el barrio para hacer talleres y actividades con los residentes tanto en el centro como en el barrio. El llamamiento, lo hacen, entre otras vías, a través del Secretariat d'Entitats de Sants. Quieren ser un equipamiento más en el barrio.