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UNA ENTIDAD DE SANT MARTÍ

Inquilinos muy capaces

La Fundació Pere Mitjans, que cumple 40 años, ofrece inserción laboral y residencial a unas 150 personas discapacitadas La oenegé dispone de una docena de pisos tutelados

MARTA ALCÁZAR / BARCELONA

 

Loli apura su Colacao antes de salir hacia el trabajo. Son las 8.30 de la mañana y pronto vendrán a buscarla. "Hacemos lámparas y lotes", explica. Marta irá a clase de informática. Ambas hablan del fin de semana que han pasado con sus familias. Son vecinas de uno de los hogares para personas con discapacidad que la Fundació Pere Mitjans tiene en el paseo del Taulat.

Un centenar de personas viven en los 12 pisos tutelados de la entidad, que también ofrece inserción laboral y actividades de ocio en cuatro centros ocupacionales, dos centros de día y un taller de artes gráficas. La fundación atiende a personas con discapacidad física, intelectual y sensorial, unas 150 contando residentes y externos. Su campo de acción está en Sant Martí y Gracia, y en L'Hospitalet. Este año celebran su 40 aniversario.

INDEPENDENCIA

La Fundació Pere Mitjans inició su andadura en 1977 cuando un grupo de padres y educadores buscaron una salida laboral a las personas discapacitadas en el barrio del Besós. "Entonces se trataba el tema con paternalismo. Teníamos voluntad de cambio y de esto hicimos una ocupación", explica Esteve Gener, director de la entidad y uno de sus fundadores. Aunque el primer objetivo fue dotar a los discapacitados de espacios de ocio y ocupación, pronto se percataron de sus ansias de independencia. Dos años más tarde abrieron la primera residencia. "Al principio alquilábamos pisos que compartíamos personas sin discapacidad con discapacitados. iLuegi se iban  homologando", recuerda.

Algunos hogares disponen de asistencia las 24 horas mientras que otros reciben apoyo en horas puntuales. Siguiendo la filosofía de sus inicios, la mayoría de los pisos están en bloques corrientes para fomentar la integración con el vecindario. Si de algo se enorgullece esta entidad es del respeto a la individualidad. Por ello, los pisos no alojan a más de 10 personas. "Cuanto más grande es una institución más difícil es preservar las diferencias", explica el director. Los usuarios tampoco están separados por tipo de incapacidad, aunque la terapia ocupacional se adapta a las habilidades de cada uno.

DEL TEATRO A LA COCINA

En lo que al tiempo libre se refiere, la oferta es casi interminable: talleres de teatro, cocina, jardinería y varias salidas semanales ocupan sus agendas. "Al principio, las familias de los residentes lo pasan mal porque sienten que los abandonan. Se les pasa cuando ven que están bien atendidos y que tienen más vida social que cuando vivían en su casa", explica Nagore Ferrero, una de las educadoras.

La Fundació Pere Mitjans toma el nombre de uno de sus primeros usuarios. "Falleció al poco tiempo pero su familia continuó colaborando durante décadas", destaca Gener. La entidad mantiene fuertes vínculos con el mundo cultural y asociativo. En el 2014 coeditaron el libro Sensuales, sobre la sexualidad del colectivo, y Somnis sobre los anhelos de algunos miembros. En febrero, el grupo de teatro emocionó al Mercat de les Flors con la obra Baldosas amarillas junto a Cabo San Roque y Roberto Magro.

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