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Barcelona repetirá récord de cruceros pero más repartidos todo el año

Ganará escalas en los meses de baja afluencia y afronta una posible tasa turística para excursionistas

El puerto presenta en la mayor feria del mundo su nueva apuesta por la sostenibilidad ambiental

PATRICIA CASTÁN / BARCELONA

Lo que a nivel internacional se considera un modelo crucerístico de referencia, a nivel barcelonés ha pasado a estar cuestionado ante el riesgo de morir de éxito. Por eso, el Port de Barcelona no se atrevió a sacar pecho del récord de pasajeros alcanzado en el 2016, que según el balance final fue de 2,68 millones de usuarios, de ellos 400.000 españoles, la primera nacionalidad. Una cifra que si se cumplen las previsiones -las escalas están confirmadas pero los cruceros pueden ir más o menos llenos según la coyuntura en los destinos del Mediterráneo- se repetirá este año, con un mayor número de atraques pero menos perceptible porque quedarán más repartidos entre los 12 meses del año. El puerto hace campaña estos días en la mayor feria sectorial del mundo, en Miami, para postularse como destino de invierno -sin crecer en verano- y puerto sostenible, donde podrán recalar los buques con energías limpias.

Tras la llegada a la alcaldía de Ada Colau, que criticó el impacto del turismo en la ciudad y puso también en el punto de mira el de los cruceros, el puerto local ha tratado de afinar en sus estrategias de desarrollo, mientras afronta la implantación prevista de una tasa turística de 0,65 euros para pasajeros en escala de menos de 12 horas, pendiente de la aprobación de los presupuestos del Govern. Hasta ahora solo pagaban (2,5 horas) los que pasaban más de ese tiempo. Generaría unos 600.000 euros de ingresos, aunque está por ver cuál sería la reacción de las navieras que mueven miles de viajeros.

 El año pasado estuvo ya marcado por un viraje hacia tres nuevas consignas: desestacionalizar la actividad (para evitar la saturación estival y su impacto en la ciudad), mejorar las políticas ambientales y favorecer que los cruceros no sean de escala (apenas unas horas) sino de inicio y/o final de ruta. Este último punto es importante porque los viajeros que pernoctan en la ciudad tienen un mayor impacto económico y los que ya han estado y solo se desplazan del aeropuerto al puerto no generan más saturación de los ejes con iconos turísticos.  

El sector aportó 457 millones al PIB catalán en el 2016

EL BALANCE

Un estudio del 2015 sobre el impacto turístico de los cruceros realizado por la Universitat de Barcelona estimó que los cruceros en Barcelona generaban una facturación directa de 796 millones. La cifra se acaba de actualizar para el 2016, cuando creció la actividad, y el montante subió a 875 millones. Fuentes portuarias indican que la aportación al PIB catalán fue de 457 millones el año pasado y que permitieron mantener 7.518 empleos a tiempo completo. 

EL EFECTO

Otro informe de la Universitat Politècnica de Catalunya para Barcelona Regional concluyó que un 7,3% de las emisiones de NOx en la ciudad proceden del puerto (frente a casi un 60% del tráfico en sus calles), siendo un 1,2% causadas por los cruceros. En el caso de las partículas en suspensión, un 1,5% son del puerto, de las que un 0,23% las causan cruceros.

Así, si el 2016 acabó con un crecimiento general del 5,6% en cruceristas, el incremento más importante se dio entre los que empezaban y acababan ruta. Estos, en barcos que tienen Barcelona como puerto base de inicio de rutas, supusieron ya un 58% del total, destaca Mar Pérez, responsable de Cruceros del puerto.

REDISTRIBUCIÓN

Lo que ya es seguro es que este año se superarán las 758 escalas del 2016, aunque entre los visitantes del año no figurará el mayor barco del mundo, el 'Harmony of the Seas', que inició rutas en la capital catalana todo el año el verano pasado. Royal Caribbean sí traerá su nueva joya, el Symphony of the Seas, en el 2018.

La clave, destaca Pérez, es ganar escalas solo en los meses de menor tráfico. Si el año pasado cinco navieras operaron en invierno, este año serán nueve las que sigan partiendo de Barcelona en enero, febrero, noviembre y diciembre.

La delegación barcelonesa en EEUU se mueve entre dos aguas. Por un lado, la ciudad se ha consolidado como primer puerto de Europa y cuarto puerto base del mundo. Por otro, trata de capear la polémica local que le ha acompañado desde el relevo en la alcaldía, cuando el ayuntamiento apuntó a un exceso de cruceristas y cuestionó los efectos ambientales. El puerto replicó con un informe de impacto económico y otro medioambiental, que parecieron calmar los ánimos, pero ha acelerado sus políticas con el plan de mejora de la calidad del aire para atraer barcos de nueva generación, que funcionarán con gas licuado. 

ESTRENOS SOSTENIBLES

Diversas navieras están construyendo al menos 10 megabuques con este combustible alternativo, por lo que el puerto local pretende avanzarse dotándose de las infraestructuras necesarias para suministrar el gas natural licuado a los barcos de nueva generación, primando la captación de este tipo de atraques a partir del próximo año. También se ha solicitado reiteradamente a Fomento que modifique la ley de puertos para implantar bonificaciones de hasta el 40% en sus tasas para los más eficientes energéticamente.

Es el mensaje que el Port de Barcelona ha lanzado en sus intervenciones en la Seatrade Cruise Global, donde participan 800 expositores de 93 países y se negocian escalas y rutas de los próximos años.