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Más negocios con barra

Los locales con degustación crecen en Barcelona, al calor del auge de las franquicias

PATRICIA CASTÁN / BARCELONA

Uno de los motores de algunos comercios y servicios de necesidad cotidiana tan en auge es que "no necesitan ubicaciones 'prime' y son autogestionables", razona José Aragonés, socio y fundador de T4 Franquicias, consultora especializada en este modelo de negocio en todos los sectores, al valorar 'booms' como el de las lavanderías en Barcelona. El continuo avance de las franquicias, que se traduce en decenas de marcas de alimentación o servicios omnipresentes en la ciudad, vive un momento dulce porque los bancos están más abiertos a conceder créditos cuando detrás hay una cadena que sugiere garantías y no tiene cierres a sus espaldas, explica el experto.

En la capital catalana, Aragonés destaca el apogeo de minoristas de moda, el renacer de las agencias inmobiliarias con franquiciados, la mencionada fiebre de las colchonerías y lavanderías exprés, los servicios especializados (formación e idiomas)..., pero con un peso incontestable de la restauración. Se impone la especialización de marcas hacia la comida asiática, la preparada para llevar o comer in situ, o las cafeterías-panaderías, entre otras.

Para muestra, el despliegue de establecimientos de comida autoservicio lista para calentar como Nostrum o de Tento (con una treintena en Barcelona, algunas en franquicia), o la proliferación de panaderías con barra y mesas de degustación. El ejemplo más visible es Granier, que solamente en Catalunya ya cuenta con 111, de las que 92 se reparten por la capital catalana. Su director general, Juan Vicente Bonastre, destaca que el propietario (del sector panadero), ante la lenta muerte de muchos pequeños hornos probó con éxito "adaptar los establecimientos a la degustación". En la actualidad Granier solo tiene dos locales propios, mientras que otros 360 son franquicias. También preparan dos tiendas insignia propios con nueva estética.

TIPOS DE LICENCIA

El negocio, asegura, se equilibra entre la venta de pan, de bollería y la cafetería, con la rentable fórmula de la integración vertical que permite gran producción y precios reclamo en algunos productos. Una planta produce la masa, que luego se fermenta y prepara en cada local. "No es precocinado, es fresco", puntualiza, aunque la masa se congela para su distribución. Con poca experiencia, el franquiciado despega con facilidad.

El Gremi de Restauració reclama que la degustación cumpla los mismos requisitos que los bares 

Una proliferación de barras frecuente también en charcuterías y otras tiendas de alimentación que ha provocado quejas del Gremi de Restauració. No están contra ese modelo, pero piden que cumplan las mismas exigencias o tengan doble licencia, ya que la normativa es más exigente para un bar que para una tienda con degustación, puntualiza su director, Roger Pallarols. Las tiendas con degustación en teoría no pueden dedicar más de 20 metros cuadrados a esa actividad, ni ofrecer productos que no sean de su actividad principal, ni servir menús o alcohol.

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